Rajoy renuncia y pide ayuda a la UE

Lo peor de Rajoy es que, salvo que dimita o lo cese su propio partido, no hay manera de desprenderse de él al menos hasta el otoño de 2015, en las próximas elecciones generales. Ya no es cuestión de gustos o de opiniones sobre este personaje que está al frente de la arruinada nación española. Ha sido él mismo, con sus previsiones y pronósticos hasta 2016, quien ha hecho el retrato de su fracaso presente y venidero. Un cuadro macro económico con el que pretende asustar a los líderes de la UE, más de lo que ya lo están -por ejemplo con las tensiones sociales en el sur de Europa o con los disparos a los políticos de ayer en Italia- para que por fin Merkel, Draghi y Barroso bajen la bandera de la austeridad y den un respiro a las naciones más afectadas.

Ha sido Rajoy quien ha dibujado, con sus previsiones sobre el PIB, el déficit, el paro y la deuda de aquí hasta el 2016, el fracaso de su legislatura y las malas perspectivas electorales del PP para 2015. Y desde luego la renuncia de su Gobierno a implementar: un plan de choque contra el paro y por el crecimiento; y un gran pacto nacional para abordar esta crisis y la institucional, que no es menor. Solicitar a Rajoy además la reforma de la administración del Estado -y no digamos la democrática- y la reducción del gasto político, eso sería pedirle que vaya a la Luna volando y que nos traiga una flor.

Rajoy, se veía venir y él mismo nos lo anunció cuando decía que era una persona ‘previsible’, no es el político trabajador y audaz para el vigente momento español. Además se vanagloria de ello cuando dice que no hay que cambiar una política que nos llevó a los 6.200.000 parados, o cuando anuncia que no piensa cambiar su Gobierno y está orgulloso de su “trabajo, pundonor y coraje” (sic). A sabiendas Rajoy que el primer responsable es él y que sus ministros no están a la altura de tan grave situación y muchos de ellos bajo mínimos.

Su llamado segundo plan de estabilidad, presentado el viernes en la Moncloa, ha provocado una profunda decepción nacional (y en la UE), por cuanto, tras conocerse las desastrosas cifras del paro de la EPA, anunciadas el día anterior, no incluye medida alguna de choque contra el gigantesco desempleo nacional y contra la persistente recesión. Y lo más sorprendente de todo ello es que Rajoy y sus ministros dicen sin pudor que hay que esperar a ver qué pasa en el ¡año 2016! Que, en suma, es lo mismo que harán los inversores al conocer los pronósticos agoreros del Gobierno español. Y como si hiciera una gran confesión Rajoy, cazado por la prensa en Granada junto al ‘premier’ de Irlanda, nos dice ‘que es mejor decir la verdad que hacer castillos en el aire’. Lo mejor es sacar a España de esta crisis sin resignarse, con ambición y sin perder un minuto más.

Está claro que este Gobierno ha renunciado a dar la batalla contra el paro y la recesión, entra en la vía lenta de la resignación y pone a Europa como responsable de lo que pase a partir de ahora. Y da la impresión de que con la presentación de semejante y sombrío pronóstico de España (copiando las cifras del FMI) para los años 2013/2016, Rajoy quiere endosar en las espaldas de la UE toda la responsabilidad. De hecho ya ha conseguido dos años más para lograr al objetivo de convergencia del déficit público, y ahora ya no critica a Draghi o a Merkel abiertamente, a la espera de nuevas ayudas externas y diciendo que España no puede hacer mas.

Si esa es su astucia Rajoy se puede equivocar. Como cuando dice que los pronósticos presentados son muy ‘conservadores’ y que se pueden mejorar. E incluso empeorar en este año 2013 si el déficit no baja al 6,3 %, la recesión supera el -1,5 del PIB y el paro se acerca a los siete millones de parados. Y entonces ¿qué nos va a decir Rajoy? Pues la verdad mientras hace las maletas porque en ese caso tendrá que dimitir.