Mas invita a la confrontación

Artur Mas pretende llegar a la confrontación abierta con toda España en varios tiempos: primero buscando apoyos -del PSC, porque Unió disimula con el discurso confederal pero está en la línea independentista- para lo que llama ‘el derecho a decidir’ que es tan inconstitucional como la autodeterminación; luego para buscar una aparente rendija legal -que no existe- para celebrar la consulta en 2014 (puede que utilizando el marco de los comicios europeos de ese año), o en 2016 en unas elecciones plebiscitarias; y, finalmente, para plantear la pregunta sobre la independencia con un mayor o menor disimulo. Y donde ya no cabe introducir la palabra Europa vista la negativa de la UE a la permanencia en la Unión de cualquier territorio que abandone un Estado miembro.

Como no podía ser de otra manera Artur Mas ha insistido en la independencia de Cataluña a pesar de que, como lo ha dicho el ex presidente Felipe González ‘es imposible’, y por lo tanto avanza hacia la confrontación con el Estado, del que dice que Cataluña ‘desconfía’ aunque ‘quiere a España’ (sic), camino de la consulta o referéndum de autodeterminación que asegura piensa plantear en 2014. Estamos pues donde estábamos y camino de un choque de trenes en el que el convoy catalán tiene todas las de perder.

Entonces ¿hacia dónde va? Pues en primer lugar a conseguir que CiU -donde Duran Lleida que viaja en el mismo tren en el papel de ‘maquinista bueno’- deje de ser la primera fuerza política de Cataluña en beneficio de ERC y pase de ser tercera fuerza política de España al quinto lugar detrás del PP, PSOE, IU y UPyD. Y, en segundo lugar, Mas corre el riesgo de, si intenta forzar la consulta de verse él fuera de la Ley y arrastrando a la Generalitat lo que les llevaría a una confrontación abierta con el Estado de consecuencias graves para Cataluña y su estabilidad política, económica y social.

Los llamados argumentos sentimentales de los independentistas de Cataluña son de índole personal y nadie puede interferirse en ellos, por más que es cierto que en los últimos años se ha llevado a cabo una campaña de ‘intoxicación’ informativa y docente en contra de España, manipulando la Historia, el marco europeo y las cuentas globales de la relación de Cataluña con el Estado y resto de España. Las que son muy ventajosas para Cataluña, en contra de lo que continua afirmando Artur Mas (basta sumar las balanzas de la fiscalidad, el comercio, el turismo, los servicios y los activos y ayudas del Estado).

En cuanto al lamento por la rebaja del Estatuto por el Tribunal Constitucional, esa es cuestión de la que son responsables Mas y Zapatero porque ambos sabían que el Estatuto era inconstitucional cuando lo sometieron a votación (por cierto, con muy poco éxito). Además ese argumento es falso porque lo que ahora piden no es la recuperación del estatuto sino la independencia. Además Mas ha dado pruebas de pasar por alto los estatutos catalanes cuando, después de votar a favor del Estatuto propuesto por Maragall sí aceptó rebajarlo. Y lo mismo hizo cuando en el otoño de 2012 le ofreció a Rajoy renunciar al proceso independentista a cambio del concierto fiscal. ¿Dónde estaban en ese momento los sentimientos independentistas de Artur Mas?

El presidente catalán dijo ayer que Cataluña ya ‘no confía en el Estado’, lo que es indemostrable y aleatorio. Sin embargo lo que sí es cierto es Cataluña cada vez confía menos en Artur Mas por sus continuos vaivenes y porque la lleva al desastre. Así lo dicen las encuestas que anuncian una importante caída de CiU, porque se ha puesto en manos de ERC, por las contradicciones, mentiras europeas y continuos inventos y ocurrencias de Mas y sus socios sobre el proceso de secesión catalana y porque a los catalanes, como a los ciudadanos del resto de España y de la UE lo que verdaderamente les preocupa es su situación económica, social, profesional, empresarial y familiar. Cuestiones sobre las que la Generalitat ha demostrado ser una calamidad. De así el empeño de Mas en endosar al Estado y su fracaso e incapacidad.