Blog de Pablo Sebastián. Presidente y fundador del diario de internet Republica.com

Rajoy no dialoga sobre soberanía

A la voz de ¡hola soldados! -pronunciado en turco- el presidente Rajoy inició su visita oficial a Turquía que acabó en una caliente rueda de prensa en la que tanto el político español como el turco, Erdogán, se vieron inmersos en conflictivas preguntas en las que, ¡oh casualidad!, aparecieron casos de corrupción, problemas con la justicia y con los medios de comunicación. Lo que prueba que en todas partes cuecen habas y hay problemas de democracia y de libertades, y en el caso turco una cierta desestabilización social y fuga de capitales (al BBVA de FG le tiemblan las piernas por su temeraria inversión turca, tras el fracaso reciente de China), sin perder de vista la crecida islamista que promueve Erdogán y que lo aleja de la UE a pesar de que España dice apoyar el ingreso de Ankara en la Unión Europea.

Naturalmente la cuestión catalana salió a relucir y Rajoy volvió a decir ¡no! al diálogo con Mas sobre el referéndum de secesión o de autodeterminación. Y en esto el presidente lleva razón frente a los fariseos que desde instancias políticas y económicas catalanas piden diálogo entre Barcelona y Madrid, cuando lo que deberían pedir es que Mas dimita o que suspenda la consulta que es ilegal y que no se va a celebrar. Además, como bien dijo Rajoy, Mas ya ha dado el paso de convocar la consulta, poner la pregunta y fijar la fecha y en ese caso ¿de qué quiere hablar? Pues lo que quiere es que el Gobierno de Rajoy y el Parlamento nacional le autoricen todo eso para avanzar hacia la independencia y se equivoca una vez más.

Como tiene razón la vicepresidenta Sáenz de Santamaría cuando le dice a Artur Mas que está en un callejón sin salida y que lo que tiene que hacer es explicar a los catalanes las consecuencias del proceso que está poniendo en marcha. Ayer mismo tuvo Mas la oportunidad de conocer un manifiesto de empresarios alemanes que advierten del riesgo de seguir por ese camino por el daño que se está haciendo a Europa y a España y por la inseguridad jurídica y económica que se crearía en todo el territorio catalán.

A medida que pasan los días las cosas están cada vez mas claras para los ciudadanos y mas oscuras para Mas. Quien ya declaró ante Felipe González que a él ya no le interesa el pacto fiscal, ni la mejora del Estatuto, ni el modelo federal porque lo único que quiere es el referéndum hacia la independencia. Lo que prueba que sus demandas anteriores y pasadas del concierto fiscal o de los artículos del Estatuto que eliminó el Tribunal Constitucional eran meros escalones hacia la independencia, por lo que está muy bien que no se los hayan ‘regalado’, porque ahora deberá dar un salto en el vacío y fuera de la ley si quieren avanzar.

En realidad a Mas solo le queda el ‘choque de trenes’ para salir mal pero como un mártir del embrollo que él mismo ha creado. Solo le queda forzar un referéndum ilegal que es imposible, o pasar a unas elecciones ‘plebiscitarias’ y luego declarar por su cuenta y riesgo la independencia de Cataluña sacando la gente a la calle y sin poder avanzar.

Lo malo de este proceso es que mientras avanza lo lógico y lo normal es que la división popular y la crisis económica y social de Cataluña vaya a más y empeore por causa de la desafección comercial y financiera del resto de España y de los inversores y empresarios de la UE y del resto de países occidentales. Lo que poco a poco ofrecerá un escenario muy preocupante para todo el mundo financiero y empresarial catalán, por un lado, y para la izquierda política y sindical, por otro, por causa de la pérdida de negocios, empresas y empleo que ello originará.

Y entonces, tarde mal, los jefes del poder económico nacionalista e independentista catalán, que son los verdaderos impulsores del proceso que encabeza Mas, empezarán a rectificar y ya no pedirán diálogo sino la cabeza de Artur Mas, mientras ERC pasa a ser el primer partido de Cataluña gracias a la burguesía catalana, y CiU entrará en un proceso de descomposición difícil de superar. A fin de cuentas lo único que los nacionalistas ponen por encima de la patria es ¡el dinero! Pues he ahí el fondo de la cuestión sobre la que todos se van a tener que pronunciar.

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