Aznar y Bárcenas

Aunque José María Aznar no habló en sus declaraciones en Antena 3 TV de la gestión que Rajoy y Cospedal llevaron acabo en el caso Bárcenas y ni de las consecuencias que los famosos papeles de la doble contabilidad del PP han tenido para el Partido Popular  y la credibilidad del Gobierno de Rajoy, parece cierto que el expresidente está decepcionado con ambos por lo ocurrido. Y culpa de ello a Rajoy, por su habitual desistimiento ante los problemas de riesgo, y luego a Cospedal por su incompetencia, y a ambos como autores de la pelea interna del PP con Luis Bárcenas que acabó con la entrega de los ‘papeles’ de la doble contabilidad del PP a El País.

En consecuencia Aznar, y otros muchos dirigentes del PP, consideran que Rajoy y Cospedal tienen su parte de culpa en que los ‘papeles’ de la doble contabilidad de Bárcenas llegaran a las manos del diario “El País” y acabaran convertidos en prueba de la presunta financiación ilegal del PP. Y, por supuesto, de los sobresueldos en billetes y sobres que se repartían y que han reconocido algunos de sus beneficiarios. ‘Papeles de Bárcenas’ que levantan sospechas sobre la presidencia de Aznar en el PP y el Gobierno, una vez que parece claro que algunos de sus ministros cobraron sobresueldos estando en el Gobierno lo que es ilegal o irregular. Y que se extienden por ‘el triángulo de las Bermudas del PP’ (Gürtel, Bárcenas y Caja Madrid), máxime ahora que aparece una cuenta con el nombre de Blesa, que el PP no sabe explicar y que nos presentan como un extraño cajón de sastre con nombre de banquero, como cuando nos habló Cospedal de del ‘finiquito diferido’.

Precisamente las palabras de Cospedal sobre el caso Bárcenas diciendo ‘que cada palo aguante su vela’, o que las prácticas de sobresueldos se acabaron cuando ella llegó a la secretaría general, son un acta acusatoria en contra de sus compañeros de partido, incluidos Aznar, Rajoy, Cascos y Arenas, y dan fe, a los ojos de Aznar y de otros dirigentes del PP, de lo temerario y mal que la secretaria general manchega llevó su enfrentamiento con Bárcenas hasta el punto de provocar la venganza del ex tesorero con la entrega de la doble y acusatoria contabilidad del PP a “El País”, bien directamente o por parte de su amigo el ‘entrometido’ Trías. Tal y como lo denunciaron en público y en privado Francisco Álvarez Cascos y Javier Arenas, sabedores del alcance de la información confidencial que tenía Bárcenas -todavía están por salir los ‘recibís’ de los cobradores en los sobres y mas documentación-, y del peligro político y procesal que ello entrañaba para el PP.

Luego, lloviendo sobre mojado, se descubrió la enorme fortuna secreta de Bárcenas en Suiza y ello llevó a la conclusión de los primeros habitantes de Génova 13 (sede nacional del PP) de que el ex tesorero se había quedado con parte del botín de la recaudación del partido (ilícita o legal), como ya ocurrió con Naseiro y puede que también con Sanchís, el padre de la saga de tesoreros atesorados del PP. Pero que Bárcenas fuera ‘un golfo’, como se dice ahora en Génova 13, no impedía que Rajoy y Cospedal no anduvieran con pies de plomo para evitar un incendio en el polvorín de la contabilidad del PP, como ha ocurrido tras la publicación de los famosos ‘papeles’.

¿Ha influido todo esto en la decisión de Aznar de hacer una declaración muy crítica contra la actitud y la política de Rajoy y su Gobierno? Pues seguramente sí, pero puede que solo en una parte -acaso un 30 %- del total de su motivación, porque la situación general de España y la caída electoral del PP en las encuestas son las cuestiones esenciales de la preocupación de Aznar -y ocupan el 70 % restante de su motivación para hablar- que le han llevado a hablar en este preciso momento. A sabiendas que lo que Rajoy y el PP no arreglen a partir de ahora, ya no lo podrán arreglar más adelante y menos a partir de 2014 que es un año electoral (comicios europeos). Las distintas teorías de la ‘mano negra’ del PP o del PSOE para dañar ahora la imagen y la herencia política de Aznar son circunstanciales y colaterales si tenemos en cuenta el fondo de la cuestión: la gravedad de la situación de España. Y eso lo ve Aznar y cualquier ciudadano español.