Telefónica ofrece audacia y ejemplo

El Gobierno y otras Administraciones de este país, tan aficionadas a la intervención política de la vida pública y privada y a los controles, trabas administrativas y regulaciones de la economía y el comercio, deberían seguir el ejemplo que acaba de ofrecer la compañía Telefónica al anunciar que va a liberalizar y desbloquear los contratos de la venta de móviles, que hasta ahora estaban condicionados con cláusulas estables (los actuales y los nuevos) con la operadora, lo que constituye una audaz estrategia y un golpe de mano comercial de la compañía que lidera César Alierta. La que por un lado sorprende y se adelanta a sus mayores competidores -que tendrán que imitar su ejemplo-, y por otro se convierte en abanderada de una llamativa liberalización económica y comercial, lo que en el ámbito político es pieza fundamental para la recuperación económica de cualquier país de nuestro entorno europeo y occidental, y especialmente para España.

Un campo éste el de la liberalización de la economía y el comercio donde las reformas del Gobierno de Rajoy han sido muy escasas, y donde existe un terreno inexplorado para la recuperación económica y el empleo, una vez que el Ejecutivo mira más a la ‘prima de riesgo’ que a la realidad nacional, convencido de que la recuperación de España vendrá condicionada por el impulso internacional -una vez que estamos inmersos en la resignación y la falta de ideas y reformas de fondo y audaces- lo que en parte es verdad pero insuficiente.

Hay dos noticias que son fundamentales para consolidar la débil tendencia de recuperación económica de la Unión Europea y la española en el ámbito nacional: la suspensión definitiva del anunciado, por el presidente Obama, ataque de los Estados Unidos a Siria, ahora que temía perder la votación en el Congreso, cuando el presidente Al Asad parece decidido a entregar sus armas químicas, y cuando recaen graves sospechas sobre los crímenes de las milicias rebeldes sirias; y las elecciones legislativas de Alemania del día 22, sobre todo si los liberales de ese país no llegan al Parlamento al no lograr el 5 % de los votos, y Merkel se ve obligada a retomar la coalición con el SPD, que la obligaría a rectificar sus políticas europeas de extrema austeridad. La marcha del fantasma de otra guerra internacional beneficiará los precios del petróleo (y las deudas nacionales) y el fin de la austeridad europea dará al euro solidez y alas al crédito empresarial y familiar que tanta falta hace.

Pero siendo todo esto muy importante resultará insuficiente, al menos para España, si no viene acompañado de una política económica y comercial y por supuesto fiscal, con bajada de los impuestos, que dinamice el comercio, facilite el consumo y permita el acceso a los créditos, lo que el Gobierno de Rajoy no ha sabido ni ha podido lograr. Entre otras cosas por la falta de una audaz e imaginativa voluntad política y económica, como la que acaba de exhibir Telefónica en la presentación que Luis Miguel Gilpérez, presidente de Telefónica España, hizo de los nuevos planes expansivos y comerciales de la Compañía que tendrán un importante impacto de fidelidad en clientes actuales y convocarán a las nuevas generaciones de consumidores.

Planes en los que, además del desbloqueo de los contratos obligados de las terminales móviles, se incluyen importantes ventajas y compensaciones como la televisión gratuita a los usuarios de fibra óptica, el 4G sin coste añadido y la mejora de las tarifas y de los contratos Fusión. Lo que prueba el dinamismo de la permanente innovación empresarial y comercial de la primera empresa española. Y lo que debe servir de modelo y ejemplo tanto para la Administración del Estado -y las autonómicas y municipales- como para el resto de las grandes compañías y bancos que, en medio de la crisis, habían optado por estrategias muy conservadoras que están en el origen del estancamiento general y de la lenta recuperación del país.

César Alierta ha abierto un nuevo camino para la expansión comercial de Telefónica, que dará resultados y los mercados reconocerán, y ha enseñado un modelo y una estrategia que debería animar a otras empresas y entidades financieras españolas pero especialmente al Gobierno y al conjunto de la Administración estatal.