La Diada espanta a los inversores

El presunto éxito de la cadena humana de la Diada catalana con la que el Gobierno de Artur Mas pretende relanzar la independencia de Cataluña está teniendo efectos demoledores para los planes del Gobierno catalán y sus aliados de ERC e ICV, los que ahora ven el efecto boomerang de sus desafíos al no calcular las consecuencias de semejante disparate que está provocando la huida de inversores y de empresas internacionales.

Y todo ello además de la fuga de las empresas españolas y de un incipiente bloqueo social al consumo de productos y servicios de Cataluña (¿recuerdan la guerra del cava?). Las agresión a España y el horizonte de una Cataluña fuera de la UE, aunque ello sea una probabilidad remota y puede que imposible, ya está causando estragos en la situación de la economía, el comercio y las finanzas de Cataluña. Y ahora ¿cómo se desmonta esta dinámica que está en marcha? Pues eso lo tienen muy mal salvo que den un giro de 360 grados y anuncien que ya no quieren la independencia y que ‘aman a España y a Europa’ -que hoy son la misma cosa-, lo que sería el fin de CiU y de Artur Mas en un vuelco espectacular.

¿Acaso esperaban Artur Mas y Oriol Junqueras que después de su Diada y anuncio de un referéndum independentista todo sería un paseo hacia lo que ellos llamaban el ‘Estado europeo catalán’?

Pues se han vuelto a equivocar y además Artur Mas ha puesto los cimientos de la ruptura y autodestrucción de CiU, porque Unió no les sigue en su locura, máxime después de conocerse que Mas va a proponer una candidatura conjunta de Convergencia con ERC a las elecciones europeas de junio de 2014, como si se tratara de un ensayo del referéndum de secesión o de comicios plebiscitarios, la última ocurrencia de la Generalitat para burlar la legalidad.

Pues bien la incapacidad de los políticos nacionales catalanes ha conseguido que Cataluña empiece a sufrir las consecuencias de un proceso que ni siquiera ha comenzado, y a recibir toda clase de avisos y advertencias a estos navegantes de fortuna. Primero fue el comisario europeo Joaquín Almunia el que advirtió que esa ‘vía catalana’ secesionista dejaría a Cataluña fuera de la UE, luego la portavoz de la Comisión Europea la que insistió en la posibilidad más que cierta de que Cataluña quede fuera de Europa, y ahora son han sido los promotores de Barcelona World los que le han advertido al Gobierno catalán de la posibilidad real de que los inversores en el macro proyecto de ocio de Barcelona abandonen la idea ante el plan de secesión en Cataluña y su salida de la UE, lo que provocaría el fracaso del empeño y la perspectiva de una inseguridad jurídica catalana que nadie en el mundo financiero y de los negocios está dispuesto a soportar.

Lo que está ocurriendo en estos momentos con el referéndum de Escocia para su independencia del Reino Unido, previsto para dentro de un año, constituye otro aviso al nacionalismo catalán, porque todos los sondeos señalan que más del 60 % de escoceses dirán no a la secesión por miedo a las consecuencias económicas y sociales del posible aislamiento escocés.

De manera que este juego de Artur Mas empieza a toparse con la dura realidad no solo de la legalidad española sino también del muro de los fondos de inversión, de las multinacionales y de las empresas españolas, amén del núcleo duro de la UE. Y todo ello sobre la base de provocar la autodestrucción de CiU que ya pasó en sus últimas elecciones de 62 a 50 escaños, que aparece en las encuestas catalanas en segundo lugar detrás de ERC y que, según todos los sondeos, pasará de ser la tercera fuerza política en el Parlamento español al quinto lugar detrás del PP, PSOE, IU y UPyD, lo que les dejaría en una posición insignificante y fuera de muchas instituciones del país.

En suma estamos asistiendo al fracaso prematuro del intento de autodeterminación e independencia, que ya tiene costes para los catalanes en general, y deterioro político imparable para los jefes de semejante operación (donde no solo están los políticos sino también influyentes patronos económicos del empresariado de Cataluña). Los que decían de manera calumniosa eso de ‘España les roba’ y que, fuera de España, Cataluña entraría en ‘el paraíso económico terrenal’, y los que ahora empiezan a comprender que es precisamente al revés, que dentro de España (y Europa) les va bien y les irá mucho mejor. Pero ahora ya tienen un problema añadido porque en este momento necesitan convencer a todos los inversores nacionales y extranjeros que han comenzado a retirarse de Cataluña ya no se piensan separar de España. Un trágala y mea culpa que Mas y Junqueras deberán entonar al unísono, aunque solo para frenar la diáspora del dinero y las inversiones que tanto necesita Cataluña y gusta al ciudadano catalán.