Cataluña: rebeldía, chulería y petición de 9.000 millones

El Gobierno de Rajoy no solo ha perdido la iniciativa política y la batalla de comunicación ante el desafío independentista catalán sino que está perdiendo el tiempo y la dignidad. Así y mientras la Abogacía del Estado estudia la reciente declaración soberana del parlamento catalán, el portavoz de Artur Mas, Francesc Homs, ha decidido pasar de la actitud de ‘rebeldía’ de la Generalitat frente al Estado y la legalidad a la chulería, amenazando a Rajoy con un referéndum políticamente vinculante, manteniendo su diplomacia paralela a la de España -a la que acusan de practicar con ello un “nacionalismo rancio”- y, de paso, perdonando la vida al ministro de Economía, Luis De Guindos, diciendo que ya está entrando en razón en materia de control del déficit público.

Y todo esto acompasado con una nueva petición, por parte de la Generalitat de más de ¡9.000 millones de euros! para el año 2013 de fondos del Estado, para atender a la deuda de los últimos y a la vez ruinosos gobiernos de Cataluña. Reclamando semejante suma de dinero al FLA, el fondo para la financiación autonómica. Un dinero que, en parte, será destinado a financiar la independencia de Cataluña como es público y notorio. Lo que a todas luces se inscribe en el entorno del posible delito penal de malversación de fondos públicos, además para delinquir o violar la legalidad.

Naturalmente, semejante desvarío solo es posible por causa de la falta de autoridad y de decisión del presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, quien atemorizado desde que empezó el desafío catalán no ha cesado de dar pasos hacia atrás, en lugar de hacer las oportunas advertencias y comenzar a dar pasos hacia delante. Que es lo que debió de hacer Rajoy el mismo día que el Gobierno de Artur Mas se sumó en la manifestación de la Diada en la que se exhibió el lema de “España nos roba”. Un momento crucial en el que Rajoy se limitó a calificar la Diada de “lío y algarabía”, en lugar de poner los puntos sobre las íes ante semejante agresión a España y los españoles y de desmontar la calumnia ofreciendo el conjunto de los datos de la relación global -y no solo fiscal- de Cataluña con el resto de España que es sumamente favorable a los catalanes.

Luego vinieron las amenazas de Mas a Rajoy en el despacho del presidente del Gobierno del palacio de la Moncloa, donde el dirigente catalán le lanzó un ultimátum con advertencias de “o nos das el pacto fiscal, o atente a las consecuencias”, lo que dejó estupefacto y asustado a Rajoy, quien solo se atrevió a revelar el incidente un mes mas tarde en el Senado. Y desde entonces no han parado de sucederse los desafíos, advertencias y amenazas de Mas, CiU, ERC y del gobierno catalán a España, hasta culminar sus disparates -ahora aumentados por Homs- con la declaración de soberanía del parlamento catalán.

¿Hasta dónde y hasta cuándo va a llegar y a durar todo esto? Se dice que el viernes el Gobierno tomará medidas al respecto y que en política exterior se cortarán las alas a las autonomías que se empeñan en forzar una diplomacia paralela a la española. Pero todo eso es insuficiente y transmiten signos de franca debilidad, mientras el Gobierno no cesa de enviar miles de millones a este gobierno en rebeldía de la Generalitat, dinero público del Estado y del conjunto de los españoles que se utiliza para financiar la pretendida independencia de Cataluña. Con el argumento y a la vez la amenaza de que si no se les da el dinero Cataluña puede quebrar y dañar a España. Lo que es muy fácil de evitar si de una vez por todas se interviene ese gobierno ruinoso, que ni cumple los objetivos de déficit, y desleal, que anuncia una ruptura de la legalidad.