Blog de Pablo Sebastián. Presidente y fundador del diario de internet Republica.com

Rajoy, impasible, no adelanta acontecimientos

Después de su ‘exitosa’ colección de fotos en el despacho oval y de los elogios a su liderazgo que le regaló Obama,- previo pago del aumento de las bases USA en España-, Rajoy que ya está en campaña electoral, reapareció anoche en Antena 3TV en una entrevista programada como la antesala del final de la exitosa telenovela ‘El tiempo entre costuras’, un récord de audiencia que la cadena televisiva le ofreció al Presidente para su lucimiento y que Rajoy no aprovechó por causa de su ‘autismo’ político y muy a pesar de los profundos ‘costurones’ que sufre el dolido cuerpo español que le obligaban a hablar con cercanía y claridad en tan excelente oportunidad. Pero Rajoy es así y no acudió a esa cita esperada con el pueblo español.

‘No adelantemos acontecimientos’. Esta fue la frase con la que, una y otra vez, el presidente del Gobierno Mariano Rajoy eludió dar respuesta a los temas más candentes de la actualidad española que le fueron planteados por Gloria Lomana en Antena 3 TV. Así eludió Rajoy responder la pregunta sobre ¿cómo piensa frenar el desafío catalán? del que dijo lo de siempre: ‘no habrá referéndum ni independencia’. Actitud huidiza la de Rajoy que confirma sus dudas e incapacidad para tomar decisiones. Lo que nos induce a pensar que el Presidente aún no sabe cómo debe abordar el desafío catalán.

El mismo mantra de ‘no adelantemos acontecimientos’ lo repitió Rajoy cuando se le preguntó si cambiaría la ley para que Otegui no se presente a las elecciones generales; o cuando se le solicitó que explicara hasta dónde llegará la rebaja de los impuestos que prometió y de la que solo dijo que será efectiva en el año electoral de 2015. O cuando se le pidió una cifra de nuevos empleados que habrá al final de la legislatura. Y lo mismo volvió a repetir cuando se le dijo que hasta dónde podría rectificar su proyecto de ley del aborto y más concretamente en lo relativo al malformación del feto. ‘No adelantemos acontecimientos’, repitió Mariano Rajoy.

El Presidente solo se armó de valor para defender a los ministros más conflictivos y provocadores del Gobierno -Gallardón, Wert, Montoro y Soria- a los que elogió ‘su valentía y su coraje’, les dio su apoyo y aseguró que piensa continuar con este Gobierno hasta el final de la legislatura. Salvo que, por ejemplo, tenga que enviar a Arias Cañete a la lista de las elecciones europeas y hacer algún retoque en el gabinete, pensamos.

Y también y por supuesto pasó de puntillas sobre la corrupción. Y ante la insistencia de la entrevistadora sobre si podía ‘pedir perdón’ por las corrupciones detectadas en el PP en los casos Bárcenas y Gürtel, Rajoy reiteró que él no ha cobrado dinero B y se limitó a reconocer errores. Y apostó, eso sí, por la inocencia de la infanta Cristina diciendo que no debe renunciar a sus derechos dinásticos, recordando las palabras del Rey de que todos ‘somos iguales ante la ley’ con excepción -decimos nosotros- de los que cuentan con el apoyo expreso de los fiscales de Gallardón.

No hubo más. Rajoy no es el hombre previsible como él mismo se define, sino más bien impasible, y sus palabras de reconocimiento al esfuerzo y dolor de los españoles en la crisis suenan a letanía que rebota en la bóveda de la nación española sin que en su tono ni en su mirada aparezca un gesto o un fulgor de firmeza, algo de ese liderazgo que solo ha visto Obama en la cortesía del despacho oval y que necesita el pueblo español, además de las promesas de recuperación económica que dice Rajoy que está al llegar porque asegura que ‘lo peor ha pasado ya’. Una afirmación temeraria que muchos millones de españoles no compartirán.

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