España sin alternativas

Ahora va a resultar que la culpa de todos nuestros males la tiene Alemania y por todo ello Rajoy le reprocha a Merkel su contención del gasto y su política no expansiva, a sabiendas el español que la canciller estará hasta el otoño en permanente campaña electoral. Merkel sacrifica Europa por su reelección en la cancillería de Berlín que es lo mismo que hace Cameron al anunciar el referéndum inglés sobre la permanencia inglesa en la UE, usando Europa como moneda de cambio para su pretendida victoria electoral. La UE es el comodín nacional de los dirigentes europeos, el italiano Mario Monti ahí incluido -otro en campaña electoral- e incluso sirve añagaza o de falsa promesa para personajes de poca monta como Artur Mas, que promete a los catalanes, sin ser cierto, un Estado catalán en el seno de la UE.

Sin embargo, para España Europa es el problema y la solución, la palabra mágica en boca de todos. El argumento que justifica el recorte del gasto público y reformas sociales y estructurales y El dorado que alcanzaremos en 2014, puede incluso que en el cuarto trimestre de 2013 si todo fuera mejor de lo previsto.

No obstante, lo único cierto de todo esto es que nadie sabe lo que va a ocurrir, aunque escuchando a los sabios de Davos y a los grandes controladores del dinero, Draghi y Lagarde, el BCE y FMI, da la impresión que en una fecha no muy lejana el país saldrá de su postración, si es que antes no se lo lleva por delante el huracán del paro y de la revuelta social. O la crisis de la corrupción ambiental del Estado, o cualquier terremoto de escala internacional -veremos que pasa en marzo en USA con el techo presupuestario-, lo que prueba que seguimos a la intemperie y que la confianza y la estabilidad son tan volátiles como el propio mercado español e internacional.

Es decir, Monti, Cameron y Merkel en campaña electoral. Hollande en guerra con Mali, Obama a la espera del nuevo techo presupuestario y Rajoy como desaparecido o ausente, ni está para nadie ni se espera de el la menor novedad. Ni para hablar del caso Bárcenas -algo deberá decir esta semana en la urgente comisión de control del Congreso-, ni para decir cual es el ritmo y el alcance de su proyecto político y económico, que por lo que se ve va a remolque y depende de los demás.

El drama español reside en la ausencia de liderazgo y de un rumbo claro y un discurso ético, épico y de cohesión nacional. Y ante estas carencias lo raro no es que los independentistas de Cataluña, ante la debilidad del poder central, se quieran escapar o romper con España. Lo extraño es que hasta ahora sean solo los catalanes los que quieren abandonar el país, además de los miles de jóvenes emigrantes que no cesan de salir.

Quizás lo peor de todo es que no hay horizonte ni alternativa posible a nuestra situación política y social, ni de liderazgo, ni de partido, ni social ni institucional. Aquí estamos presos o secuestrados por nuestra propia situación y nada o casi nada se puede hacer para provocar un cambio urgente y radical.

Ayer sale Rubalcaba y propone el enésimo pacto nacional en contra del paro, cuando lo que esperamos del líder del PSOE es que ponga orden en el PSC o lo sustituya por el PSOE en el territorio catalán. Estamos pues rodeados porque no tenemos salida ni alternativa al Gobierno y a la Oposición, y para colmo a expensas de lo que pase en la UE y en la escena y el mercado internacional. Solo nos queda esperar y meditar, y ver si las buenas esperanzas para fin de año se cumplen o no se cumplen, y mientras tanto buscar un horizonte nuevo o alguien de valía, de gran firmeza democrática y reformista. porque alguien habrá en España, aunque por ahora no lo conozcamos o no lo podamos imaginar.