2014, la hora de las tres ‘R’

El presidente del Gobierno Mariano Rajoy ha afirmado en el cierre del curso político de 2013 que ‘el año de 2014 será el de la recuperación de la economía’. Semejante afirmación, con la que pretende transmitir confianza y esperanza a los españoles contrasta con la dura realidad que hoy sufrimos en España, y con noticias tan alarmantes como las que ha publicado el diario El Mundo en su portada sobre los niños que buscan comida en la basura de sus colegios o que no se duchan en casa porque no tienen agua caliente. Y a la espera seguimos de que alguien nos explique las verdaderas causas de la asombrosa muerte de una familia en Alcalá de Guadaira (Sevilla), un grave asunto sobre planea la sospecha de un envenenamiento por consumir comida de los depósitos de basura.

Los casos de la pobreza, la indigencia y la miseria no han merecido un especial seguimiento -es una tarea incumplida por la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría- por parte de este Gobierno, ahora tan ocupado en la macroeconomía y en el sistema financiero y que no ha subido el salario mínimo a pesar que asegura que España ya está en el umbral de la recuperación económica. ¿Recuperación y pobreza extrema al mismo tiempo?

Si por algo se han caracterizado el Gobierno de Rajoy y la oposición que lidera Rubalcaba, ha sido por la capacidad de ambos políticos a la hora de huir de los problemas que España tiene planteados. Así se ha visto a lo largo de este año ‘horríbilis’ de 2013 que ahora termina en medio de un penoso festival de recesión, de paro, la pobreza, secesión catalana, corrupción por doquier y absoluta ausencia de liderazgo político y cohesión nacional. Si Rajoy y Rubalcaba e incluso el Rey -las tres ‘R- han sido incapaces de poner orden en sus respectivos partidos políticos y entorno personal, difícilmente podrán afrontar las llamadas cuestiones de Estado, sobre las que todos ellos hablan en secreto de espaldas al Parlamento, los medios y la ciudadanía dando la impresión de que no saben qué hacer.

Pero este año 2014 que ahora comienza es el año de la verdad porque PP y PSOE se van a enfrentar al primer test electoral de los comicios Europeos del mes junio donde los ciudadanos tienen mucho que decir, por más que sean unas elecciones que no inciden directamente en la gobernabilidad del país. Pero serán unos comicios que marcarán tendencia de cara al año 2015 que sí será, en municipios, autonomías y Gobierno nacional, el año electoral decisivo.

Como será 2014 el año decisivo para el desafío catalán al que tampoco se han atrevido, hasta ahora, a enfrentarse ni Rajoy desde el Gobierno, ni Rubalcaba desde la oposición, mientras templaba gaitas con el PSC de la autodeterminación. Ni el Rey desde la jefatura del Estado por causa de su ambiguo discurso de Navidad. De ello hablan en secreto el monarca y los dos primeros políticos del país, pero no dicen nada en público de lo que se cuece en las cocinas de los palacios porque da la impresión que ninguno de los tres tiene un plan, o sabe qué se debe hacer cuando llegue el tiempo de las decisiones y del choque frontal catalán, que llegar llegará.

Confían, eso sí, en que Artur Mas no se atreverá a dar el paso de la ruptura de la legalidad -que ya ha roto varias veces- aunque el catalán no tiene otra alternativa. Y creen que, ante el veto constitucional, Mas optará por lo que llaman las ‘elecciones plebiscitarias’ que tampoco les conducen a ninguna parte, salvo al camino que lleva a fracturar más si cabe tanto la sociedad catalana como la española.

Pero la callada espera de los políticos y las instituciones del Estado ante el desafío catalán solo ha servido para dar alas al secesionismo temerario, al que en ningún momento se ha parado los pies, ni se les ha aplicado la legalidad, a pesar de que ya han desbordado en muchas ocasiones todas las líneas rojas del marco constitucional. Ni se ha hecho frente al secesionismo político catalán, ni al poder económico, empresarial y mediático que desde Cataluña los ha llevado en volandas a esa situación de no retorno en la que están.

Y de ello tienen culpa Rajoy y Rubalcaba. Rajoy desde la presidencia de un Gobierno que en lugar de unir y gobernar con todos y para todos frente a la crisis económica, la corrupción y el secesionismo, se ha dedicado a huir de los problemas y a gobernar sólo para el ala derecha de su partido y además por decreto, al tiempo que se abrían profundas simas ideológicas -aborto, Cultura, Educación, religión- entre españoles. Algo que el PSOE, a pesar de su minoría y discursos victimistas, ha consentido premeditadamente al no unificar las cuestiones de Estado (Corona, unidad nacional y Justicia) con las que también son cuestiones de Estado que afectan a la democracia y a los derechos civiles y ciudadanos.

