Los presos de ETA admiten parte de culpa

Mientras ETA no se disuelva ni entregue las armas, el Gobierno de España nunca abrirá la mano en torno al cerco estricto en el que viven los presos de la banda terrorista. De ahí que, aunque los presos etarras han aportado en su último comunicado novedades, como el reconocimiento del ‘sufrimiento y multilateral generados’ por ETA, nada cambiará y menos aún bajo un gobierno del PP y cuando se abre en 2014 un largo periodo electoral.

El comunicado hecho público por el colectivo de los presos de ETA constituye un paso importante hacia el final del terrorismo vasco por cuanto en el se acepta la legalidad, por más que ellos sigan hablando del ‘conflicto’ y no del terrorismo, y que se justifiquen sus crímenes, como consecuencia de lo que llaman su acción ‘política’, lo que en sí es una aberración.

Un pequeño paso de los presos de ETA que sido impulsado por dos hechos relevantes ocurridos en los últimos meses: la indignación general que ha provocado en España el final de la aplicación de la doctrina Parot y la salida de la cárcel de decenas de notorios y sanguinarios terroristas; y el proceso secesionista catalán del que no se quieren descolgar los independentistas más radicales del país vasco. Y donde afortunadamente el PNV ha adoptado una posición de prudencia, alejada de los disparates de CiU y la Generalitat.

Sin embargo los presos de ETA llegan tarde y su pretendido reencuentro con la legalidad porque la banda ha perdido mucho tiempo desde que anunció el final de su ‘lucha armada’ con la esperanza de que sus absurdos representantes internacionales, que nunca han conseguido el reconocimiento del Gobierno como interlocutores de ETA, lograrán abrir una negociación final que es imposible mientras ETA no se disuelva ni entregue de una vez por todas las armas.

Sin embargo el colectivo de presos de ETA ve en Rajoy la misma debilidad que han detectado los independentistas catalanes y esta probando suerte, a pesar que saben que en este momento el Gobierno no se moverá. O simplemente, y mucho cuidado con esta observación, los presos les están dando a ETA una coartada nueva para amenazar a los españoles con el regreso de la banda a las andadas terroristas. Una posibilidad que los analistas especializados en este problema no deberían descartar.

Sólo le faltaba a España -y al débil Gobierno de Rajoy- que a la crisis económica del paro y la miseria y al desafío independentista catalán se le añadiera la amenaza del regreso de ETA, con el argumento de que el Ejecutivo no hace nada en favor de los presos a pesar de sus últimas declaraciones y gestos, como el del comunicado que se acaba de publicar.

Ya sabemos que Rajoy no hará nada, como en él es costumbre en este y otros asuntos de interés nacional. Pero convendría no echar en saco roto este comunicado no vaya a ser que estemos ante el taimado ‘preámbulo’ de un texto posterior de la dirección de ETA que sería más complicado y más amenazante y que esté por llegar.