Blog de Pablo Sebastián. Presidente y fundador del diario de internet Republica.com

Rajoy en el buen camino

Ha dicho el presidente Rajoy que el descenso del paro en el mes de mayo, de casi 100.000 personas, constituye un espaldarazo a la política económica del Gobierno, y la prueba de que estamos en el buen camino hacia la recuperación económica y la salida de la crisis. La cuestión que planea sobre el ‘brote verde’ de mayo estriba en saber si estos datos suponen un cambio de tendencia favorable hacia la definitiva recuperación del empelo, o si solo estamos ante una mejora parcial y puntual, propia de la estación pre estival y condicionada por un alto porcentaje de los empleos temporales (el 70 % de los contratados en mayo).

Pero sobre todo falta por saber la velocidad de esa presunta y optimista recuperación, porque el buen camino de la política del Gobierno podría ser un espejismo si, finalmente, es demasiado lenta y el camino resulta demasiado largo, lo que incluiría más riesgos y problemas añadidos a los que tenemos en la deuda, la recesión y el déficit, y por supuesto frente a la enorme cifra del paro y la debilidad del sistema financiero que no ofrece crédito.

Sin embargo este nuevo dato, que es bueno, le va a permitir al Gobierno abordar una nueva tanda de ajustes y reformas como las que le piden desde la UE y la OCDE, y donde se incluyen tanto la reforma de las pensiones, como la posible nueva subida del IVA (a ciertos productos), o más reformas del mercado laboral, tal y como se perfila en el horizonte español y puede que se confirme tras la nueva cita de Rajoy en Bruselas. Sin perder aquí de vista los problemas de la morosidad de la banca que siguen vigentes, y la ausencia del crédito (del BCE o del ICO) que no acaba de llegar a las empresas.

No obstante, estas cifras del paro le sirven a Rajoy para dejar de lado las críticas y presiones recibidas desde dentro y fuera de su partido, y de instituciones españolas y extranjeras. Es decir le dan un respiro político que ya veremos lo que dura, y le permiten a la vez insistir en su denuncia de la ‘histeria apocalíptica’ en la que, según Rajoy, se han instalado sus adversarios políticos y también muchos ciudadanos que quieren soluciones inmediatas y urgentes y que no pueden esperar al final de este lento y largo viaje, que el Gobierno de Rajoy ha situado en 2016.

Presiones contra Rajoy desde el interior del PP, lanzadas en los últimos días por Aznar y Piqué (que parecen coordinados en ese empeño), y presiones desde el PSOE que pretende escenificar un pacto de Estado global, idea jaleada por Rubalcaba convencido de que ello gusta a su electorado. A sabiendas los unos y los otros que el problema de España no es solo económico, por más que este sea el problema más urgente, sino político e institucional, dos capítulos en los que Rajoy no quiere entrar ni para debatirlos.

De ahí que algunos analistas consideren que las buenas notas del paro en mayo tienen su parte positiva y también negativa porque todo esto le puede servir a Rajoy para no avanzar más deprisa y con más audacia, y también para evitar la reforma política que ya forma parte del debate nacional, por razones obvias. ¿Qué hará Rajoy a partir de hora? Esa es la cuestión que se plantean tanto en España como en la UE quienes consideran que España necesita más y más profundas reformas y no avanzar con pies de plomo, el calzado que más le gusta a Rajoy. En todo caso veremos cuáles son sus próximos pasos y que ocurre en la gran cita con el PSOE sobre las pensiones, que será una prueba de fuego que nos dirá lo que a corto y medio plazo puede pasar.

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