La Generalitat denigra a España

Acobardado y desconcertado, el presidente Rajoy no ha movido un dedo ante la noticia publicada en la portada del diario “El País” en la que se anuncia que la Generalitat de Cataluña utiliza su red de embajadas para promocionar la independencia catalana y agredir con sus fondos públicos a España, a la que califica de caos y nación opresora. Sin duda, y como poco, estamos ante un claro delito de malversación de fondos públicos, además de la deslealtad y el desprecio a España y los españoles que todo ello significa. Descalificando a este país en plena crisis económica y partiendo desde el gobierno de la Generalitat que representa al Estado y cuya legitimidad emana de la Constitución Española.

Semejante disparate y presunto delito constituye una afrenta más del presidente de la Generalitat Artur Mas, en línea con una serie de agresiones a España y al Estado español como fueron: la presencia de su gobierno en una manifestación (Diada 2012) en la que se decía ‘España nos roba’; la amenaza da Mas a Rajoy en el despacho del presidente del Gobierno de España cuando le exigió un ‘pacto fiscal’ y le dijo o ‘atente a las consecuencias’, sin que Rajoy se inmutara ante semejante desplante; o como cuando el parlamento catalán aprobó una declaración de soberanía de Cataluña, lo que a todas luces está fuera de la ley y del marco constitucional.

Ahora, la Generalitat ha subido el listón y se dedica a denigrar a España en el extranjero con fondos del Estado sin que Rajoy haya dicho nada al respecto. Sus portavoces oficiales declararon ayer a este diario que el Gobierno no comenta noticias de los periódicos (sic) a pesar de la gravedad de la información publicada por “El País”, y siguiendo la habitual actitud de Rajoy de salir huyendo de los problemas. Sobre la ‘rebelión’ de la Diada el presidente dijo que eso era solo una ‘algarabía’; a la amenaza que Artur Mas le lanzo en su despacho no respondió; y de la declaración de soberanía por el parlamento catalán Rajoy solo declaró que eso ‘no conduce a nada’.

La permanente ausencia del Gobierno de España ante este cúmulo de agresiones, disparates e ilegalidades ha permitido al gobierno de Cataluña, mientras pide miles de millones al Estado español para sufragar su deuda y las facturas de su Gobierno, subir el tono y los niveles de sus desafíos y utilizar fondos públicos para, a través de su demencial red de 34 embajadas, denigrar y agredir a España con el dinero de todos los españoles.

Y si grave es el silencio cómplice y acobardado del Gobierno de Rajoy, no menos grave lo es el silencio del PSOE (y el PSC) que lidera Rubalcaba, coincidiendo ambos en la estrategia de no hacer caso y de mirar hacia otra parte a pesar de los presuntos delitos contra el Estado y la legalidad que parten del Gobierno de la Generalitat.

¿Hasta cuándo permanecerá Rajoy inmóvil en esta cuestión? Si no es capaz de articular un gran pacto político contra el paro y por el crecimiento nacional, difícilmente podemos imaginar que ahora se atreva a hacer frente al gobierno de Artur Mas, activando todos y cado uno de los resortes del Estado. Lo que coloca a España en una lamentable situación de falta de liderazgo y autoridad, y sobre todo de desprecio de la legalidad y del marco constitucional. Y no solo por el Gobierno de la Generalitat de Artur Mas sino también por el Ejecutivo de Mariano Rajoy que, huyendo de los problemas y de la confrontación política y legal, acaba haciéndose cómplice y dando por buenos los desafíos del independentismo catalán.