Ni abdicación ni regencia y regreso al quirófano

Las últimas imágenes públicas del Rey don Juan Carlos ponían en evidencia la mala salud del monarca, que ha sido operado cinco veces (tres de ellas sin éxito de cadera) en el último año y medio, y que volverá al quirófano en los próximos días para ser operado de la cadera izquierda en una o dos sesiones quirúrgicas y en una clínica de Madrid bajo la dirección del cirujano Miguel Cabanela, al que se le considera una eminencia en esta especialidad. Lo que de discurrir todo ello con normalidad obligaría al Rey a un largo periodo de reposo y recuperación de entre un mes y medio y seis meses. Todo esto nos conduce a la realidad de que llevamos casi un año y medio sin Rey o sin Jefe del Estado en plenas facultades, un tiempo demasiado largo que ahora se podría extender a otros seis meses más.

De ahí que esta información de última hora sobre la recaída del monarca ha ido precedida en Madrid por toda clase de rumores que agitaban las aguas políticas sobre el alcance de la enfermad del Rey. E incluso sobre la posibilidad de su abdicación a favor del Príncipe de Asturias, don Felipe, lo que ha sido desmentido por la Casa del Rey afirmando que el monarca -a quien le compete la decisión de la abdicación- no ha pensado en abdicar.

También circularon rumores sobre un abandono temporal de las funciones de Jefe del Estado por parte del Rey, para facilitar una especie ‘Regencia’ o una suplencia temporal a favor del Príncipe Felipe, lo que también ha sido desmentido y parece ser imposible porque las funciones de la jefatura del Estado son competencia del Rey y no se pueden transferir. Salvo en el caso de inhabilitación temporal por las Cortes Españolas, por causa de su enfermedad. Lo que podría haber sido, por ejemplo, una decisión imparable en caso de que el Rey fuera operado en Estados Unidos tal y como se había pensado en principio al conocerse la gravedad del nuevo empeoramiento de la salud del Rey.

El monarca, al contrario, sí podría ser representado en algún acto oficial por el Príncipe de Asturias -por ejemplo en la próxima fiesta nacional del 12 de Octubre-, o por el jefe del Gobierno, lo que ocurrirá en la próxima cumbre Iberoamericana de Panamá.

Noticias todas inquietantes porque incluyen la cuarta (y veremos si también la quinta) operación de cadera del Rey, lo que deja en pésima situación al cirujano traumatólogo Villamor, que ahora va a ser sustituido por el especialista de la Clínica Mayo de EEUU., el también español doctor Cabanela. Y porque se ha informado que en el origen de la enfermedad del Rey está una infección de los tejidos próximos a la prótesis de la cadera izquierda que se va a sustituir, en una o en dos fases, a la vista de los análisis previos  que se están realizando. Infección cuyo origen está por determinar lo que también es inquietante, como el lento y largo proceso que se anuncia -de hasta seis meses- de la recuperación del Rey, si es que todo sale bien, como se espera.

El jefe de la Casa del Rey, Rafael Spottorno, y el doctor Cabanela han querido quitar trascendencia a la nueva situación, e incluso se ha dicho que la salud global del monarca, al margen de la cadera, es buena así como su estado de ánimo. Afirmaciones optimistas que no coinciden con las que aseguran que el Rey sufre desánimo, lo que por otra parte es natural. Y no sólo por su enfermedad sino por la crisis económica e institucional de España, así como por los problemas que afectan a la familia real, como el caso Urdangarin que está en los tribunales y podría alcanzar a la infanta Cristina, o por las noticias del pasado verano sobre una posible crisis en el seno del matrimonio de los Príncipes de Asturias, lo que parece que se ha solventado o superado. Y por supuesto en lo relativo a su propia salud.

Todo ello –a lo que meses atrás se añadió la especial relación del Rey con la llamada princesa Corinna- ha permitido que en últimos días y hora se especulara con la abdicación del Rey, eventualidad que empieza a ser comentada en medios políticos y sociales con una cierta asiduidad, y que hasta ahora ha sido rechazada de una manera frontal por el propio Rey. Y por personas de su entorno que han añadido a la negativa del monarca el argumento de que en el presente y difícil momento español no es propicio el relevo a favor del Príncipe, porque el prestigio y la experiencia del Rey son ahora muy importantes. Mientras de otras fuentes se añadía que la Princesa Letizia, aún ‘no está preparada’ del todo para esa eventualidad y necesita más tiempo para adaptarse a su situación.

Sin embargo esta vez parece que el debate sobre la salud del Rey y de su posible abdicación ha llegado a un punto crucial, porque si aparecen más complicaciones en la enfermedad del monarca -en ésta o en otras circunstancias, que tampoco se descartan-, entonces la crisis de la Jefatura del Estado estaría servida, y necesitaría de decisiones de alcance así como de instrumentos jurídicos -una ley que regulara la aceptación de la abdicación del Rey por las Cortes Españolas-, que no existen y sobre los que el Gobierno debería comenzar a trabajar para poder abordar, si se llega a una situación complicada, cualquier eventualidad.

Y aunque da la impresión de que en la Zarzuela se quiere dejar bien claro que el Rey no abdica y sigue al frente de la Jefatura del Estado, no cabe duda que la presencia pública del Príncipe Felipe aumentará y que la celebración del día de la fiesta nacional bajo su presidencia ofrecerá una imagen nueva y distinta de la Corona y muchos españoles lo interpretarán como un ensayo general.

Aunque de momento lo importante es saber qué pasa y de verdad con la salud del Rey. Porque está claro, a la vista de lo ocurrido, que no se nos ha dicho la verdad hasta que no han podido tapar la realidad cada vez más patente en las últimas apariciones del Rey. Esperemos que el monarca salga definitivamente bien de la nueva (o nuevas) intervención quirúrgica, aunque de momento todo esto que está pasando y que afecta a la estabilidad nacional es motivo más que suficiente para preocupar.