La retirada del PSC, un éxito de Rubalcaba

A Artur Mas el PSC de Pere Navarro le ha echado por tierra la que era su principal vía de confrontación con España y con el Gobierno de Rajoy, en pos de un sonoro ‘no’ a su pretensión de que el Estado les ceda su derecho de convocar referéndums o consultas, lo que solo es privativo del conjunto del pueblo español. Pero Mas quería venir a Madrid a montar su número, tal y como lo hizo Ibarretxe, para regresar a Cataluña lleno de negativas, agravios y más victimismo con el fin de justificar la senda de la ilegalidad una vez agotado el campo constitucional que ya saben los independentistas que es infranqueable. Naturalmente Mas puede si lo desea continuar con su farsa y presentarse en Madrid con ERC, ICV y CUP, la izquierda radical de Cataluña que ahora es la que allí controla la situación, pero en todo caso sin el PSC por lo que su empeño y credibilidad quedan muy disminuidas y el proceso hacia la independencia seriamente dañado.

A cada uno lo suyo y esta vez ‘chapeau’ a Alfredo Pérez Rubalcaba por el pilotaje y la rectificación de la deriva secesionista del PSC que finalmente decidió bajarse del tren de los desafíos al Estado y a la unidad de España, con lo que el proceso independentista de Cataluña queda prácticamente en manos de CiU y ERC, y pierde un histórico y significativo apoyo político y social del centro izquierda catalán. Es cierto que Pere Navarro y el equipo directivo del PSC son los autores de la decisión, pero la habilidad con la que Rubalcaba ha llevado a cabo la rectificación del PSC, tras la ruptura de la unidad de voto en el Grupo Socialista del Congreso de los Diputados la moción sobre el ‘derecho a decidir’ de UPyD, debe ser reconocida y prueba que este político, Rubalcaba, de escaso liderazgo social, se mueve con gran habilidad en los más discretos despachos del poder.

Naturalmente, el vuelco al compromiso del PSC con el independentismo, que ha puesto de los nervios a CiU -véanse las declaraciones de Duran i Lleida o de Mas Collel- no es solo obra política de Rubalcaba y Navarro sino que en ella han incidido otros elementos externos muy importantes como son: el hundimiento electoral del PSC en Cataluña -que podría ser la quinta fuerza política catalana- a favor de Ciudadanos, y en consecuencia también la pérdida nacional de votos por el centro del PSOE hacia UPyD, partido este que los obligó a clarificar la posición de todos ellos durante la votación del Congreso sobre el ‘derecho a decidir’. Un vuelco electoral en Cataluña que ponía en peligro la propia existencia del PSC una vez que, de haber seguido junto a CiU y ERC en la cabalgada secesionista, el PSOE podía presentar sus siglas en Cataluña, tal y como lo solicitaron históricos dirigentes como Guerra, Bono, Belloch y algunos otros. Y a no perder aquí de vista que el alineamiento ideológico del PSC con CiU y ERC los situaba en posiciones más nacionalistas que socialistas, como lo denunció Alfonso Guerra y ello también restaba votos por la izquierda en beneficio de ICV.

El resultado de todo ello incide en la idea de que en el parlamento catalán los grupos independentistas quedan reducidos a ERC, CiU y CUP, y puede que una parte de ICV; y los españolistas a PSC, PP, Ciudadanos y parte de ICV. Lo que cambia y mucho el panorama, y ello y a pesar de que el PSC aún es partidario del ‘derecho a decidir’ pero desde la legalidad, lo que lo hace inviable, al tiempo que renuncia a participar en toda iniciativa que no vaya precedida de un acuerdo entre los gobiernos de España y Cataluña, lo que es de todo punto imposible. Esto le puede costar una escisión menor al PSC, como a CiU le puede costar una bronca con Unió (aunque Durán ya se está quitando su careta confederada), porque Mas indignado con el PSC va aumentar el tono de su desafío para caer definitivamente en los brazos de Junqueras y de ERC.