Blog de Pablo Sebastián. Presidente y fundador del diario de internet Republica.com

El Banco Sabadell y la ‘algarabía’ catalana

Ha dicho el presidente del Banco Sabadell, Josep Oliu, en una entrevista en el diario Expansión, que su banco “no tiene un plan B” en el caso de que estallara el proceso secesionista catalán, por ejemplo con una consulta ilegal o con una declaración de independencia, con la que no hace mucho amenazó Duran i Lleida en el Congreso de los Diputados para presionar al Gobierno de Rajoy. Si el Banco Sabadell -que parece el eslabón mas débil de la cadena financiera y empresarial catalana- no tiene ‘plan B’ se equivoca, por más que Oliu diga que “la sangre no llegará al río”. Porque el riesgo de desafección de sus clientes españolistas -que son la gran mayoría- está ahí. Ellos lo saben muy bien y puede que ya lo estén sufriendo a la vista de la gigantesca campaña de publicidad de corte institucional que el Banco Sabadell está lanzando en sus medios afines (y pro independentistas incluidos) que, a buen seguro, forma parte de ese ‘Plan B’ que no quieren reconocer.

Que pregunte Oliu al presidente de Freixenet, Josep Lluis Bonet, quien acaba de denunciar un boicot a su buen cava en Cataluña y en el resto de España. Al final -’por la boca muere el pez’- ocurre lo de siempre: no se puede servir a dos señores, y mantener un discurso en Barcelona y otro en Madrid, y menos desde una entidad de claro alcance nacional porque ese juego está pasado de moda y vamos, se quiera o no, hacia una clarificación no solo de los políticos sino también de los editores, empresarios y ciudadanos de las dos orillas del río Ebro.

Sobre todo porque la deriva secesionista ha entrado en un camino de no retorno por la apuesta decidida de Artur Mas, convertido en rehén de la Esquerra desde donde su jefe de filas Oriol Junqueras acaba de proponer una huelga general catalana de una semana de duración (sic), para obligar a Rajoy a concederles permiso para celebrar el referéndum de autodeterminación de Cataluña e iniciar así la marcha triunfal hacia la independencia.

Artur Mas, instigado por la familia Pujol -que soñaba con colocar a su hijo Oriol, hoy imputado, al frente de la República de Cataluña- se internó él solito en el oscuro laberinto de la secesión, con su escalada de desafíos, amenazas y actos de ruptura de la legalidad, creyendo Mas que la España debilitada por la crisis de la economía y del paro, con la Corona tocada y el bipartidismo del PSOE y el PP dañado, facilitaba el camino hacia la independencia al grito de “España nos roba”. Una arenga falaz con la que se agitaban las masas en las calles y de paso se ocultaba la propia crisis catalana y el despilfarro e incompetencia de los gobiernos pasados y presente de Maragall, Montilla y Mas. Además, el inmovilismo de Rajoy -quien calificó de “lío y algarabía” la embestida nacionalista- dio alas a la cabalgada de Mas y lo condujo hacia lo mas profundo del laberinto. Y allí está desconcertado porque no puede avanzar y tampoco encuentra la salida.

Una ratonera en la que Mas se metió en la ‘santa’ compañía de la burguesía y alto empresariado del nacionalismo secesionista catalán. En ciertos casos las mismas familias que bastantes años atrás coqueteaban con el franquismo, y los que ahora desprecian a los Pujol (‘parvenues autoritarios’, los llaman en privado, mientras se mofan de los escándalos millonarios de la familia del Honorable Jordi), porque ellos que se creen descendientes de la pata del Cid o de Tirant lo Blanc, sueñan con colocar en la Generalitat a un ‘hereu’ de los suyos. Estos señores del gran poder nacionalista y secesionista catalán mal disimulan, en Barcelona y Madrid, su doble lenguaje y son los que de manera temeraria han jugado con el fuego del ‘derecho a decidir’ -’dentro de la legalidad’ dicen sin sonrojarse,- sin encomendarse a la Virgen de Monserrat y sin ver ni estudiar las consecuencias de semejante desafío, ni los escenarios posibles que de él se pueden derivar. En realidad sufren la misma ceguera que adorna a Mas y que padece el presidente del Banco Sabadell, aunque creemos que éste sí ve venir la ola gigante que se aproxima al día ‘D’ de la Diada de 2014 y por ello y para animarnos y consolarse nos dice que “vamos a vivir mucho”.

Madrid calla, Rajoy no responde -Rubalcaba no sabe que hacer con el PSC- y los nacionalistas independentistas empiezan a perder los nervios y a ver las orejas al lobo negro del choque de trenes -el AVE de Madrid no se va a parar-, y en consecuencia a pedir ayuda y a recular. Y todavía pretenden o esperan que el Gobierno de Rajoy le saque a Mas las castañas del fuego indicándole la salida del laberinto y haciéndole concesiones, a cambio de retrasar -que no de renunciar- el proceso independentista hasta las elecciones catalanas de 2015, que dicen que serán plebiscitarias.

Por ello, de un tiempo a esta parte, no cesan de llegar a los palacios de Madrid pomposos emisarios catalanes para implorar a Rajoy que les dé algo, aun que sea por caridad: una consulta de baja intensidad, o un referéndum; un pacto fiscal, o un concierto fiscal; el blindaje seguro de la inmersión lingüística; y unas embajadas para Cataluña. Sin entender los altos emisarios, que hablan con lengua de doble filo, que todo esto es imposible e innegociable por inconstitucional, como tampoco entienden estos nacionalistas de salón -que tantas veces le han reído las gracias a Mas en encuentros ‘cortesanos’ de la ciudad condal, Barcelona es un pañuelo- que el PP no puede hacer concesiones sin romperse o saltar por los aires (Aznar volvería a caballo), como ya ocurre en CiU y con el PSC-PSOE.

Y entonces ¿qué hacer? Pues el problema lo tienen que resolver los que lo han creado. Es decir, Artur Mas, CiU, el nacionalismo empresarial, sus medios de comunicación y los partidos adláteres, ERC y esos otros donde habitan sonoros insultadores como ICV y CUP. ¿Y qué ocurre con los nacionalistas y secesionistas de a pie, a los que se ha sacado a la calle y les han hecho creer que la independencia estaba al alcance de la mano, y que Cataluña se quedaría en la Unión Europea, etc? Pues esa ‘cadena humana’ de la pasada Diada, hoy mas bien parece una pesada cadena de hierro que cuelga del cuello de Artur Mas y de la que tira Junqueras como si fuera un ronzal.

Pero ¿de verdad creen algunos nacionalistas, políticos o empresarios salón, que España no aplicará la Constitución si, como lo declaró Duran i Lleida, Mas y sus aliados declaran la independencia de Cataluña o ponen en marcha una consulta ilegal? Pues si piensan así se volverán a equivocar. De hecho es mas mas segura la decisiva respuesta de España que la ruptura de Cataluña. Y que se ande con cuidado el Banco Sabadell, porque podría convertirse en el ‘chivo expiatorio’ -o en el ensayo general del posible desastre catalán- incluso antes de que ‘la sangre llegue al río’ -lo que no cree Oliu- porque podría darse el caso que alguien pague un precio muy alto por algo que nunca llegará. Que hoy solo es un espejismo con aires de pesadilla, pero que podría convertirse en una dura realidad si algunos se empeñan en disparatar.

Sobre el autor de esta publicación