De pronto la euforia financiera

Hace solo dos días el ministro de Economía, Luis De Guindos, se confesaba ante el diario The Wall Street Journal diciendo, en contra de lo anunciado por su Gobierno, que España en 2013 iba a caer en una recesión del -1,5 %, y que el crecimiento llegaría en 2014 de manera apenas perceptible. Cuarenta y ocho hora más tarde su colega de Hacienda, el ministro Montoro, declaraba en el Senado que ya tenemos a la vista el preámbulo de la recuperación española ante la sorprendente subida de la Bolsa española y las mejoras en intereses y prima de riesgo. El propio Rajoy se mostró sorprendido por la reacción favorable de los mercados y declaró que el viernes el Gobierno aprobará medidas para reducir el gasto público pero sin gran incidencia social y sin subida de impuestos.

Entonces ¿dónde estamos? Para empezar vamos a ver lo qué nos dura la euforia financiera, pero por el momento estamos ante una espectacular subida de la Bolsa española (+3,2 %) tras una buena jornada de colocación de deuda española en los mercados a tipos bastante bajos y la caída de la prima de riesgo a los 302 puntos. Todo ello cuando el FMI, el BCE, la CE y el Banco de España habían anunciado para 2013 y 2014 un recrudecimiento de la recesión y por lo tanto un aplazamiento de la recuperación económica y del crecimiento de España.

¿Qué ha pasado? Pues que las buenas noticias que llegan de Japón sobre la decisión de su banco central de inundar de dinero su país, unida a la mejora de los Estados Unidos y a la posibilidad de que el BCE baje los tipos de interés, han provocado una cierta euforia en los mercados que ha favorecido a España. País sobre el que los analistas parecen creer que ha tocado fondo en la crisis y está muy infravalorado, por lo que no se descarta que podamos asistir a un sorprendente regreso de las inversiones tanto en Bolsa como en el sector de los servicios (veremos si también en el inmobiliario) y empresas, lo que sin duda sería una excelente noticia. Y lo que ayudaría a acercar el tiempo del crecimiento porque el nuevo y más rápido dinero facilitaría el crédito y el consumo y permitiría al recortar el déficit por una mejore en la recaudación del Estado.

Asunto este último que también influye en la mejora financiera, una vez que parece claro que la Comisión Europea dará a España dos años más para lograr el objetivo de déficit común del 3 %, a lo que también hay que sumar una mejora de la situación política de Italia, tras asumir el presidente Napolitano la presidencia por una segunda vez.

Vamos a ver si la euforia de los mercados sobre España sigue y se mantiene en línea ascendente o si, por el contrario, estamos ante un espejismo o fogonazo, como los que se esperan antes de que la maquinaria de la recuperación, el crecimiento y la mejora oficial del empleo se convierta en una realidad. Y sobre todo esperemos que el presidente del BCE, Mario Draghi, aprenda de una vez por todas la lección del Banco Central de Japón (y la Reserva Federal de EE.UU.) y empiece a bajar los tipos y a hacer circular dinero, una vez que se ha visto que la extrema austeridad propiciada por Merkel -que también está sufriendo en su país los efectos de la recesión del sur de la UE, y a no perder de vista los problemas de Francia- no conduce a nada bueno sino a más recesión alejando la convergencia europea en el esperado déficit del 3 %.

Desde luego si se confirma la euforia de los mercados a favor de España se podría decir que a Rajoy, cuando más deprimido estaba sobre la marcha de la economía nacional, le ha tocado el gordo de la lotería, porque ello permitirá decir al presidente del Gobierno que los mercados le han dado la razón a su política económica, y desmentido al grueso de la oposición que perdería argumentos. Pero eso es lo de menos porque lo importante es que se reactive la actividad económica del país y en ello las inversiones juegan un papel esencial. Vamos a ver qué ocurre en los próximos días y se confirma la euforia que empezamos a disfrutar.