El Movimiento Ciudadano y su Conjura del Goya

Tienen su mérito y su probado valor y triunfo electoral y político en Cataluña, territorio hostil dominado por la intransigencia y el abusivo control de los nacionalistas, pero el salto de Ciudadanos al territorio nacional con su Movimiento Ciudadano y su discurso ‘regeneracionista’, pero sin proponer una reforma radical, nace marcado por cierta falta de audacia, de equipos y objetivos. Y también de certeza y de capacidad de análisis para plantear un mas cambio completo que hoy se hace necesario y que ha de incluir la enmienda a ‘la totalidad’ del modelo español agotado y nacido de la transición, con la denuncia expresa de la impostura democrática que habita en este país. En Cataluña Ciudadanos su planteó la ‘enmienda a la totalidad’ del vuelco y desafío nacionalistas y su posicionamiento claro y diferente les hizo avanzar, pero su discurso nacional, siendo bueno en intenciones, carece de contundencia y originalidad.

De ahí la aparente candidez que adorna a Albert Rivera y le hace decir que en España vivimos en una ‘democracia’, en el lugar de denunciar la monarquía partitocrática, controlada desde un nivel superior por el vigente Régimen de poderes ‘fácticos y políticos’, donde se pactan y reparten los beneficios del poder que luego se administran por un gobierno autocrático –sin controles efectivos por la ausencia de separación de poderes del Estado-, y a la vez presidencialista ‘de facto’. Lo que, en conjunto, favorece el ámbito de impostura democrática –e incluso el secuestro de la soberanía nacional por los aparatos de los grandes partidos-, que facilita la corrupción ambiental en la que ha degenerado la transición.

Poco de todo esto ha dicho Albert Rivera, ni ningún otro orador de los que participaron en la presentación en Madrid del nuevo ‘Movimiento Ciudadano’, donde imperó el discurso ‘buenista’ de unas someras reformas democráticas, citas tópicas, y donde llamó la atención la ausencia premeditada de toda mención a sus adversarios mas directos de UPyD, mientras se hacía ‘un bonito’ llamamiento a ‘La Conjuración del Goya’ , en referencia al teatro madrileño.

Conjura que, vista la escenografía elegida y principales actores y presentadores –jupies guaperas vestidos de diseño y con aires de modernidad-, más bien parecía un congreso de marketing en cuyo elenco directivo –entre los asistentes al teatro seguramente que sí que los habría- no estaba representado el conjunto de colectivos de la Ciudadanía española a la que pretenden salvar. Ya estarán, esto es solo el inicio, nos dirán. A fin de cuentas las revoluciones siempre las hicieron las élites de la burguesía y las altas clases medias.

Tiene mérito la iniciativa de Ciudadanos y Albert Rivera pero está verde en Democracia y escasa de pluralidad en su liderazgo. Hoy son ‘ciertos Ciudadanos’, jóvenes y emprendedores de la acción política y de ideales que están bien, pero incompletos. Y, además, ¿acaso no ocupa ya ese espacio –salvo, precisamente en Cataluña- UPyD? ¿Por qué no buscan la integración o pactos con el partido de Rosa Díez? ¿Por qué denostó Albert Rivera a los partidos que están representados en el Parlamento sin excepción alguna?

En el Teatro Goya de Madrid nació, con el juego de la conjura, ‘La Conjura del Goya’ la llamó Rivera. Un ‘Movimiento Ciudadano’ con aires de modernidad, libertad e incipiente democracia. Unos Ciudadanos -¿por qué se cambiaron el nombre?- que triunfaron en Cataluña, pero que no entran de lleno en la crisis democrática de España, donde, por ejemplo, ni siquiera han planteado la disyuntiva entre Monarquía y República, y donde tanto les queda por hacer, aprender y mejorar, lo que tampoco les quita mérito por su empeño en hacer camino al andar, o de provocar como dijo Rivera, que otros rectifiquen su actuación como por ejemplo lo empieza a hacer el PSC en Cataluña dando marcha atrás en su empeño de autodeterminación.

La Conjura del Goya, no tiene el aroma, por literaria que sea, de otras conjuras determinantes de la Historia de España. Mas bien se acerca a un juego infantil como el de la entrañable ‘guerra de los botones’. Un redoble de tambor de hojalata que, visto lo que hay en la gran política nacional española, no están nada mal a sabiendas que no se puede dudar de su honradez, audacia y generosidad. Pero les queda mucho camino por andar y necesitan de mayor firmeza democrática, sin silencios premeditados ni componendas, como los que se adivinan los primeros pasos del en este ‘Movimiento Ciudadano’ que empieza a moverse con intuición aunque todavía no parecen tener muy claro hacia donde van. De momento lo que si debería hacer ese Movimiento Ciudadano es agotar todas las posibilidades de un encuentro con UPyD a la que no han querido mencionar.