Esperanza Aguirre sí hace política

Esperanza Aguirre está más activa que nunca y posiblemente es la única dirigente del Partido Popular que hace política y no rehúye ningún debate por complicado que sea para el Gobierno de Rajoy y su propio partido. Y de política y de dar la cara es de lo que hoy adolece este Gobierno y el Partido Popular, como lo ha subrayado en ocasiones José María Aznar. Un PP que permanece inmerso en luchas internas y en el caso Bárcenas del que no sabe cómo salir, mientras Rajoy huye de la política, la prensa, el Parlamento y la actualidad.

La presidenta del PP de Madrid, declaró que se retiraba del primer plano de la política al renunciar a la presidencia de la Comunidad de Madrid -huyendo de ‘las vacas flacas’ y la complicada gestión de la crisis- pero no solo no se ha ido sino que está más activa que nunca. Y siempre haciendo ruido -los medios la ‘adoran’ porque garantiza titulares- y dejando en evidencia al presidente Mariano Rajoy, que es a la vez el mayor enemigo en el seno del PP y al que pretendió sustituir al frente de la derecha española cuando perdió las elecciones generales de 2008.

Una aspiración de liderar el PP y el Gobierno de la nación a la que Aguirre no renuncia por más que diga no tener ambiciones -decir la verdad y no cambiar de criterio no figuran entre sus cualidades- de la misma manera que tampoco descarta ser candidata en 2015 a la alcaldía de Madrid tras el fracaso de Botella en la candidatura olímpica de Madrid 2020.

Porque desde el trampolín de la capital madrileña Aguirre podría aspirar a liderar el PP e incluso el Gobierno de España si Rajoy no logra en 2015 una mayoría suficiente. Y, por ejemplo, necesita de UPyD, el partido de Rosa Díez con quien Esperanza Aguirre mantiene unas excelentes relaciones en las que media el director del diario “El Mundo”, Pedro J. Ramírez, buen amigo de las dos.

Las últimas declaraciones de Aguirre (a Telecinco) poniéndose a favor de una España ‘federal’, lo que constituye una provocación frente al inmovilismo y silencio de Rajoy en el caso catalán, y de unas elecciones primarias y abiertas en el PP, como las que ella pretende celebrar en las juventudes del PP de Madrid, son toda una señal de sus intenciones.

Porque Aguirre considera que sólo eliminando el actual sistema del Congreso del PP, integrado por los delegados que controla y nombra el aparato del partido, ella podría llegar a la presidencia de los populares, una vez que cree tener el apoyo de las bases y muchos enemigos en la cúpula del partido. Empezando por Rajoy y siguiendo por su particular adversario Gallardón (a ambos los ha retado Aguirre en el reciente caso de Carromero, después de su excarcelación de Cuba), además de llevarse mal con otros barones como Javier Arenas, o Dolores Cospedal -otra con ambiciones- y puede también con que Soraya Sáenz de Santamaría, la ‘niña de Rajoy’.

Incluso en el caso de la corrupción del PP, Aguirre se distancia de Rajoy y se declara sorprendida y con razón de que los diputados del PP aplaudieran en el Congreso la ‘confesión’ de Rajoy de que se había equivocado con Bárcenas. Presumiendo ella de que en la Comunidad de Madrid cesó al consejero López Viejo, aunque los casos de Gürtel le estallaron a ella en las manos, y falta por ver si no aparecen algunos más en el entorno de su sucesor I. González.

En todo caso lo que nadie le puede negar a Esperanza Aguirre es que hace política -con mayor o menor acierto- y que da la cara y no rehúye ningún debate. Y esa franqueza y decisión le da un plus de protagonismo y notoriedad ante el permanente escapismo de Rajoy, el secretismo de sus reuniones con Mas y Rubalcaba y a la ley del silencio impuesta por el jefe de Gobierno a sus ministros y a la cúpula del PP. Es decir que Aguirre sigue en la primera línea de la política como a diario se la ve.