Aznar no va a parar

Las declaraciones de Aznar sobre la situación política española y la desidia del Gobierno de Rajoy han caído como una bomba en el centro del PP y han retumbado con estruendo en el palacio de la Moncloa, desde donde se ha rebotado con insistencia la respuesta de Rajoy de: no voy a cambiar de política. Bueno, que Rajoy no iba a responder a Aznar -no se atreve- eso lo sabíamos y forma parte de su huidizo carácter frente a los desafíos y los problemas de importancia. Además Rajoy suele disfrazar esa habitual actitud de moderación o de presunta astucia y galleguismo, convencido de que el tiempo siempre juega a su favor.

Pero la noticia no está en Rajoy sino en Aznar, y de él emanan dos cuestiones: ¿por qué ha salido Aznar a la palestra, criticando a Rajoy en este preciso momento?; y ¿termina ahí la reaparición de Aznar, o estamos ante el principio de un regreso planificado a los primeros planos de la actualidad y de la política nacional?

Para empezar y lo diga Aznar, Agamenón o su porquero, parece cierto lo que dijo el ex presidente del Gobierno y del PP sobre la necesidad de: cambios institucionales en el país; hacer frente a la escalada del independentismo catalán (ayer se dio otro paso hacia el referéndum ilegal de autodeterminación); y bajar los impuestos para reactivar la economía, frente a la ‘lánguida resignación’ del Gobierno. Y para seguir también parece cierto que la aparición de Aznar ha sido una decisión muy meditada por el ex presidente del Gobierno que tiene como objetivo presionar a Rajoy en público, diciendo lo que se piensa y se dice en secreto en muchos ámbitos de poder político y económico y en el seno del PP.

Y se van a equivocar Cristóbal Montoro y Jesús Posada con sus desplantes y salidas de tono contra Aznar, porque todo apunta a que Aznar ha vuelto para quedarse. Entre otras cosas porque su carácter, para bien y otras veces para mal, está mas cerca de la acción que del desistimiento o la huida. Y si ha vuelto ahora ello probablemente se debe a que Aznar considera que lo que no se haga en el Ecuador de la legislatura ya no tendrá arreglo al final de la misma, ni para España ni para el PP. De ahí que apremie a Rajoy con la petición de decisiones -diarias- de choque porque teme que el país se le escape de las manos como el agua, y porque cree que existe un verdadero riesgo de hundimiento electoral de este PP que el mismo refundó y llevó a la victoria en 1996. Y se siente responsable -como persona que nombró a Rajoy sucesor- de lo que pueda ocurrir en España y en el PP si las cosas siguen tal y como van. De ahí sus advertencias a Rajoy, su dura crítica a la ausencia de un PSOE ‘nacional’ y su muy misteriosa alusión a la Corona cuando dijo que tiene por delante un futuro importante para España -en referencia al Príncipe-, pero sin responder a la pregunta de si el Rey debería de abdicar, de lo que se deduce que Aznar podría estar a favor de la abdicación.

¿Qué puede hacer Aznar para forzar un cambio de la política de Rajoy y articular su regreso al liderazgo del PP? Pues por ahora seguir hablando en los medios donde, en contra y a favor, siempre tendrá eco y desde donde acabará creando una fuerte corriente de opinión y de seguidores en el seno del PP, liderando ese sector que hoy ocupa Esperanza Aguirre y que se dice liberal para no decir conservador.

Además el discurso de Aznar en defensa de ‘las clases medias’ tiene una clara intencionalidad porque ahí habita el núcleo duro de los votantes del PP, hoy defraudados por Rajoy. En cuanto a su ubicación en la escena política eso ya lo veremos en los próximos meses. Sus adversarios políticos de la izquierda y nacionalistas se han declarado contrarios a su regreso, lo que quiere decir que le temen, y no digamos el entorno mas directo de Rajoy. Lo que sí parece claro y pronto lo dirán las encuestas es que al frente del PP Aznar, al día de hoy, obtendría mejor resultado que Rajoy.