El gran pacto de Rubalcaba

Abandonado por Felipe González y por el Grupo PRISA que se han pasado al bando de Mariano Rajoy (a la sombra del poder y en busca de las ayudas financieras del Gobierno), el jefe de la oposición y del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba, se desvivió ayer ante los medios de comunicación para contar que habla mucho con Rajoy y se está cocinando un ‘gran acuerdo’ con el Gobierno para presentar posiciones unificadas en la UE.

La pésima situación electoral del PSOE y el desprestigio de su líder Rubalcaba en las encuestas pre electorales han provocado este cambio de actitud de los socialistas y de su jefe, para ver si presentándose como una ‘oposición constructiva’ recuperan a su electorado y Rubalcaba, acercándose a Rajoy, se auto disfraza de generoso ‘estadista’. Así, como ‘la montaña no iba a Mahoma, ha sido Mahoma el que se ha acercado a la montaña’. A esa mole de piedra insensible que parece ser Rajoy, el que se la tiene guardada a Rubalcaba desde que el socialista le dinamitó las elecciones de 2004 y luego abrió el caso Gürtel desde el ministerio de Interior.

A Rajoy, que tiene su oposición dentro del PP y con Aznar al frente, no le vienen mal los agasajos socialistas que, dicho sea de paso, le provocan cierta rebelión interna de su flanco de derecho mediático y político por lo que se considera una ‘traición a su programa electoral’. Pero Rajoy, que tiene sobre la mesa la patata caliente de la reforma del sistema de pensiones, se deja querer por Rubalcaba y guarda su venganza para mejor ocasión, convencido que esto desgasta mucho mas al PSOE que al Gobierno y al PP.

El pacto hallado en la ley de Transparencia (con la que contrasta la reaparición de Ana Mato en Gürtel) parece ser ahora el lugar propicio para la escenificación de una nueva relación entre Rajoy y Rubalcaba. Como también lo es el marco europeo una vez que el dirigente socialista asegura que en Bruselas y en Moncloa se han dado cuenta de que la política de austeridad nos lleva a una situación límite, como la que vivimos en España.

La diferencia de fondo entre Rubalcaba y Rajoy estriba en que el PSOE no dice cómo conseguir la reducción del déficit de 2013 y 2014, y que todas y cada una de sus propuestas se basan en que hay que darle a España ingentes sumas de dinero del MEDE, el BEI y el BCE, como si eso fuera tan fácil, cuando lo que no hay es dinero por ninguna parte. De manera que si el Gobierno toca las pensiones, y además hace nuevos ajustes laborales o en la educación y sanidad, entonces la luna de miel entre Rubalcaba y Rajoy saltará por los aires y todo volverá a donde estaba.

Y el PSOE a sus problemas internos y a sus contradicciones por causa de su apoyo al PSC en la autodeterminación -un precipicio al que se acaba de lanzar IU de la mano de Cayo Lara- en defensa de una España federal que no quieren ni los nacionalistas ni los españolistas, o sea imposible. Sobre todo cuando, precisamente, la solución pasa por menos autonomías (la ley de transparencia falla en esto estrepitosamente) y mas Estado.

En esta línea de la profunda reforma territorial del Estado sí están Aznar y sus dirigentes afines del PP, entre otras cosas porque esa reforma, sumada a otra para liquidar de una vez a las empresas y organismos públicos ruinosos -como televisiones autonómicas- es la que permitiría la sustancial reducción del gasto público y desde ahí permitir bajada de impuestos y ayudas al crecimiento. Pero en eso de la reforma institucional Rajoy y Rubalcaba sí que están de acuerdo porque en esas ruinosas instituciones tienen el PSOE y el PP colocados a gran parte de las huestes de sus partidos.

O esa, el gran pacto que se acerca es literario en Europa, escaso o nulo en reformas institucionales e imposible en el ámbito social, aunque puede que interesado y vistoso para ambas partes de cara a su respectiva base electoral.