Si Rubalcaba hubiera hecho un ‘todo’ de su labor de oposición, el PP no se habría atrevido a imponer por decreto ni el reparto de la Justicia -del que también se beneficia el PSOE- ni la retrógrada Ley del aborto o el desprecio de la vida cultural o la imposición de la religión en la Educación, etc. Basta recordar que Rubalcaba le pidió a Rajoy la dimisión en el Parlamento por el caso de la corrupción de Bárcenas y la doble contabilidad doble del PP, y al poco tiempo se olvidó de semejante envite y se fue a la Moncloa a negociar ambos en secreto todo lo demás.

En Alemania hay una gran coalición de Gobierno que ha repartido todos los ministerios entre la CSU-CDU y la SPD. Mientras en España existe una coalición de las tres ‘R’ (Rajoy, Rubalcaba y Rey), en secreto y el disfrute del poder solo para la mayoría absoluta del PP que cargará con una dura penitencia porque les conducirá a la derrota electoral. No en vano ya saben que la economía no se arreglará en veinte meses -que les quedan para las elecciones de 2015-, y porque el PP ha abandonado el ‘centro político’ para doblegarse ante su flanco de la extrema derecha. No en vano en España la extrema derecha no tiene partido (como ocurre en Francia, Inglaterra, Italia, Holanda, Austria, etc.), porque esa extrema derecha ya está dentro del PP y además son los que mandan, tras la conversión de Gallardón a semejante ‘confesión’ ultramontana, para ver si así se convierte en heredero de Rajoy.

Pero si don Mariano impuso su gobierno por decreto desde el escaso liderazgo de Rajoy, Rubalcaba, con más problemas personales en el seno del PSOE, tampoco se atrevía a plantar cara y exigir un pacto global y de Estado al PP. Al contrario, a Rubalcaba no le convenía ese pacto porque sus visitas secretas a la Moncloa y luego sus confidencias a sus barones regionales, le permitían a don Alfredo vestirse ante los suyos de estadista nacional y de imprescindible al frente del PSOE.

De esa manera, Rubalcaba y Rajoy se han ‘retroalimentado’ el uno con otro en el baile de las dos ‘R’, al que se les ha unido una tercera ‘R’, la del Rey, que tampoco ha estado a la altura de las circunstancias y que prácticamente lleva dos años postergado por la enfermedad. Sabiendo como sabemos que las tres ‘R’ -Rajoy, Rubalcaba y Rey- quieren seguir en el poder al precio que sea. El monarca ya le ha dicho al Príncipe, en su discurso reciente de Navidad, que no piensa abdicar; Rubalcaba atrasa las primarias hasta la eternidad; y Rajoy no cesa de eliminar a cuantos competidores internos levantan la voz en el seno del PP.

Pero vamos a ver cómo se desenvuelven las tres ‘R’ del poder español en este año 2014 de la verdad. Y vamos a ver qué empiezan a decir ahora en las citas electorales que se aproximan los ciudadanos de todo el país. En este tiempo en el que UPyD y Ciudadanos han despertado el interés y el apoyo del centro político abandonado por el PSOE y el PP, aunque Rosa Díez y Albert Rivera, ambos tocados también por el virus del egoísmo y la división nacional, no parecen capaces de pactar una oferta unitaria, a pesar de que sus programas y los territorios que hoy ocupan son compatibles y complementarios. Lo que constituye un acto de irresponsabilidad de ambos, porque solo favorece al ‘bipartidismo’ del PSOE y del PP que ellos mismos critican y desde donde se dirá que votar a Rosa o a Rivera -las dos ‘R’ del centro político- será muy malo para España porque supondrá votar a favor de la ingobernabilidad nacional. Sin embargo, si Ciudadanos y UPyD se unen, los españoles verían en esa unión una opción de Gobierno, que hoy no se ve con estos dos partidos por separado. De manera que a falta de un acuerdo en el centro político el gran partido vencedor de las elecciones será sin duda la abstención.

Lo que se interpretaría como el voto de castigo a la clase política española y el inicio de un movimiento social que proponga una enmienda completa a la totalidad del vigente sistema político español, que tan necesitado está de una reforma democrática en profundidad. Veremos cómo arranca este años 2014, que dicen de la recuperación económica (¡ojalá! Sea cierto), y como discurre la política nacional y el desafío catalán. Los exámenes serán en junio y en el ámbito del Parlamento de la UE, pero de aquí a esa fecha todavía muchas cosas han de pasar.