Blog de Pablo Sebastián. Presidente y fundador del diario de internet Republica.com

Merkel tiene la llave de España

Mientras en España seguimos ocupados con nuestras particulares ‘serpientes de verano’ -Gibraltar, la presunta crisis matrimonial de los Príncipes de Asturias, las secuelas de Bárcenas, los ERE de Andalucía, las facturas de UGT, el descarrilamiento del AVE, etc- la cuestión de fondo y determinante para el presente y futuro del país siguen siendo la crisis económica, el paro y la situación real del sistema financiero y el crédito. Asuntos esenciales sobre los que el Gobierno de Rajoy, desgastado por la corrupción y escaso de credibilidad, carece de nuevas iniciativas, mientras se diluyen en el tiempo las anunciadas reformas de la Administración con las que se pretendían mejorar los objetivos del déficit, y mientras se hacen apuestas sobre el pretendido final de la recesión en la UE, que no sabemos -al menos para España- si será un espejismo o el principio de una buena noticia para todos los países de la Unión.

Que Francia y Alemania hayan crecido en el segundo semestre del año un 0,3 % (y Portugal algo más) es una buena noticia pero insuficiente si la UE y el BCE no dan un vuelco a las políticas de austeridad y financiera de la Unión Europea a lo largo del otoño y una vez que Angela Merkel haya renovado el poder tras ganar las elecciones legislativas alemanas del día 22 de septiembre. Otoño que será definitivo para el euro y la Unión Monetaria Europea, si la UE avanza con todas sus consecuencias en la Unión Bancaria y Fiscal, instalando, ‘a posteriori’, los cimientos del euro que se debieron implantar en el momento que nació la moneda única europea.

Si Merkel, ganadas sus elecciones, da el golpe de timón el euro se salvará y España, por más que esté en el vagón de cola del tren de la UE, se beneficiará de todo ello y el impulso germano-europeo tapara y suplirá las deficiencias del Gobierno de Rajoy. Y a partir de ese momento el fin de la recesión podrá declararse de manera oficial, y se habrá espantado el fantasma de la desaparición de la moneda única europea.

Estamos, pues, en las manos de Merkel y de Alemania ahora que se han levantado numerosas voces autorizadas -la de Habermas entre ellas- advirtiendo a la cancillería de Berlín del riesgo real de una profunda crisis europea, si no se cambia el rumbo actual y no se pasa de la austeridad al crecimiento con los apoyos solidarios de Alemania, que se ha beneficiado y mucho de los problemas de la Europa del sur. Lo que ha dado al país teutón la mala fama de pretender, por la vía financiera y la crisis de los demás, imponer la hegemonía política de Alemania sobre el resto de las naciones de la UE, despertando el fantasma del ‘imperio alemán’ que ya nos costó dos guerras en el continente europeo.

Los europeos en general y los españoles en particular estamos en las manos de Merkel, una vez que la Francia de Hollande no tiene hoy ni la fuerza económica ni el liderazgo político que otras veces permitió hacer avanzar el tren europeo a mayor velocidad, bajo la batuta del eje París-Berlín. Y llama la atención que los países del sur de la UE (mas Irlanda), los despectivamente llamados ‘pigs’ -’los cerditos’- no hayan tenido la audacia de reunirse entre ellos y formar un frente unido en defensa de sus posiciones. Algo similar a lo que Mario Monti, desde Italia, pretendió hacer con Francia y España en plena crisis del euro y de la intransigencia de Berlín.

Pero la política exterior e internacional no le interesa a Rajoy, que bastante tiene con los problemas internos españoles y con los de su propio partido político, a pesar de que un análisis lógico de la situación le debería animar a tomar iniciativas y fraguar pactos en el seno de la UE, lo que muy bien podría hacer el ministro Arias Cañete si se le concedieran galones de vicepresidente económico lo que no estaría nada mal.

Aunque para ello habría que hacer una crisis del Gobierno, lo que también es una necesidad nacional, y otra en la cúpula del PP para acabar con los líos de Cospedal. Y esto, mal que le pese, y aunque no quiera solo lo puede y debe hacer Mariano Rajoy porque ahí y por ahora Merkel no debería intervenir. Aunque puede que la canciller, una vez ganadas las elecciones, intervenga también en la política española como lo hizo en Italia y Grecia. Y a decir verdad si la canciller fuerza un cambio de Gobierno en Madrid a los españoles no nos vendría nada mal. De momento ella nos ha impuesto varias políticas sobre el déficit y la reforma del sistema financiero, nos ha facilitado el rescate bancario y dado ayudas al empleo juvenil. Y a la espera estamos del golpe de timón alemán en el seno de la UE y también de ‘sugerencias’ políticas sobre el Gobierno español.

Todo ello, naturalmente, para después de las elecciones alemanas del 22 de septiembre donde Merkel parece tener segura su victoria y abiertas las puertas a cualquier coalición para lograr su mayoría absoluta (allí los gran partidos pactan con responsabilidad). Algo que se espera en los mercados y la UE y que incluye la incógnita de la definitiva salvación del euro, si por fin Merkel, su Gobierno y el Bundesbank se lanzan en pos del crecimiento y dejan atrás, una vez recompuesta la unión monetaria, la larga recesión. Si lo hace Angela Merkel unirá su nombre a los grandes líderes de la posguerra de su país: Adenauer, Brandt y Kohl. Si no lo hace en Europa tendremos un problemón.

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