El espionaje USA a la UE afecta a la OTAN

La presidenta de Brasil Dilma Rousseff denunció recientemente en la ONU a los Estados Unidos y suspendió su encuentro con el presidente Barack Obama, como consecuencia del espionaje que ella y su país han sufrido por parte de la agencia americana NSA. El mismo que ha sido denunciado por Angela Merkel, François Hollande, Enrico Letta y otros dirigentes europeos -el silencio de Rajoy es asombroso- que consideran inaceptables esas prácticas y han presentado sus quejas ante los embajadores USA desplegados en Europa. Así como ante la opinión pública y las instituciones, nacionales y europeas, pero falta por ver si los líderes europeos darán el paso formal y jurídico ante organismos internacionales -no se atreverán- y si todo ello tendrá repercusiones especiales en las relaciones trasatlánticas y en el seno de la OTAN.

Porque no tiene sentido la existencia de una Alianza Atlántica (ya bastante confusa) militar, de defensa y seguridad compartidas, si el líder de la misma que son los Estados Unidos se dedica a espiar a sus aliados como si fueran enemigos, violando los elementales pactos de la Alianza y la legislación y los principios democráticos internacionales e insoslayables, como es el derecho a la intimidad, sin descartar el robo de los secretos oficiales o industriales y de orden económico que se desprende de este inmenso y repugnante caso de espionaje masivo.

¿Qué tienen que ver las conversaciones privadas y oficiales de la canciller Merkel con la lucha anti terrorista de Estados Unidos, en torno a la cual se ha autorizado el espionaje masivo de USA? En el Consejo Europeo que se celebra en Bruselas se ha abordado la cuestión, también denunciada por el Parlamento y la Comisión de la UE, y se están tomando medidas políticas y técnicas para poder abortar y acabar con este espionaje que se descubrió hace meses gracias a las revelaciones del espía arrepentido Edward Snowden quien, como se ve con toda crudeza, ha prestado un servicio a la comunidad internacional y se encuentra refugiado en Rusia. ¿Le darían ahora asilo político a Snowden naciones como Francia o Alemania?

Lo ocurrido con el espionaje a los aliados no puede quedar así y necesita no solo de una rectificación sino de unas disculpas y de un compromiso oficial de Washington y del Congreso americano de que nunca volverá a ocurrir. Y ello por más que digan algunos que ‘esto ocurre en todas partes’, y frases similares que no tienen ninguna gracia y que restan a los Estados Unidos buena parte de su prestigio democrático y de su condición líder en la defensa de las libertades y fiel aliado de sus naciones amigas de Occidente.

Quizás esta del espionaje haya sido la gota que desbordó el vaso de la paciencia europea y que obligue a la UE a retomar el viejo proyecto de la Comunidad Europea de la Defensa, o su propia política de Seguridad y Defensa al margen de la OTAN, lo que ya intento De Gaulle sin éxito. Sobre todo una vez que desapareció el riesgo del Pacto de Varsovia que dominaba la extinta URSS y que Washington ha situado en China y Asia su prioridad exterior, incluso por encima de Oriente Próximo ahora que la propia USA es la primera productora y auto proveedora de petróleo y energías alternativas.

Está bien que la Unión Europea aborde esta crisis y se pronuncie sobre ella, como no puede ser de otra manera. Pero el caso debe llegar a la OTAN donde los países aliados, que han compartido guerras, muertes y trincheras con soldados de los Estados Unidos, no pueden permanecer impasibles ante este lamentable episodio puesto en marcha por el presidente Georges W. Bush y mantenido y continuado por Barack Obama -que debe el ‘si podemos’, por el ‘no se puede’-, el presidente que pretendía liderar las libertades y derechos civiles y democráticos de su país y del mundo entero.

El soldado Maning (Irak), el abogado Assange (Wikileaks) y el espía Snowden han dejado en evidencia los secretos inconfesables del ‘Imperio’ americano y también el riesgo que corren quienes abusan del poder político y tecnológico actual, porque a la misma herramienta, con su velocidad y capacidad de almacenar todos los contenidos secretos, puede ser utilizada como ha ocurrido para que lleguen a la opinión pública de todo el mundo, demostrando la existencia de prácticas ‘orwellianas’ que rompen la confianza y seguridad entre las naciones democráticas y puede que incluso la paz.