Repsol-YPF, un acuerdo razonable

El principio de acuerdo hallado entre Repsol e YPF, a propósito de la expropiación ilegal que sufrió la petrolera española por parte del gobierno de Argentina y que a todas luces fue un atropello, constituye un ‘mal menor’ o si se quiere un acuerdo ‘razonable’ a la vista de lo complicado de la situación creada. La que incluía importantes derivadas políticas y diplomáticas que afectaban no solo a las relaciones de España con Argentina, sino también a las relaciones de España con México, por causa de la presencia destacada de la petrolera Pemex en el accionariado de Repsol y de su proyección en Argentina y en España en general, y en particular en la industria naval de nuestro país.

Asimismo, el horizonte judicial de la expropiación se anunciaba demasiado largo en el tiempo y muy complicado. Y todo ello ha favorecido el ‘acuerdo’ que hoy deberá ratificar el Consejo de Repsol, y en el que han intervenido los gobiernos de España y México -lo que no deja de ser algo fuera de lo normal-, así como Nemesio Fernández Cuesta, en el nombre de Repsol, una vez que el presidente Antoni Brufau, representaba el lado más firme y legalista de la discusión en defensa de las compensaciones justas para de la expropiación que defendían los intereses de Repsol y de la mayoría de sus accionistas.

Con el acuerdo hallado, Repsol -que ayer subió en Bolsa más de un 4%, ante la expectativa del pacto- recupera una parte notoria (el 50% de lo que reivindicaba) del total valor de la expropiación aunque no todo lo que exigía, y además con ello se recompone la ‘paz’ en el seno del Consejo de Repsol, donde ya hubo problemas anteriores con Pemex y Sacyr. Al tiempo que mejorarán las relaciones de España con Argentina (país donde muchas compañías españolas tienen inversiones importantes), y también las relaciones de España con México, toda una potencia iberoamericana con la que España no se podía permitir un desencuentro, máxime en las actuales circunstancias económicas y sociales de España.

En todo caso: se firma la paz en Repsol, los accionistas ven subir el valor de sus participaciones, la petrolera recupera parte de la expropiación ilegal llevada a cabo por YPF, y España recompone sus relaciones con Argentina y México. Además hay que reconocer que si esto ha sido posible se debe, entre otras cosas, a que Repsol, tras la expropiación, se mantuvo firme con su estrategia jurídica internacional, como lo prueba el hecho de que el acuerdo hallado con YPF Argentina y la indemnización pactada (de 5.000 millones de dólares) está condicionada a la retirada de las demandas internacionales planteadas en su día por Repsol.

De ahí que, teniendo en cuenta todos estos elementos, podamos decir que el acuerdo hallado es ‘razonable’ aunque no el ideal para la compañía española. Un acuerdo en el que han jugado un papel muy importante tanto el presidente de Caixabank, Isidre Fainé, como primer accionista de Repsol, el ministro de Industria, Carlos Soria, y el Consejero de la compañía, Nemesio Fernández Cuesta, en representación de Antoni Brufau.

Y bien está lo que bien acaba en este tiempo convulso para todos en los que un acuerdo, ‘mas vale pájaro en mano…’, siempre es mucho mejor que la nada y que una larga e incierta espera. La que además incluía otras derivadas malas y complicadas para España, país muy necesitado de buenos e importantes aliados -y México lo es- en el mundo, de ahí que la conformidad de Repsol al acuerdo deba de ser valorada, también, como un acto de responsabilidad con el interés nacional español.