Blog de Pablo Sebastián. Presidente y fundador del diario de internet Republica.com

Inquietante oscuridad española

España vive momentos de alta tensión política y financiera que el Gobierno de Rajoy pretende solventar en solitario -y casi en secreto- para no excitar los ánimos políticos nacionales, y los de los mercados que ya lo están como consecuencia de la crisis de Chipre y las duras advertencias de Bruselas al resto de países de la Unión Europea. Declaraciones en las que se afirmaba que el modelo del corralito, cierre de bancos y confiscación de una parte de los depósitos ciudadanos podría aplicarse a cualquier país y banco de la zona euro. Algo que, tímidamente, han intentado desmentir el pasado martes en París Mariano Rajoy y François Hollande, pero sin ser escuchados o apoyados por el núcleo duro del norte de la UE.

Como consecuencia de todo ello la Bolsa de Madrid ha vuelto a caer, por tercer día consecutivo, y se ha situado en los 7.900 puntos, mientras las acciones de Bankia (ahora que el ministro De Guindos se “pelea” en los tribunales con el ex gobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez) están en el umbral del cero y el valor del banco malo (Sareb) cae sin cesar. Y todo ello cuando Italia sigue sin encontrar un pacto para la formación del nuevo Gobierno, y mientras en España se mantiene activo y sin visos de control, o punto final, el espectáculo de la corrupción. Un manantial de noticias alarmantes que sacuden la indignación del conjunto de una sociedad, la que está más que preocupada por la crisis económica, financiera y el paro.

Es en esta tesitura en la que hemos conocido que ETA amenaza a España con tomar represalias como consecuencia de la negativa de los gobiernos de Madrid y París a sentarse a negociar con la banda en Noruega como ellos pretendían. ¿Acaso piensa ETA regresar a la violencia? Eso sería una pésima noticia para España, pero también para el entorno político de ETA que podría acabar siendo expulsado de las instituciones y de la vida política, porque hay margen legal para ello.

En el lado catalán parece que la tensión independentista afloja, porque Artur Mas (que sufre en CiU los problemas de la presunta corrupción de Oriol Pujol) empieza a ver que los problemas económicos y sociales de Cataluña son enormes y que esa es la urgencia y no la secesión que él mismo quería jalear, culpando a España de sus propios fracasos en la gestión pública. Por ello Mas ha venido en secreto a Madrid a reunirse con Rajoy para conseguir mejoras fiscales para Cataluña, imaginamos que a cambio de su ruptura con ERC y del aplazamiento de su referéndum de autodeterminación. Algo que a Rajoy le conviene, pero que incluye el silencio estruendoso del presidente español sobre la que ha sido reciente declaración de soberanía del parlamento catalán.

Secreto y silencio en la relación de Mas y Rajoy, y absoluto silencio en el seno del PP donde se han suspendido las reuniones del partido (Rajoy acaba de convocar a su junta directiva nacional para el 3 de abril) y las conferencias de prensa, tras los bochornosos espectáculos de Cospedal y sus colaboradores a propósito de la crisis de Bárcenas y demás escándalos del caso Gürtel, cuyas secuelas no tienen nada que envidiar a los no menos escandalosos ERE de Andalucía, o a la andanzas en Nóos, y fuera de Nóos, de Urdangarin, o de la Infanta Cristina sobre la que se estrecha el cerco judicial.

En España estamos, pues, bajo el volcán y sin buenos horizontes, a la vista de los últimos pronósticos del Banco de España para 2013. Y es en semejante tesitura, hispana y europea, en la que el Gobierno y también la oposición deben hacer frente a un tiempo crucial y decisivo si queremos salir del túnel y de la oscuridad en la estamos. Ahora bien el secretismo y el ocultismo, negando a los ciudadanos información crucial, no es la mejor manera de actuar porque al final y si las cosas empeoran es a los ciudadanos a quienes el Gobierno deberá recurrir y explicar la situación en la que estamos que, lejos de mejorar como dicen sus optimistas portavoces, esta cada vez peor.

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