El drama del PSOE y del PSC

Con la grave crisis económica y social que vivimos en España -y sin solución a corto plazo- y los escándalos de la corrupción del PP, Bárcenas y Gürtel, inundando los medios de comunicación, lo lógico sería que el PSOE en todas las encuestas preelectorales estuviera varios puntos por encima del PP. Pero ocurre que el PP baja en los sondeos electorales pero el PSOE apenas sube un punto y está en ‘empate técnico’’con el PP. ¿Por qué? Porque Rubalcaba, al contrario de la dimisión del líder socialista del SPD alemán, Steinbrück, no dimitió tras su estrepitosa derrota del 20-N de 2011; porque el primer responsable político de la corrupción de los ERE de la Junta de Andalucía, José Antonio Griñán, es el presidente nacional del PSOE; y porque el PSOE sigue teniendo al PSC de socio oficial en Cataluña, a pesar de que este partido se ha posicionado a favor del derecho de autodeterminación, lo que es inconstitucional.

Precisamente, para intentar superar y tapar la crisis de la relación del PSC con el PSOE, Rubalcaba y su junta directiva han lanzado su proyecto de ‘reforma federal’ de la Constitución que nadie la quiere entre los nacionalistas independentistas, ni tampoco en el seno del PP y de otros partidos, e incluso la desdeñan no pocos barones, dirigentes y sobre todo votantes y militantes del PSOE. El objetivo de la propuesta de Rubalcaba no consiste en obligar al PSC a renunciar a la autodeterminación para regresar a la senda constitucional, sino ofrecerle una salida federal para evitar que se lance hacia la independencia, tras la estela de CiU y ERC.

Y ya son muchas las voces de dirigentes socialistas que abogan por una ruptura definitiva del PSOE con el PSC, diciendo que ‘más vale ponerse una vez rojo que ciento amarillo’, para poder fin a esa deriva de la autodeterminación que le quita al PSOE su condición de partido nacional español, y les hace perder votos en toda España y especialmente en Cataluña, a través del PSC. Pero ¿por qué Rubalcaba no rompe con el PSC? Pues porque el líder del PSOE cree que los votos y escaños españolistas/catalanistas que ha perdido en Cataluña el PSC en las elecciones generales del Congreso de los Diputados ya se han marchado a Ciudadanos y difícilmente volverían en favor de las siglas del PSOE, y menos aún si siguen de la mano del PSC.

En concreto y en las elecciones generales españolas el PSC pasó de 1.672.777 en 2008 votos a 920.323 en los comicios de 2011, lo que supone una pérdida de mas de 750.0000 votos; y de los 25 escaños en el Congreso de los Diputados obtenidos por el PSC en 2008, han pasado a solo 14 escaños en 2011, perdiendo un total de 11 escaños,y en definitiva el 45 % de su electorado.

Pero lo que a Rubalcaba -que cree que ganará las primarias del PSOE y volverá a ser primer candidato en los comicios de 2015- le preocupa es que una ruptura con el PSC podría dejar al PSOE con solo media docena de escaños en el territorio catalán. Y si hoy las encuestas apenas le dan al PSOE 100 escaños para las elecciones de 2015 esta crisis con el PSC lo dejarían por debajo de 90 escaños en el Congreso de los Diputados, ante el ascenso de IU y de UPyD que anuncian los sondeos electorales. Y ésta y no otra es la palanca del trágala que el PSC le ha impuesto al PSOE con la autodeterminación y lo que impide a Rubalcaba romper  con el PSC, recuperando la coherencia nacional de los socialistas y su plena autonomía en Cataluña.

Territorio donde, por cierto el PSC también, como ha explicado muy bien Joaquín Leguina en un excelente artículo (El País, 30,  IX, 2013), se ha hundido el PSC desde que Pasqual Maragall con el gobierno ‘tripartito’ abrió la vía soberanista del PSC, con la demencial ayuda de Zapatero. Pasando el PSC de Maragall de obtener en los comicios catalanes del año 1999 1.183.000 votos y 53 diputados autonómicos, a quedarse el PSC de Navarro en 2012 en sólo 524.000 votos y 20 diputados autonómicos. De lo que deduce Leguina con razón que la deriva independentista del PSC  y la federal de Rubalcaba han llevado al desastre en Cataluña al PSC y al PSOE. Y a ambos dos sin posibilidad de recuperación. De ahí el drama insoluble de la imposible relación del PSOE con el actual PSC favorable a la autodeterminación. Porque si siguen juntos van mal y si se separan, piensa Rubalcaba, que irán peor los dos.