Corrupción a raudales y los fiscales ‘a favor’

La crisis económica española no está sola en el debe general de los españoles y la mala imagen de nuestro país. La acompañan el desafío independentista de Cataluña -donde ayer Artur Mas se nos presentó como Espartaco el líder de los esclavos de Roma-, y el enorme volcán de la corrupción del que no dejan de manar un día y otro noticias espectaculares sobre la corrupción política de España, o dicho de otra manera el deterioro delictivo y moral de la vida pública del país frente al que gobernantes de la nación y los dirigentes de los partidos políticos no son capaces de actuar porque la enfermedad está enraizada, en muchos casos, dentro de los propios partidos. Lo que resta a esos gobernantes la autoridad necesaria para exigir a los ciudadanos duros sacrificios en la lucha contra la crisis económica y el paro.

Pero estos políticos y dirigentes del PP, PSOE, CiU y UGT, entre otros no hacen nada, miran hacia otro lado, disimulan y aprueban nuevas normas contra la corrupción sin depurar responsabilidades políticas y penales de sus propias organizaciones. Siguen ahí y se visten con el uniforme de ‘estadistas’, como hicieron ayer Rajoy y Rubalcaba, para defender la unidad de España frente al desafío secesionista de Artur Mas. Al tiempo que el ministro de Justicia, Gallardón decía y mentía, que el Gobierno no ha indultado a nadie por delitos de tráfico de influencias, olvidando los indultos que les concedió Rajoy en diciembre de 2.011 nada más llegar al poder a políticos del PP y de Unió condenados por corrupción.

Y no sabemos que es peor si la avalancha de casos de corrupción que están saliendo a la luz pública, o la actitud del Gobierno que está poniendo la Fiscalía al servicio de los poderosos (y también de su partido el PP, y puede que del PSOE en los ERE y UGT) como se ve en el caso de la infanta Cristina en Nóos y Aizoon, donde el fiscal Pedro Horrach ha criticado públicamente al juez Castro. Mientras, la Fiscalía Anticorrupción se mueve para frenar la imputación de la esposa del presidente de la Comunidad de Madrid, Ignacio González, en el caso del ático marbellí de la pareja, un turbio asunto por el que fueron cesados dos comisarios de policía que intentaron investigar el famoso ático de González en Marbella, y su presunto camuflaje en una sociedad pantalla de Delawere (USA).

Ahora, la revelación de correos del primogénito de Aznar, José María Aznar Botellla, y el expresidente de Caja Madrid, Miguel Blesa -otro que tiene pendiente su investigación- constituyen un escándalo porque revelan actitudes incompatibles con la decencia aunque no incluyan delito porque aflora un pretendido tráfico de influencia entre el expresidente del Gobierno y el expresidente de Caja Madrid, a la vista de los reproches del hijo de Aznar al banquero por negarse a la compra de los cuadros de un pintor amigo de la familia Aznar, y la puesta en marcha de un museo lo que obligaba a un desembolso de casi ¡100 millones de €!.

Paralelamente a todo esto y siempre en el campo inagotable de la corrupción del PP tenemos a Esperanza Aguirre declarando ante el juez por el caso de su ex consejero López Viejo -del que ahora Aguirre dice que ¡no era de su confianza!- en el sumario Gürtel, o la declaración de la alcaldesa de Valencia, Rita Barberá sobre el caso Nóos (donde también está tocado Francisco Camps), que ha declarado que ella solo se ocupaba de cosas más importantes (sic) en su ayuntamiento, y a no perder de vista la ramificación de este caso en el ayuntamiento de Madrid en tiempos de Gallardón. O las condenas en serie de Jaime Matas (que pide el indulto), o las idas y venidas de Luis Bárcenas que solicita al juez permiso para pasar las navidades en su casa a cambio de nuevas revelaciones.

Naturalmente en el flanco del PSOE siguen las investigaciones de los ERE que podrían incluir la imputación de los expresidentes de Andalucía, Chaves y Griñán, además de los ex consejeros que ya están imputados. Y a no perder de vista en todo ello a la UGT y su inagotable lista de escándalos, facturas y sospechas, u otras cuestiones que afectan a CiU en el caso del Palau, de los hijos del expresidente Jordi Pujol, y la reciente condena de dirigentes de Unió, etcétera, etcétera. Y por si algo faltara en todo esto aparecen los casos de Neymar y Messi en el Barça.

En suma un espectáculo deprimente y unos hechos muy graves en un tiempo de enormes dificultades económicas de los españoles que siguen con estupor los casos de corrupción de la clase política española y de altos representantes de instituciones públicas y del mundo de las finanzas -bancos y cajas de ahorro- donde España ha tenido que desembolsar grandes sumas de dinero para salvarlas de la quiebra.

No se puede defender la austeridad contra la crisis ni tampoco la unidad nacional desde la inmoralidad de la corrupción. Pero esto es lo que hay y lo que va a seguir porque está visto que nadie en el poder o en los primeros rangos de la oposición está decidido a poner punto final a esta lamentable situación. Lo que es peor, se detecta un consenso secreto para tapar los escándalos con ayuda de la Fiscalía y puede que pronto con el hoy domesticado Poder Judicial.