Blog de Pablo Sebastián. Presidente y fundador del diario de internet Republica.com

Frenesí judicial y corrupción ambiental

En medio de una inoportuna y en parte demencial reforma judicial que lidera el ministro de Justicia, Alberto Ruiz Gallardón, con sus desafíos al Estado de Derecho y confusas rectificaciones, estamos asistiendo a un asombroso frenesí de la azarosa vida judicial que sigue los muchos casos de corrupción que adornan este país. Los que van desde la línea Maginot que los ministros de Hacienda y Justicia le han impuesto al juez Castro para que no impute a la Infanta Cristina, hasta el ‘mete y saca’ de Miguel Blesa en la prisión de Soto del Real -donde ya está preso su amigo Gerardo Díaz Ferrán-, o hasta la salida de la cárcel del primer imputado del caso de los ERE de Andalucía, ese desvergonzado de Javier Guerrero, tras el levantamiento del secreto del sumario.

Y qué decir de la situación de Luis Bárcenas y la pintora que dice ser falsa la venta de unos cuadros. O de otros imputados de tronío político, como el diputado valenciano del PP Rafael Blasco, que se resiste a dimitir de su escaño porque otros ocho diputados más del PP valenciano también están imputados. Y a no perder de vista el oscuro futuro procesal de Francisco Camps y Rita Barberá y el de la presidenta de Navarra, Yolanda Barcina, o el del responsable de prisiones de la Generalitat, etcétera, etcétera.

Estamos ante una avalancha de casos de corrupción y decisiones judiciales y fiscales controvertidas que provocan alarma social y tienen asombrada e indignada al conjunto de la sociedad española, sin que desde el Gobierno de la nación, la oposición, la Fiscalía o el Poder Judicial se escuchen pronunciamientos de firmeza ante este demencial espectáculo de corrupción ambiental del Estado español.

Lo que sin duda contrasta con los esfuerzos de relanzar la ‘Marca España’ y deja a la intemperie al Ejecutivo español. El que ayer, bajo la presidencia de Rajoy, intentaba presentar en Bruselas su plan de reformas en medio de una cierta confusión del español sobre los impuestos. De los que Rajoy no dijo si los subirá o no, por más que anunció una nueva y global reforma fiscal para 2014, cuando hace solo unas horas nos decía que bajaría el IRPF en 2015, o que a lo mejor subía y bajaba algunas partidas del IVA.

Pasadas las horas de euforia por la bajada del paro en el mes de mayo y a vueltas con las caídas de las Bolsas europeas por temor a las próximas decisiones de los bancos centrales de EEUU y de Japón, e incluso del propio BCE europeo, hemos regresado otra vez al terreno de la incertidumbre política y financiera, donde no sabemos a ciencia cierta donde estamos ni hacia dónde vamos.

Sí parece que Rajoy y Rubalcaba van a firmar un pacto o posición común ante la Unión Europea y que negociarán la reforma global del sistema de pensiones de aquí a final de año, pero poco más. Sin embargo sobre el panorama general de la corrupción y sobre las distintas varas de medir que utilizan jueces y fiscales -incluso la Hacienda pública-, no hay el menor pronunciamiento o toma de posición a pesar de que en todo esto hace falta mucha firmeza y una gran transparencia y claridad. Algo que a día no hoy no se ve por ninguna parte y menos aún mientras observamos con asombro este ruidoso e inacabable tobogán político de la corrupción.

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