Rajoy dará su versión pero no su confesión

Por fin ha dicho ‘si quiero’. Rajoy ha prometido que acudirá al Parlamento en los próximos días para explicar la marcha de la situación económica del país, y para dar su ‘versión’ -lo que ya anuncia que dirá que Bárcenas tiene dos versiones- sobre los acontecimientos políticos que preocupan a los ciudadanos, es decir sobre el caso Bárcenas y su confesión ante el juez. Para ese viaje y decir finalmente que sí no hacía falta dar tantas vueltas y escenificar miedo a la comparecencia y desprecio al Parlamento, lo que sin duda tuvo un coste político para el propio Rajoy. Ahora parece que acudirá a la Cámara bajo la amenaza de una moción de censura y en medio de críticas de la prensa nacional y extranjera, que veían en su escapada no solo un desaire democrático sino un signo de sospecha sobre su responsabilidad en los hechos que ha denunciado su ex tesorero Bárcenas.

Falta por saber el cómo y el cuándo de su comparecencia, pero algo es algo que el presidente haya tomado la iniciativa para así controlar los tiempos del debate e introducir los datos económicos de este primer fin de curso político del año. Datos que parece que serán buenos o mejores que los de hace un año o de unos meses, aunque no son pocos los analistas de España y de fuera de España -OCDE, FMI, Bloomberg-, los que consideran que estas mejoras serán escasas y no permiten aventurar un gran salto hacia delante, aunque siempre será mejor que nada.

Esa baza de la tibia mejora económica será la punta de lanza del discurso parlamentario de Rajoy, para dejar en un segundo plano su disertación, o su ‘versión’ -como el ha dicho-, sobre lo que ha declaró ante el juez su ex tesorero Luís Bárcenas en relación con la presunta financiación ilegal del PP, pago de sueldos en dinero negro a dirigentes del partido y posible fraude fiscal y electoral. Es decir sobre todo eso que había negado rotundamente Rajoy y que ahora lo acaba de confesar Bárcenas ante el juez. Y también tendrá que hablar de los SMS que él envió al ex tesorero y ya se verá si de alguna otra cosa porque, como lo temen en Moncloa, de aquí al día de la comparecencia -que aún no conocemos- pueden pasar más cosas y surgir novedades que capturen al presidente a contra pie. Por ejemplo ¿tiene algo que ver el PP en las cuentas que Bárcenas tenía en el extranjero?

Lo importante no es la versión de este o aquel. Lo importante es que Rajoy diga la verdad y que responda con precisión a todas las preguntas que le van a plantear en el parlamento la oposición. Si no ofrece respuestas concretas, y además convincentes su paso por la Cámara será un fracaso y le pesará, por más que le permita ganar tiempo y marcharse de vacaciones en medio del ruido que, sin duda, sus palabras van a generar. Porque lo que nadie espera es la confesión del presidente, reconociendo lo dicho ante el juez por Bárcenas. Porque, si eso fuera así, en esa comparecencia Rajoy tendría que anunciar su retirada de la presidencia del PP y del Gobierno de España. Y eso en el día de hoy no lo podemos imaginar.

O sea que lo más probable es que la ‘versión’ de Rajoy sea otra completamente distinta a la de Bárcenas ante el juez, buscando un juego de palabras o galimatías ininteligibles -de esos que gustan tanto al presidente-, para no comprometerse demasiado por si hay sorpresas, documentos o nuevos testigos que lo vuelvan a poner en serias dificultades, similares o mayores de las que ya tiene. Lo que está claro es que Rajoy no va a ‘confesar’ ante el Parlamento lo que ha pasado en el seno del PP desde que él es presidente. Al contrario de lo que esperan algunos, Rajoy dirá que apenas hay nada importante del caso Bárcenas sobre lo que hablar. Y que lo único importante es la mejora de la economía que asoma por el horizonte y que a continuar por ese camino es a lo que él se va a dedicar.