Confianza económica y desconfianza política

Mientras los mercados continúan emitiendo señales positivas sobre España- compra de empresas, mejora de la Bolsa, bajada de los tipos de la deuda pública, y los indicativos macro económicos (PIB, IPC, déficit, empleo, etc) apuntan hacia paulatinas mejoras, la marca España recibe un plus de confianza en el que los inversores, especialmente los buscadores de ‘gangas’, abren el camino con el mensaje de que España mejora y está barata, algo que parece notarse de manera muy concreta en el sector inmobiliario. Es decir la confianza económica en España mejora, pero está solo en fase exploratoria y de tanteo, pero ello es muy buena señal, por mas que parezcan movimientos ‘virtuales’. Sin embargo, el riesgo España se centra ahora en la política, el desafío catalán, la corrupción y la crisis de los grandes partidos o de la Corona.

la crisis política del país se agudiza entre: los desafíos secesionistas de Cataluña, las tensiones del PSOE con el PSC y sus ERE de Andalucía (han vuelto a imputar a Magdalena Álvarez); desavenencias internas del PP, empeoradas por los casos de corrupción que emergen con fuerza en Valencia y Madrid (se acaba de imputar por cohecho y prevaricación a los ex consejeros madrileños Lamela y Güemes, mientras Camps y Barberá son citados a declarar como testigos en el caso Nóos), mezclándose todo ello en sumarios relacionados de los casos Bárcenas -donde Rajoy y cargos del PP están tocados- y Gürtel, asunto este último donde se acaba citar a declarar a la ex presidenta Aguirre, por la implicación de su ex consejero López Viejo.

Todo ello ofrece un panorama desolador ante los ojos de unos ciudadanos resignados y descorazonados por la crisis, que no ven llegar a sus empresas y familias las presuntas mejoras de las altas finanzas del Estado. Y porque no paran de crecer los escándalos de la corrupción, que afectan al Gobierno de la nación y a los dos primeros partidos nacionales PP y PSOE. Casos donde la Infanta Cristina parece más cerca de su imputación por sus actividades directas en Aizoon, lo que también daña al prestigio de la Corona, donde el rey Juan Carlos permanece enfermo y pendiente de una nueva operación.

El caso de la corrupción de Madrid, que acaba de reaparecer con fuerza y está en conexión con los casos de Gürtel y Bárcenas, y las sospechas que se ciernen sobre el hoy presidente madrileño Ignacio González, en continuo desafío con el gobierno de Rajoy -sobre los impuestos, la Sanidad, etc- alcanzan especial relevancia por cuanto lo que ocurre en la capital del Reino tiene una fuerte repercusión mediática y social en el resto del país. Y anuncia, al igual que en Valencia, un serio riesgo de derrota autonómica y municipal del PP en ambas Comunidades Autónomas y capitales en junio de 2015 y como preámbulo o presagio de lo que ocurrirá en los comicios generales de noviembre de ese mismo año.

El ensayo general del curso electoral de 2015 tendrá lugar en las elecciones europeas de 2014 donde PP y PSOE pueden sufrir un duro castigo en beneficio de la abstención, de IU y de UPyD y Ciudadanos, dos partidos estos últimos que de unirse podrían ser la tercera y decisiva fuerza política española. Mientras en el PP crecen los casos de corrupción y luchas internas de poder y en el PSOE se agudiza la batalla por la sustitución de Rubalcaba y la ruptura con el PSC catalán, cada vez más enconada mientras Pere Navarro y sus huestes mantengan su apoyo al derecho a decidir o de autodeterminación de Cataluña.

La ausencia de liderazgos fuertes en el Gobierno, el PP y el PSOE y de unidad de los grandes partidos frente al desafío secesionista de CiU y ERC -por más que existan divergencias en CiU e ICV- constituye un agravante de la situación nacional. El que ofrece la imagen de un país sumido en una grave crisis institucional -tal y como hoy ocurre-, que no cesa de empeorar y que podría abortar el despegue de la crisis económica y social del país. Sin embargo los mercados parecen ir a su aire y no se dejan influir por la política y menos aún por la corrupción -enfermedad de muchos países del mundo- y de momento de conforman con la estabilidad que ofrece la mayoría absoluta del PP y l empeño del Gobierno de ajustar el déficit, sanear el sistema financiero y olvidarse de todo lo demás. Naturalmente los mercados no son los ciudadanos, pero el aire nuevo de cierta movilidad e inversión financiera le permite al Gobierno hacer fiestas y previsiones eufóricas, lo que sin lugar a dudas está por confirmar.