Soria, ‘El Jinete Eléctrico’

El Gobierno despide el año político con la comparecencia del presidente Rajoy, ante los medios de comunicación, a los que tanto ‘ama’, y la celebración del último Consejo de Ministros del curso en el que la estrella invitada será el titular del Ministerio de Energía, José Manuel Soria. Al que esperamos en la rueda de prensa del Consejo sonriente e iluminado cual árbol de Navidad, al estilo de aquel ‘Jinete Eléctrico’ de la deliciosa película de Sydney Pollack que interpretaron Robert Redford y Jane Fonda.

El ministro Soria se nos presentará como salvador de los sufridos ciudadanos españoles consumidores de electricidad una vez que, él solito y cual sastrecillo valiente liquidó de un solo golpe, y con la ayuda de este ‘totus revolutum’ que es la CNMC, a todos esos gigantones y malandrines de la subasta ‘perversa’ de la tarifa eléctrica que pretendían subir el recibo de la luz más allá del ¡11 %!

Pero que gracias a la ‘audacia’ de Soria quedará reducida a algo menos del 3 %, tras ‘intervenir’ desde su proverbial liberalismo el mercado eléctrico español y calificar la última subasta de la tarifa de ‘burda manipulación’. Grave acusación de la que esperamos con ansiedad que el ministro nos presente las pruebas oportunas, o de lo contrario que nos anuncie su dimisión. Lo que no estaría nada mal visto el cúmulo de sus errores en cadena.

Aunque mucho nos tememos que Rajoy, el hombre de mármol, no quiere por nada del mundo abrir la crisis del Gobierno que pide a voces la ciudadanía, e incluso algunos ministros antes de que les caiga encima el chaparrón electoral que anuncian las encuestas. Menudo póker de sotas este de Soria, Montoro, Wert y Gallardón (oros, copas espadas y bastos, respectivamente) para enfrentarse a la ciudadanía que traen en sus manos un negra y decidida escalera de color o de abstención.

En todo caso conviene aclarar en este nuevo barullo montado por nuestro Jinete Eléctrico del Ministerio de Industria y pretendido caballero andante, que eso de demonizar las compañías eléctricas del país es tan fácil como injusto -además este es uno de los pocos sectores que funciona, da trabajo, invierte y no recibe ayudas especiales, salvo a las ‘termo solares que son una ruina-, porque hay que explicar un par de cosas: que de las hoy detalladas facturas de la luz sólo el 38 % de su coste corresponde al precio de la energía, mientras el 62 % restante pertenece a los impuestos y subvenciones varias, y algunas pintorescas.

Como se ha de saber que las compañías eléctricas solo representan en la famosa subasta de la tarifa eléctrica el 5 % de su incidencia, dado que el resto de la puja le corresponde al ámbito financiero que, al parecer y además, se limitó a jugar la partida con la reglas del juego impuestas por el propio Gobierno español, y si no fuera así que actúe el fiscal.

El resultado del barullo y del escándalo del ‘tarifazo’ del 11% se saldó con la intervención de la tarifa por el Gobierno y ya estamos otra vez de regreso al cuento de nunca acabar, del déficit de tarifa que el ministro Soria había prometido eliminar. Con lo que se impide que en España se ponga en marcha una política energética razonable y aceptable para todos. Un imposible, para lo que había que empezar por reducir ayudas a la producción de las ruinosas energías termo solar y fotovoltaicas -un invento ‘ecológico’ del dúo Zapatero/Sebastián- y seguir con una notable bajada de los altísimos impuestos del sector, que son los que se llevan en cada factura la parte del león.

Pero hete aquí que entonces topamos con el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, ese político tan ruidoso al que no le salen las cuentas de 2013 como él quisiera y lo esperan en la UE. Y que, a última hora, quitó los avales financieros que él ofreció para salir del atolladero energético con el fin de ir aplazando pagos hacia 2014, barriendo bajo la alfombra de su contabilidad unos cientos de millones que tarde o temprano aparecerán y tendremos que pagar.

Y así vamos del proyecto de Ley del Sector Eléctrico, aprobado a saltos de mata y con enmiendas de última hora contrarias al que fue el espíritu inicial de la reforma, a la intervención de la subasta de la tarifa eléctrica y la improvisación de un modelo nuevo que Soria se sacará de la chistera como enésima rectificación, porque el apaño de fin de año solo será un parche contra la enfermedad.

En el fondo de todo esto subyace el problema de liderazgo que hoy sufre España y el continuo desconcierto e improvisación del Gobierno. Y donde no hay patrón mandan los marineros de agua dulce que para colmo se nos presentan como héroes o expertos navegantes a la desconcertada tripulación nacional. La culpa, se suele decir desde el Gobierno, siempre es de otros y no de la mala gestión de los ministros como Soria quien, disfrazado de valiente caballero defensor el interés general, se presenta hoy iluminado y sonriente mientras se encienden y se apagan las bombillas de su personal y portentoso traje eléctrico de Navidad.