Blog de Pablo Sebastián. Presidente y fundador del diario de internet Republica.com

Wert desvaría

Ya sabemos que Rajoy no lo va a cesar porque el Presidente no se atreve a tomar ninguna decisión conflictiva. Ni sobre la crisis de la economía y el paro, ni sobre el desafío catalán, ni osa responder a Aznar y menos aún abrir la crisis de su Gobierno que está hecho unos zorros, y en el que el titular de Educación, Ignacio Wert, va pidiendo a gritos que lo cesen porque él no se atreve a dimitir a pesar del lamentable espectáculo que ha ofrecido reiteradamente sobre el caso de las becas Erasmus.

Primero, dijo que suspendía gran parte de las ayudas españolas a pesar que miles de estudiantes ya habían iniciado el curso y sus viajes. Al día siguiente rectificó y suspendió sus recortes. Ayer informó que la UE le retiraría a España la mitad de subvenciones de becas Erasmus, como se desprende y se ve en el comunicado del ministro de Educación. Y hoy hemos sabido que la Comisión Europea ha rectificado al ministro Wert, ha calificado sus comentarios de ‘basura’ y ha puntualizado que los recortes europeos anunciados por el ministro español son falsos.

De lo que se deduce que el ministro no se entera, no coordina o simplemente está mal de la cabeza y necesita ayuda psiquiátrica. Al menos un merecido descanso en su casa, fuera del Gobierno. Rara vez se ha visto un nivel de incompetencia tan grande como la del señor Wert, un experto en crear problemas en donde no los hay y dueño absoluto del descontrol y del caos que impera en su departamento. En mala hora se dedicó este personaje -además ¡sociólogo!- a la política, gracias a la recomendación e influencia en Rajoy de Pedro Arriola, el oráculo del presidente que siempre le anima a no hacer nada y esperar que el tiempo arregle todos los problemas del país que tiene sobre la mesa.

Estos disparates de quienes gobiernan España aumentan, más si cabe, la zozobra de los millones de ciudadanos que viven en la desesperanza y en condiciones extremas. Los que no ven esos destellos luminosos que desde los altos salones de las finanzas nacionales -e incluso internaciones- anuncian el fin de la crisis, el principio del optimismo y la expansión económica y social que, dicho sea de paso, no aparece por ninguna parte.

Hasta doña Rosa Díez, en un alarde de entusiasmo monárquico, ha visto al convaleciente Rey Juan Carlos ‘muy guapo’, mientras el PSOE acaban de descubrir que Rubalcaba es un líder y también estadista, algo de lo que nadie se había dado cuenta en ese partido hasta que Felipe González les dijo que don Alfredo tiene la mejor cabeza política de España. Y suponemos que también de una gran parte de Europa, Asia, África, América y Oceanía. Y lo extraño es que los ciudadanos españoles no hayan sabido ver ese portento de la política en las últimas elecciones generales, andaluzas, vascas y catalanas en las que Rubalcaba llevó al PSOE a sonoras derrotas.

Rajoy ha dicho desde Francia que el ministro Wert tiene todo su apoyo y que el último incidente -que será el penúltimo- sobre las becas Erasmus ha sido ‘un malentendido’. Como aquello otro del medio millones de defraudadores del paro, y otras muchas cosas más, como cuando festejaron en agosto la subida de ¡62 empleos! en un país de seis millones de parados.

La culpa de todo, al final, la tenemos los ciudadanos. Unos por votar a estos partidos y estos políticos y otros porque no acaban de enterarse de que todo lo que hacen o no hacen es por nuestro bien. En realidad lo importante no es lo que se dice, o lo que se cuenta en los medios y en la vida pública, sino lo que ocurre por debajo cuerda, en los sotanillos del poder. Y ahí es donde unos y otros artistas del poder están arreglando España y un día de estos nos van a dar una sorpresa maravillosa, tan bonita y tan grande como las que a menudo nos regala el ministro Wert.

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