Blog de Pablo Sebastián. Presidente y fundador del diario de internet Republica.com

Rajoy se crece frente a Mas

Artur Mas, cegado por el espejismo de la manifestación de la Diada (los mismos que pocos meses después le dieron la espalda en las urnas) se lanzó al vacío y sin paracaídas sobre el pantano de la independencia catalana, enfrentándose a varios enemigos poderosos a la vez: la crisis económica, el sentido común, el Estado español, la UE y la verdad. Y ahora empieza a darse cuenta de su inmenso error y está acorralado en el bunker de su locura y desmedida ambición. A su principal adversario, Mariano Rajoy, al menos en esta porfía le van las cosas mucho mejor y está sentado y a la espera de la claudicación o de la rendición de CiU y de Artur Mas.

A la vista de como marcha este fallido proceso catalán se puede decir que al presidente Rajoy en algunos casos le ha funcionado bien su inmovilismo frente a los grandes problemas del país. En realidad sólo el ajuste del déficit y la petición del rescate bancario a la UE  han sido sus dos movimientos o decisiones más importantes e ineludibles porque corría el riesgo de la quiebra del Estado y del rescate de la deuda pública española por parte de la UE. Pero de momento Rajoy se ha salvado del peligro y ahora -con más ajustes en pensiones y en jubilaciones- está a la espera de encontrar brotes verdes a finales del presento año, o en 2014, lo que supondría alcanzar la orilla de su salvación.

Sin embargo, en el resto de cuestiones económicas y políticas, el “no hacer nada” habitual de Rajoy” no le ha pasado factura política al presidente del Gobierno. Al contrario, parece que su inmovilismo daña más a sus adversarios que a él. Basta ver la lamentable situación de Rubalcaba en el PSOE, o la de Artur Mas en Cataluña con graves problemas para su estabilidad política, aprobar los Presupuestos de 2013, pagar las facturas y mantener vivos sus planes para la independencia catalana que por ahora parecen encallados por las tensiones con sus socios de ERC y también por la crisis abierta en la dirección de Convergencia, tras la reciente dimisión de Oriol Pujol. Hasta los variados problemas del monarca han beneficiado a Rajoy.

Sin embargo, en Cataluña es la insostenible crisis financiera, la que sirvió de argumento a Mas para jalear la independencia al grito de “España nos roba”, la que se convirtió en la aliada de Rajoy y la que está provocando un ruidoso final de la aventura secesionista de Mas y su gobierno que ya tienen una deuda superior a 50.000 millones de euros, que no pueden pagar sus facturas ni aprobar sus Presupuestos, lo que tarde o temprano le acabará costando la cabeza a Mas. El que además perdió su relación privilegiada con los poderes económicos de Cataluña, tras firmar un pacto con ERC, que veremos lo que dura.

Naturalmente, el regreso de Artur Mas al redil de la legalidad y al diálogo con Rajoy -público o secreto- tiene un precio para el catalán: dinero. Los políticos catalanes todo lo arreglan con dinero, previa amenaza de independencia y una exhibición de deslealtad a España. Pero esta vez fueron demasiado lejos y el presidente Rajoy debería enseñar ahora sus propias facturas, empezando por la inconstitucional declaración de soberanía aprobada por el parlamento catalán y siguiendo por el famoso referéndum ilegal de autodeterminación, al que se subió el PSC, regalando a Rajoy la ruptura con el PSOE de Rubalcaba.

Lo que no puede ocurrir es que Rajoy le conceda a Mas las ayudas fiscales y financieras que solicita y una vez que su gobierno salga del brocal del precipicio los nacionalistas de CiU regresen al independentismo. Bastante han financiado ya los ciudadanos españoles -a través de entidades financieras y empresas catalanas- el independentismo catalán como para que ahora sea el gobierno de la nación el que les de un plus de crédito y ayudas para que pueda reanudar ese camino.

De manera que mucho cuidado con el próximo encuentro, a la vista o en secreto, de Rajoy y Mas en el que ambos tienen más que ganar que perder, empezando por el gobierno de Madrid al que una quiebra catalana le provocaría un grave problema en la UE y frente a los mercados, ya bastante excitados con la crisis de Chipre que ha dejado en paños menores a la UE. No obstante los peligros de la deuda española no están acabados, como tampoco los están los problemas de Rajoy con Bárcenas en el seno del PP, aunque el presidente confía en la lentitud de la Justicia y en el convencimiento de que si su ex tesorero le ataca tendrá poco que ganar (salvo el placer de la venganza) y si mucho que perder, ante la agresividad del ministerio fiscal.

Por el momento a Rajoy las cosas no le van mal a la vista de cómo le van a todos los demás, aunque eso no es liderazgo ni mucho menos triunfar. Porque España sigue sumida en un mar de problemas que no parecen tener final.

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