Rajoy camina sobre las aguas

El presidente del Gobierno Mariano Rajoy pretende llegar al curso electoral, que se abrirá en junio de 2014 con los comicios europeos, presentándose ante los españoles como el vencedor de la crisis económica del país, blandiendo el discurso de ‘España está en el buen camino’, y convencido de que el eslogan le servirá para justificar su negativa a abordar reformas de orden político e institucional, como se negó a la reforma en profundidad de la Administración del Estado y del gasto político. En consecuencia podríamos que Rajoy pretende atravesar el ‘Rio Bravo’ de la crisis económica, política e institucional (la corrupción ahí incluida) de España sin mojarse, en nada fundamental y con solo dos decisiones destacadas en la economía: el recorte del gasto social y la subida de impuestos.

Desde la oposición le piden una reforma de la Constitución y del modelo territorial de España y Rajoy ha dicho ‘no’; también y, a la vista de la mala salud del Rey y los escándalos de La Corona, se le solicita aprobar un estatuto del Príncipe de Asturias y de la Casa Real, y Rajoy responde que ‘no’; se le ha pedido también la reforma de la Ley Electoral y el Presidente responde que ‘no’; y si le exigen más explicaciones sobre el caso Bárcenas el Presidente se escabulle de los medios y del Parlamento; al igual que evita dar la cara a propósito del desafío independentista catalán; como huye de los problemas en el PP, aplazando a 2.014 la Convención del partido; o como retrasa ‘sine die’ la crisis de su Gobierno a pesar del desgaste e ineficacia de varios de sus ministros.

Es decir, Rajoy no se moja y camina como milagrosamente sobre las aguas del turbulento ‘Rio Bravo’ español. Además cree Rajoy -o al menos así justifica su escapismo de los problemas- que el tiempo lo arregla todo y que España está cómoda en el furgón de cola de la UE a la espera de que la maquinista Merkel acelere el convoy. Y desde ese impulso y su nuevo y obligado optimismo -una vez pasado su ataque de pesimismo y sinceridad del mes de abril cuando aplazó la recuperación española hasta 2016- Rajoy ha elaborado su particular ‘cuento de la lechera’ donde viene a decir que si la economía se recupera los españoles se olvidarán de todo lo demás. Y en ese caso, cree Rajoy, que el PP volverá a ganar las elecciones, subido en el caballo de la esperanza de la recuperación económica y de los problemas internos y ausencia de proyecto nacional -por causa del PSC catalán- que sufre el PSOE. Ya dijo Rajoy en el Congreso en una irónica respuesta a Rubalcaba cuando éste le pedía la dimisión por el caso Bárcenas: ‘yo a usted no le voy a pedir la dimisión porque no me conviene’.

En línea con todo esto el presidente Rajoy ha desplegado, en su viaje a Nueva York, en la ONU, ante varios medios americanos y en el Council Foreing Relations (donde Rajoy hizo un buen discurso sobre la política exterior de España), su nuevo optimismo en relación con la salida española de la crisis. ‘España ha vuelto’ sentenció el presidente, el mismo día que se anunciaba la congelación de los sueldos de los funcionarios para 2014, y poco después de saberse que las pensiones solo subirán el 0,25 en próximos años a suba lo que suba el IPC. ¿Dónde están las mejoras? Su mejor dato está en que el PIB subirá el 0,2 % en 2015, por encima del 0,5 % previsto inicialmente (sic).

Lo que nos confirma que lo esencial de las medidas del ajuste del Gobierno en casi dos años al frente del Ejecutivo se ha basado en el recorte del gasto social y la subida de los impuestos, todo ello ayudado de la reforma financiera -con rescate bancario de la UE, incluido- y la reforma laboral, así como una incipiente y escasa reforma de la Administración. Es decir, el Presidente hizo lo más fácil y lo que tenía al alcance de la mano. Convencido además de que el miedo ciudadano al empeoramiento de la situación impide una creciente protesta social. Aunque ese miedo desaparecerá a la hora de la verdad que será la de votar. Y en ese caso veremos si ‘el cántaro de la lechera’ de Rajoy se rompe (a no perder aquí de vista un posible e inesperado tropiezo judicial en el caso Bárcenas), o si llega intacto a la mesa para que él y sus comensales lo puedan disfrutar.