Rajoy ‘huye’ de España

Como alma que lleva el diablo el presidente Mariano Rajoy se nos ha ido o ‘fugado’ a Nueva York para lucirse en la Asamblea General de la ONU, hacerse unas fotos con Obama y fumarse un puro por las avenidas de la ‘gran manzana’. Detrás ha quedado el rey Juan Carlos en el quirófano de la clínica Quirón de donde salió anoche operado ‘con éxito’, por el doctor Cabanela, pero solo de la primera parte del procedimiento, porque el monarca deberá volver a ser intervenido dentro de dos meses para la implantación de una prótesis definitiva. Por lo que la ausencia del Rey de la vida pública se acercará a los seis meses, lo que deja abierto los debate sobre la regencia del Príncipe o la abdicación del monarca. Cuestiones todas estas que a Rajoy le producen pavor. Como los desafíos de los catalanes que siguen por ahí  bramando por la independencia, o los casos de la corrupción que continua dando botes por los juzgados, e incluso los medios de comunicación o el Parlamento, ahora amordazado por el PP, que está batiendo récords de rigidez reglamentaria y de autoritarismo de la presidencia que le impiden ejercer su labor del control al Gobierno.

Eso sí, antes de marcharse Rajoy ha echado las campanas al vuelo en el Senado porque en esa Cámara declaró ayer que la economía española crecerá en 2014 ¡dos décimas más! de lo que se había previsto, pasando del 0,5 % al 0,7 %. Todo un regalo por pobre que parezca, que confirma el estancamiento español.

Pero Rajoy nos lo presenta como una palanca para subir el ánimo a los ciudadanos e intentar que nos olvidemos de asuntos de cuantía como la crisis institucional que genera la operación del Rey, el desafío de los catalanes y la corrupción, donde los fiscales y los jueces que están en la órbita del PP se están empleando a fondo para tapar y aplazar todo lo que se puede, desmintiendo las palabras del fiscal general, Eduardo Torres Dulce, en las que afirmó que no habrá ‘penumbras’ en los procesos de corrupción.

Pues bien, no solo penumbra sino la mayor oscuridad y puede que incluso sombras de sospechas. Porque la oposición del fiscal a que declaren Rajoy y Rato en el caso Bárcenas, o en contra que se investigue la destrucción de sus ordenadores prueban lo que está pasando. Y a lo que hay que añadir la negativa del Tribunal Superior de Valencia que se ha negado a procesar a Francisco Camps y Rita Barberá, por el delito de la malversación de 3,5 millones de euros en favor de los fraudulentos negocios de Urdangarin y sin concurso público. Dice el tribunal que hay indicios de delitos, pero que no se aprecia la implicación directa de los citados dirigentes políticos, como si de esas cantidades pudiera disponer cualquiera en el Gobierno y el Ayuntamiento valencianos. Máxime después de conocerse las reuniones que ambos políticos del PP, Camps y Barberá, habían mantenido con Urdangarin, y una de ellas en el mismísimo palacio de La Zarzuela de Madrid.

Si el Tribunal Superior de Valencia no ve indicios directos, que a la vista están, y si ve indicios suficientes de malversación, lo que cabe sospechar es que hay indicios de instrucciones o toda clase de influencias del Poder Judicial, que controla Gallardón, y de la Fiscalía de Torres Dulce, que viene a ser la misma cosa. Y lo de los ERE andaluces, tal para cual, y de mal en peor.

En esto de la corrupción vamos de escándalo en escándalo, mientras Rajoy hace ‘mutis, el PP bloquea el Parlamento (donde la inefable Villalobos ha roto la imparcialidad de la Presidencia), la oposición se encrespa, los catalanes siguen con la matraca y todo sigue más o menos igual de mal que estaba, salvo el Rey que sigue enfermo y pendiente de una segunda operación, y la economía que parece que ¡dentro de un año! subirá un ¡0,2 %! por encima de lo previsto, que era esa nimiedad del 0,5 %. ¿Quién da más? Ahí queda eso, habrá dicho Rajoy mientras despegaba su avión presidencial con rumbo a Nueva York.