Blog de Pablo Sebastián. Presidente y fundador del diario de internet Republica.com

Que rueden cabezas en la UE

Ya es hora de que empiecen a rodar cabezas en el seno de la UE y de especial manera en la CE y el BCE (Barroso y Draghi para empezar), y también en el seno del FMI, a la vista de los graves errores cometidos por los eurócratas y dirigentes del Fondo en la mala gestión de la crisis económica europea. Y hora es también que las naciones de la UE le empiecen a exigir responsabilidades a Angela Merkel y le quiten de las manos la batuta de Europa, incluso ahora que la canciller está en plena campaña electoral alemana.

Porque no hace falta ir a Delfos o leer las confesiones del FMI sobre los errores cometidos por ellos y por la UE en el rescate de Grecia, o por los señores del Eurogrupo en Chipre, para adivinar que los gendarmes de la famosa ‘troika’ con Alemania a la cabeza y la Comisión, FMI y el BCE de escoltas se han equivocado en el diagnóstico de la crisis del Sur de la UE y en la terapia de choque aplicada a los países dañados, España aquí incluida.

Basta ver que la recesión inunda la Unión Europea y ahora, tarde y mal, llegan los primeros gestos de rectificación de unas políticas de extrema austeridad basadas en el excesivo control del déficit para saber que algo, o mucho, se ha hecho rematadamente mal.

Pero cuando esto -que analistas, economistas y algunos políticos han denunciado- se ve plasmado en el informe del FMI criticando el modelo del rescate griego (lo que aún no reconocen ni el BCE y la Comisión Europea), entonces tenemos que pasar de un inicial asombro a la indignación. Como ya ocurrió cuando meses atrás el Eurogrupo quiso incluir en el ‘corralito’ de Chipre la base de los 100.000 euros de garantía, que garantizaba la propia UE, por lo que hubo que rectificar a toda velocidad.

¿En manos de quién estamos? El FMI ha dicho de Grecia que se debió poner en marcha la ‘reestructuración’ de su deuda pública (o quitas de los acreedores) desde el principio, y que no se debieron exigir al principio los drásticos ajustes del déficit antes de poner en marcha reformas estructurales, para no ahogar el país y sumirlo en el paro y la depresión como ha ocurrido. Y como está pasando con España. Y de nada nos sirven las flores que Draghi o la CE le echan a Grecia o a España (sobre sus tumbas) por los duros ajustes aplicados, porque ahora las naciones europeas del Sur estamos sumidas en una recesión no lejana de la depresión (el BCE la subió ayer una décima hasta el -0,6 % la media europea), y sin visos de recuperación a corto plazo. Lo que, por otra parte, impide cumplir los objetivos de déficit.

Y naturalmente ayer las Bolsas se vinieron abajo y la prima de riesgo española se lanzó hacia los 316 puntos, provocando más subidas de intereses de la deuda, etcétera. Y todo ello por culpa también de la incapacidad del presidente del BCE, Mario Draghi, para hacer llegar a las empresas el crédito. Un Draghi que, en el colmo de su contradicción, nos dice ahora -como se lo han dicho a Rajoy no pocas personas, Aznar incluido- que ¡hay que bajar los impuestos!

O sea que poco le ha durado a Rajoy su brote verde de caída del paro en el mes de mayo y menudo debate político sobre errores y mal gobierno de la UE se está abriendo en el interior de la Unión a la vista de la enorme recesión y del fracaso de ciertas política de ámbito económico. Y a no olvidar en todo esto las consecuencias políticas de intromisión en la soberanía de los Estados afectados, dañando las democracias y provocando un desapego europeo de la ciudadanía en general. El FMI ha comenzado a confesar sus errores, a la espera estamos que lo hagan los demás y que rueden cabezas de los grandes prebostes que han equivocado y que han provocado un daño descomunal.

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