¿Imaginan a Merkel espiando a Obama?

Para darnos cuenta del enorme alcance del espionaje USA a todo el mundo y especialmente a los primeros gobernantes de países aliados de Washington, como Francia, Alemania, Gran Bretaña, Italia y España, entre otros, tenemos que imaginar ¿qué hubiera pasado en EE.UU -antes de saberse este escándalo- si se hubiera descubierto que Alemania, por orden de Merkel, tenía pinchado el teléfono de Barack Obama? El grito en el cielo y en el infierno que habrían dado de la Casa Blanca, el Congreso de Washington y los medios norteamericanos habría resonado con furia y represalias en todo el planeta. Puede, incluso, que algún portavoz de la Casa Blanca habría dicho que esos eran ‘métodos nazis’ (¿se acuerdan de la película ‘Salón Kitty’?).

Pero resulta que ha sido el Imperio de Obama y no la Alemania de Merkel, el que ha espiado a sus aliados y a casi todo el mundo de una manera masiva, indiscriminada y no solo en cuestiones de seguridad y anti terrorismo (la excusa perfecta). Sino que se espió hasta el mismísimo Cónclave que eligió al Papa Francisco, con lo que se violó el mandato del ‘¡extra omnes!’ con el que se cierran las puertas de la Capilla Sixtina para que los cardenales elijan en secreto al sucesor de Pedro.

Además hay cosas que sorprenden y mucho en este enredo como que USA no haya valorado el riesgo que se desprende del hecho de que las nuevas tecnologías, y su capacidad de almacenamiento de datos confidenciales y de transmisión a la velocidad del rayo, podría llegar a manos ‘enemigas’, e incluso a la opinión pública mundial como ha ocurrido.

Así ha quedado demostrado por las revelaciones de Assange en Wikileaks, Snowden en The Gardian y todo el mundo, e incluso por el soldado Maning desde Irak. ¿Nadie en Washington valoró el reverso, o el muy alto riesgo, incluía la puesta en marcha del gran hermano tecnológico y orwelliano?

Está claro que fue Georges W. Bush quien, como consecuencia de los graves atentados del 11-S llevados a cabo por Al Qaeda en Washington y Nueva York, dio luz verde a este modelo de espías tecnológicos y masivos que se les ha ido de las manos. Y que está dañando y mucho el segundo mandato del presidente Obama, al que algunos medios acusan haber decidido él mismo el espionaje de 35 líderes mundiales, entre los que está Merkel.

Y, como la mejor defensa suele ser un ataque, desde Washington se ha encendido el ventilador europeo para señalar a España y a Francia de colaborar con USA en los espionajes. Asunto que el Gobierno de Rajoy deberá explicar y sobre el que hablará ante el Congreso de los Diputados -y probablemente sin decir verdad- el máximo responsable del CNI, general Sanz Roldán, para no decir nada. Aunque quien debe hablar de todo ello es la vicepresidenta Sáenz de Santamaría como responsable política del CNI, pero ‘la dos’ de Rajoy no se quiere quemar en este incendio (ni en otros como los de los errores de otros ministros, Bárcenas, etc).

Estamos ante una crisis democrática y moral lamentable, y por parte de las naciones democráticas que deberían ser ejemplo para todo el mundo, y para colmo entre aliados. Y ello debe obligar a una revisión de la seguridad de las grandes redes sociales y a un compromiso formal y comprobable de que nada de esto se va a repetir entre aliados. Obama, el presidente que llego al poder de Washington como abanderado de los derechos civiles y humanos es al día de hoy el gran Polifemo que todo lo oye y todo lo ve. Ha de rectificar, pedir disculpas y recuperar la confianza de todos sus aliados, y cuando antes mejor.