Caos político en la UE por la crisis de Chipre

No sabemos qué es peor, si la quiebra del sistema financiero de Chipre o la incapacidad política de la UE para afrontar la crisis que aún está lejos de haber terminado ante el cruce y desastre de declaraciones de los primeros dirigentes europeos, empezando por el presidente del Eurogrupo, el holandés Jeroen Dijsselbloem, que ha desatado la furia de los mercados contra la zona euro después de afirmar que el rescate aplicado en Chipre -incluidos cierres de bancos y quitas de depósitos de más del 20%- podría ser aplicado a otro país de la UE con problemas similares a los de Chipre. Un disparate mayúsculo que luego ha tenido que rectificar.

No es la primera metedura de pata de gran alcance del nuevo ministro de economía de Holanda y presidente del Eurogrupo, Dijsselbloem, porque ya presidió la reunión en la que se propuso penalizar con quitas del 7% a los depósitos bancarios chipriotas inferiores a 100.000 euros, lo que está prohibido por la normativa europea. Y lo que al final obligó a una rectificación de urgencia a la UE y a buscar un nuevo acuerdo como el último alcanzado por la UE con las autoridades de Chipre.

Acuerdo este último que ha festejado la canciller Merkel y que ha levantado las sospechas en los mercados y muy duras protestas en Rusia que se considera el país más castigado por las quitas de la banca de Chipre, porque la mayoría de depositarios son rusos, lo que puede abrir una tensión de dimensiones imprevisibles entre Moscú y la capitales europeas. Y no olvidar que Rusia es uno de los primeros proveedores de gas y petróleo en la UE.

Por si algo faltara en este caso, el presidente de la Comisión, Durao Barroso, declaró que Chipre corre el riesgo de sufrir un “shock” en su economía, lo que también alarmó los mercados que ayer han tumbado las primeras Bolsas de la UE (la española cayó un 2,2 %, y la prima de riesgo llegó a los 362 puntos).

Al final y por “sólo” 5.800 millones de euros que la UE exigía a Chipre para completar el rescate de su sistema financiero, la Unión Europea espoleada por Merkel y secundada por Draghi desde el BCE y Lagarde desde el FMI, ante la pasividad de la Comisión Europea, ha creado una nueva crisis financiera en el seno de la UE que ya ha costado mucho más dinero de lo que se pedía a Chipre. Y todo ello con comportamientos políticos nada democráticos, gran descoordinación y un exceso de locuacidad imprudente como la del mencionado ministro holandés.

La principal culpable de todo ello ha sido Merkel que ha querido dar en Chipre un aviso y un castigo ejemplar para obligar a otros países de la UE a ser estrictos en su política de control del déficit y del sistema financiero. Pero la gobernanta de la UE se equivocó creando problemas que veremos a dónde nos conducen.

En cuanto a España, uno de los países más débiles y expuestos a la furia de los mercados, habrá que estar atentos porque el peligro de contagio existe, como lo reconoció el ministro De Guindos en contra de unas demenciales (otra más) declaraciones de Cospedal que había dicho horas antes que la buena gestión de Rajoy ponía a España a salvo de la crisis chipriota lo que no es verdad.

A salvo no está nadie porque estamos en manos de unos políticos europeos que han dañado la democracia, no han luchado contra el paro y los graves problemas sociales de la Unión y para colmo se han mostrado incapaces de cortar el ataque de los mercados al euro, por causa de una política restrictiva en los ajustes, tipos de interés muy altos y falta de fluidez del dinero del BCE.

Y todo ello y entre otras cosas para cubrir las espaldas a la banca de Alemania y a Merkel de cara a sus elecciones generales del otoño que viene. Algo que nos ha salido a todos muy caro y que el resto de las naciones de la UE, empezando por Francia, han de rectificar poniendo coto a la pretendida hegemonía de Merkel en la Unión, que hasta el momento ha causado más problemas que los beneficios que nos había prometido y no acaban de llegar.