El PSOE y PSC enfrentados

Rosa Díez ha sacado los colores al PSOE, en la votación sobre su moción de apoyo a la Constitución y contra el ‘derecho a decidir’, El que apoyan sus compañeros del PSC. Ello obligó al PSOE a votar a favor de su moción de UPyD a la que se ha sumado el PP, mientras el PSC se ha abstenido escenificando en el Congreso de los Diputados la ruptura política que hoy existe entre el PSOE y el PSC. Algo que intentó ocultar Rubalcaba con una enmienda transaccional sobre la España federal, que Díez no le aceptó para dejar evidencia la ruptura del grupo socialista del Congreso en la votación.

Y para que no se vea que el Partido Socialista está roto y no tiene en toda España una coherente y clara posición nacional frente a la autodeterminación que solicita la Generalitat con apoyo de CiU,  ERC y PSC Estamos pues ante una nueva crisis de identidad y cohesión del PSOE que deja en entredicho el escaso liderazgo de Rubalcaba quien, para embarrar este debate, se sacó de la manga a Franco, pidiendo, en ese preciso momento y a estas alturas de la transición, la exhumación de los restos del dictador de la basílica del Valle de los Caídos para su traslado a otro lugar.

Hay que reconocer que la líder de UPyD los ha puesto a todos- al PP incluido- a cavilar y con su tozudez ha sacado adelante y a su favor una votación que, por otra parte, deja en entredicho y en la mayor evidencia los ‘movimientos orquestales en la oscuridad’ a los que están entregados, en el mayor de los secretos, primeros espadas del PP, PSOE y CiU -Rajoy, Rubalcaba, Durán y Mas- con idas y venidas clandestinas a los palacios, de espaldas todos ellos al Parlamento y a la opinión pública. Lo que hace presagiar que algo malo o poco bueno para España puede salir de semejante conciliábulo. ‘Reunión de pastores, oveja muerta’, dice el refrán.

Da la impresión de que ahora la urgencia está en sacar del río revuelto o del callejón sin salida en el que se ha metido a Artur Mas. Sobre todo una vez que, en Cataluña, muchos dirigentes de CiU y muchos empresarios y financieros comenzaron a verle las orejas al lobo del proceso independentista, al que se refirió en el Congreso un portavoz de IU como la oportunidad para enviar el ejército a Cataluña (sic), con un discurso provocador muy típico de esta izquierda que juega a quitarle votos al PSOE pero que, aprovechando que pocos en los medios se ocupan de ella, se ha posicionado en favor de la independencia de Cataluña y de que España se salga del euro, como se desprende de sus discursos.

Está claro que UPyD ha puesto a PP y PSOE contra las cuerdas y que ha dejado al PSC y a Pere Navarro a la intemperie -cosa que aprovechará Ciudadanos en Cataluña-  en busca de los votos de ambos. Como ERC está esquilmando el electorado de CiU, e IU por la izquierda el de los socialistas. Y al fondo de todo ello está este viejo y pentacentenario país sumido en una larga y penosa crisis política, económica e institucional, donde la escasa política que se hace discurre, por lo que se va sabiendo, por los pasadizos de los palacios en secretas reuniones y al margen del Parlamento, los medios de comunicación y la sociedad.

Bueno, de momento y gracias a UPyD, la autodeterminación de la que hablan todos los días los nacionalistas catalanes ha llegado al palacio de las Cortes Españolas, aunque sea a una hora tardía para que no hubiera televisión y Rosa Díez no disfrutara de su triunfo. Lo de pone en entredicho cualquier pacto inconstitucional sobre el derecho a decidir o la pretendida consulta de Artur Mas, quien cada día que pasa parece más aislado y mas confundido por causa de su disparatada fuga hacia delante que no tiene solución.