La balsa de Rajoy, Cospedal y Gallardón

Entramos en la semana decisiva de la ‘confesión’ o la ‘negación’ de Rajoy ante el Parlamento de las responsabilidades políticas o puede que incluso delictivas que se derivan de la confesión del Luis Bárcenas ante el juez Ruz de la Audiencia Nacional, en las que confirmó la existencia de una contabilidad ‘B’ del PP, y de pagos de sobresueldos en dinero negro a los primeros dirigentes de este partido, asuntos de los que podrían derivarse delitos de orden fiscal, falsedad documental y fraude electoral, por más que hasta ahora no se hayan aportado pruebas documentales directas que impliquen en todo ello a Rajoy como presidente del PP desde 2004, aunque si aparece una clara responsabilidad política.

Las apuestas que giran en torno al debate parlamentario del día 1 de agosto aseguran que Rajoy negará todo -’salvo alguna cosa’, como ya dijo una vez- y se enrocará en la negativa para seguir al frente del Gobierno mientras el PSOE, IU y UPyD le pedirán la dimisión. El presidente intentará, pues, cumplir el trámite por mas que sea demasiado tarde e intentará llegar sano y salvo al final de 2013, a ver si en el segundo semestre consigue buenos resultados de la economía y el paro y ello le ayuda a mejorar su situación y sus expectativas electorales de cara a los comicios europeos de 2014, donde se espera que PP y PSOE sufran un severo castigo de los españoles -muchos refugiados en la abstención-, hasta el punto que en el último sondeo de Demoscopia se le da al PP una intención de voto del 23 %, mientras al PSOE le ofrece un 22,8 % sólo 0,2 puntos de diferencia a favor de los populares.

Rajoy navega con su gobierno y actual dirección del PP en pos de la orilla de la salvación de 2014, pero lo hace en una balsa muy frágil en la que también viajan con dificultades su Gobierno y la actual cúpula del PP. Y entre ellos dos personas a los que la vieja guardia del PP y del máximo poder de la Moncloa consideran coautores del desastre del caso Bárcenas: el ministro Gallardón, que mandó a Bárcenas a la cárcel ‘sin fianza’; y la secretaria general del PP, Cospedal que está en el origen de la guerra con Bárcenas en el interior del PP, y que pretende ser la única que se salve de esta crisis al grito de ‘que cada palo que aguante su vela’.

Un Gallardón ambicioso que habría querido ‘apuñalar a Rajoy’ facilitando la confesión de Bárcenas ante el juez, al meterlo en prisión, y una Cospedal temeraria e insolidaria de la que no se fía Rajoy y además se lleva mal con Aznar, Sáenz de Santamaría, Arenas y Pons entre otros altos dirigentes y gobernantes del PP.

Sabido es que a Rajoy no le gusta tomar decisiones, máxime si son de envergadura política y ello hace dudar a muchos sobre si será capaz de hacer ahora en agosto una crisis de Gobierno y de sacar del ejecutivo a Gallardón, y a otros ministros que como el de Justicia han dicho que quieren dejar la política como es el caso de Wert o Montoro, y por supuesto cesando también a Mato y a alguno mas. Y si esta decisión de la crisis del Gobierno es asunto que mucho le cuesta decidir a Rajoy, tampoco es fácil para él provocar un cambio radical de la cúpula del PP, desplazando a Cospedal y a sus vicesecretarios (Arenas, Floriano y Pons) para ofrecer una imagen del PP alejada del caso Bárcenas de cara a los procesos electorales de 2014 (Europeas) y 2015 (municipales, autonómicas y generales).

Si a los escándalos de Bárcenas y al desgaste del Gobierno y de la cúpula del PP se añaden a finales de 2013 el deterioro creciente de la situación económica y social de España, con mas deuda publica, paro estancado, mas recesión e incumplimiento de los objetivos del déficit público, en ese caso habría que pensar en la marcha del propio Rajoy, llevándose, eso sí, con él a Cospedal y a Gallardón. Lo que incluiría el intento de Rajoy de dejar al frente del Gobierno a su vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría -a la que las encuestas la presentan como la mejor valorada del PP- como su sucesora natural (al estilo de lo que Griñán ha hecho con Susana Díaz en Andalucía), y sin mas adversario posible dentro del PP que Esperanza Aguirre. Estas son al día de hoy las cábalas que cabe hacer en el momento actual, pero Bárcenas aunque preso anda ‘suelto’ y todo se puede complicar. Y en el seno del PP y en el ámbito de la economía, todavía mucho más.