Rajoy, González, Aznar, juegos de patriotas

Ha dicho Rajoy en París, como criticando a Aznar y aplaudiendo a González, que ‘el papel de los ex presidentes del Gobierno ha de ser el que ellos deseen’. Poco antes se supo que Felipe González se había entrevistado en secreto con Mariano Rajoy el mismo día en el que José María Aznar lanzó un duro ataque contra Rajoy y su Gobierno desde Antena 3 TV. Encuentro en ‘la oscuridad’ monclovita que González justificó como algo natural en su deseo de ayudar al jefe del Gobierno de España a la vez que añadía, en relación con el posible regreso de José María Aznar a la política: ‘si quiere volver que vuelva, pero no para salvar a la patria’.

‘Uno, dos y tres’, un presidente y dos ex presidentes del Gobierno de España en el ruedo ibérico nacional con posiciones afines y encontradas y con la sorprendente cordialidad entre Rajoy y González, frente a la discrepancia evidente de Aznar con Rajoy. Un extraño ‘menage a trois’ que se completa con la no menos sorprendente complacencia de Rajoy para con el Grupo PRISA -el presidente asistió, en compañía de González y Cebrián en París, a la conferencia de empleo juvenil organizada por el consejero de Prisa Nicolás Berggruren-, una vez que se da por cierto, y  así se ha publicado en varios medios, que el Gobierno de Rajoy ha hecho gestiones ante bancos y empresas para que le den a PRISA ayuda financiera para afrontar su enorme deuda de más de 3.000 millones de euros y evitar así la posible quiebra del Grupo editorial ( propietario de “El País” y la “SER”, entre otros medios y editoriales) de la que habló con aviesa intención Aznar en la televisión.

Un periódico “El País” que hace pocos días y tras las denuncias de Aznar contra Rajoy calificaba en su portada a Aznar como desleal al PP para, por un lado, ayudar a Rajoy frente a Aznar (al que acusaba de ‘desleal’ al PP) y, por otra parte, para vengarse de las acusaciones de quiebra del expresidente del PP. Sin embargo, en medios próximos al PP y a la vista de los pactos secretos de Rajoy con González y PRISA la pregunta que hacen algunos es si: ¿Rajoy es leal con el PP, sus programas y su entorno mediático y político? Si a todo ello añadimos que Rajoy mantiene en secreto -lo de la transparencia no va con él- otras conversaciones con Artur Mas sobre el déficit autonómico, haciendo un doble juego frente a sus barones autonómicos a los que no ha dicho la verdad, y todo ello a pesar de la deslealtad constitucional de Artur Mas y el gobierno catalán, entonces veremos que Rajoy está jugando con fuego y que se está reuniendo en secreto con los principales adversarios del PP.

Algo que Rajoy puede hacer, y está en su derecho, si cree que eso es lo mejor para España y para su Gobierno, por más que ello lo acerque a ‘posiciones socialdemócratas’ como se lo recriminan desde sectores conservadores del PP -denunciando la subida de los impuestos- y los medios de comunicación proximos a este sector. Criticas que crecerán como consecuencia de los pactos de Rajoy con PRISA, González y también con el presidente de Francia, François Hollande, lo que a buen seguro tampoco gustará a la canciller Merkel ni a su entorno europeo y conservador.

Puede que Rajoy crea que ese giro hacia el ‘centro izquierda’ y en socorro de Generalitat es lo que más le conviene a España, y sobre todo a él mismo porque le evita problemas y tensiones, y porque deja en pésima posición al PSOE de Rubalcaba (‘traicionado’ por los suyos de PRISA y González), y también a la ERC de Junqueras.

De la misma manera que a González y a Cebrián les interesa acercarse al Gobierno de Rajoy -que tiene el poder y capacidad de influencia para facilitar la financiación de sus empresas-, también con el argumento de que ambos trabajan por el interés de España. La misma ‘palanca’ de España -’no estoy contra nadie sino con los españoles’- que esgrime Aznar proponiendo a Rajoy otra política y un giro hacia la derecha liberal. En suma, tres tristes patriotas en confusa y contradictoria relación, como lo avisó Manuel Fraga cuando afirmó que la política hace ‘extraños compañeros de cama’, como se ve en la sorprendente y secreta relación de Rajoy con González y Cebrián, en contra de Aznar. Una arriesgada maniobra que le puede costar muy cara a Rajoy y al PP si finalmente la crisis se alarga y se derrumba el castillo de naipes que sigilosamente construye Rajoy en la oscuridad de su palacio presidencial.