ETA recula

Ni hay conflicto de ningún tipo (lo que hay es un reguero de más de 800 crímenes y un sin fin de víctimas del terror), ni existe una ‘comisión de verificación internacional’, ni ETA ha entregado las armas, ni ha disuelto la organización terrorista que preside. Y por lo tanto la pretendida escenificación de la entrega y sellado de una parte pequeña de su arsenal criminal para matar a personas inocentes carece de la menor trascendencia. Y por ello no constituye un paso grande ni pequeño, sino simplemente un intento fallido de ETA para retomar el control de los presos de su banda que, cansados de este largo proceso de rendición etarra, se empiezan a distanciar de la cúpula terrorista, la que por otra parte acabar de perder la organización con la que se mantenía el control y vigilancia de ‘sus presos’. Y de paso un pretendido gesto para intentar provocar en el País Vasco que el PNV se ponga en la estela de CiU a ver si en Euskadi se abre un proceso secesionista parecido al catalán.

Nada nuevo bajo el cielo negro del terrorismo etarra. Si han destruido una parte de sus armas ellos sabrán por qué, pero lo que tienen que hacer es destruir y entregar todo el arsenal, anunciar su disolución y pedir perdón a las víctimas de su terror. Todo lo demás lo único que demuestra es su desconcierto y debilidad ante la firmeza inamovible de los demócratas españoles, que no piensan ni deben hacer la menor concesión a la banda. Ni negociaciones, ni caso a su pretendida ‘comisión verificadora’, ni movimiento de presos, ni salida de las fuerzas de seguridad de sus emplazamientos, ni medidas de gracias para los etarras huidos. O sea, en España, el Gobierno y los partidos democráticos no se mueve nada ni se va a mover.

Los que siguen reculando son los etarras hasta que lleguen a su rendición oficial. Y si dan ahora pasos atrás, por más que sean insuficientes, sólo se debe a que pretenden seguir en el País Vasco, a través de sus terminales políticas y sociales, los pasos que en Cataluña están dando los independentistas catalanes, con la intención de sumarse a semejante intento secesionista -que tampoco progresará-, lo que no pueden hacer ni siquiera en apoyo a las zonas más radicales del independentismo catalán mientras lleven todavía las pistolas en los bolsillos y tengan zulos llenos de bombas y armas pesadas.

Y este y no otro es el motivo del macabro teatrito ofrecido por ETA este viernes. El que sobre todo va dirigido a su entorno social en el País Vasco y a sus presos para que así se mantengan en el regazo de la banda, a la vez que tantean el terreno ante el PNV a ver si con estos gestos este partido decide liderar en Euskadi un proceso similar al que en el territorio catalán está liderando CiU.

Naturalmente alguien podrá decir que ETA está empezando a entregar las armas y que ello confirma el final de la violencia terrorista y que esos son pasos hacia el final y la disolución de la banda. Pero aunque eso fuera así la noticia no tiene tanta importancia porque ETA sigue armada y siempre podría cambiar de opinión y volver a matar. Y esa es la cruda y la dura realidad que no admite matices, ni lecturas interpretativas y optimistas. Sí ETA ha decidido poner en marcha una rendición por entregas, pues que siga y que cuando concluya su espantosa escenificación que lo comunique y se entreguen ellos y sus armas, y entonces las Fuerzas de Seguridad españolas serán las que deberán hacer su verificación. En esto del terror y la muerte de inocentes no caben juegos de palabras ni ambigüedades calculadas, porque eso sí que sería un gran error.