Blog de Pablo Sebastián. Presidente y fundador del diario de internet Republica.com

PSOE: La Convención debe forzar un Congreso

La Convención del PSOE que se inicia este fin de semana será sobre todo un ejercicio de clarificación en el que se pondrán sobre la mesa de los debates, problemas y divergencias que existen en el partido: que afectan a su proyección nacional, por la discrepancia con el PSC; a su programa económico, contestado por quienes se oponen a las subidas de impuestos; y al liderazgo de Rubalcaba, que se niega adelantar las ‘primarias’ para elegir un candidato a la presidencia del Gobierno. Primarias que serían un fracaso si el elegido no asume la secretaría general, porque ello conduciría a una bicefalia ingobernable con el protagonismo de Rubalcaba en la secretaría general y como el líder de la oposición. De ahí que la solución a todas estas incertidumbres deba pasar por un Congreso extraordinario del Partido Socialista y cuanto antes mejor.

El resultado de esta Convención servirá para constatar problemas de proyecto, cohesión y liderazgo pero no solucionará ninguno de ellos con lo que el PSOE corre el riesgo de salir de esta cita peor de lo que estaba porque todo quedará aplazado. Y puede incluso que ‘sine die’ si Rubalcaba impone su criterio de no dar una fecha para las ‘primarias’, máxime cuando hasta Felipe González ya ha reconocido que Rubalcaba “tiene una crisis de liderazgo”.

Lo que ha quedado patente en los últimos sondeos como el del CIS de octubre donde mas del 91% de ciudadanos dicen tener poca o ninguna confianza en Rubalcaba, a pesar de su posición de jefe de la oposición en plena crisis económica y social del país. Las derrotas electorales acumuladas bajo su mandato en España, País Vasco, Cataluña y Andalucía y el retroceso del PSOE en las últimas encuestas frente al que fue pésimo resultado electoral del 20-N de 2011 confirman todo esto.

Aunque además de la ausencia de liderazgo de Rubalcaba resulta más grave su falta de autoridad frente al PSC, como ya se vio en la votación rota del Congreso de los Diputados sobre el ‘derecho a decidir’, entre el PSOE y el PSC. Un momento de alta tensión donde hizo acto de presencia con fuerza e imponiendo el voto del PSOE contra ‘el derecho a decidir’ la presidenta de la Junta de Andalucía.

Lo que coloca a la andaluza entre los candidatos a la sucesión de Rubalcaba, y como poco como la cabeza visible de la oposición interna del PSOE al actual equipo directivo socialista. Entre otras cosas porque su presidencia en la Junta no le resta capacidad para liderar el PSOE. No en vano Felipe González ya compartió años atrás la presidencia del Gobierno con la secretaría general del PSOE. Además Susana Díaz, pronto asumirá la dirección de la poderosa federación andaluza del PSOE, por lo que nadie la debe descartar como posible sucesora de Rubalcaba. Sobre todo si los aspirantes a liderar el partido son candidatos tan débiles como Patxi López, Eduardo Madina o Carmen Chacón, los que tienen menos apoyos y mucha menos firmeza frente la disparate del PSC de proponer un referéndum de autodeterminación en Cataluña.

Cuestión catalana que es esencial en la crisis del PSOE -y donde Susana Díaz podría agitar el debate en la Convención- que ya ha provocado una dura respuesta de viejos dirigentes como Guerra, Belloch o Bono, que pidieron que el PSOE presente sus propias siglas en Cataluña a la hora de participar en futuras elecciones. Mientras, Rubalcaba se ha enrocado en el discurso -imposible- de la reforma federal de la Constitución que rechazan tanto el PP como los nacionalistas. Propuesta inútil e inviable con la que el hoy secretario general pretende tapar el grave error del estatuto catalán que promovió Zapatero (y Rubalcaba y Chacón desde su gobierno) y que fue rectificado por el Tribunal Constitucional.

Si a todo ello añadimos discrepancias importantes en ámbito de la política económica del partido, como la del manifiesto contrario a la subida de impuestos (que apoya Miguel Sebastián) veremos que el panorama de la Convención socialista no puede ser más complicado y que ninguno de los problemas planteados se van a solucionar en esta cita. Por lo que el PSOE corre el riesgo -por más que intente guardar las formas y aparentar cierta unidad- de que los únicos acuerdos de la Convención sean los relativos a la mejora de la democracia interna y la apertura del partido, frente al hoy férreo poder del aparato. Reformas orgánicas importantes que no solucionan los actuales problemas sobre liderazgo, programas y unidaddel partido, por lo que el PSOE corre el riesgo convertir la Convención en un nuevo y sonoro fracaso. Lo que les obligaría a convocar un Congreso extraordinario como la única solución.

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