Optimismo oficial, pesimismo real

Puede que la virtud o la verdad esté a caballo entre ambos polos. Entre el optimismo oficial del Gobierno, desde donde el ministro de Economía De Guindos afirma que en el otoño comenzará la recuperación y la ministra de Empleo, Báñez, asegura que la reforma laboral empieza a dar sus frutos, y el pesimismo de la realidad de la recesión galopante y los mas de seis millones de parados, debe existir un terreno intermedio más cercano a la verdad.

Y es en esa zona neutra en la que cabe imaginar, y en ello sí que coinciden todos los analistas, que a primeros de 2014 España ha de estar en condiciones de iniciar la senda del crecimiento si para entonces las reformas pendientes del gasto estructural y político se han culminado y si las Comunidades Autónomas acaban por ajustar sus propios déficits. Pero mientras tanto y de aquí hasta el final de 2013, parece temerario anunciar un cambio de tendencia en un tiempo donde se esperan masivos despidos en banca y en grandes compañías lo que llevará nuestro país a las proximidades del 27 % de paro, una cifra aterradora por encima de los seis millones y medio de desempleados. Y todo ello con nuevas y no menos importantes cierre de empresas y caída del consumo lo que hará mas difícil la recaudación del Estado y cumplir los objetivos de déficit público. Y a no perder de vista la situación, cada vez mas crítica, de la Seguridad Social y a la espera estamos de saber qué hace el Gobierno con las pensiones.

Como nos preocupa lo que ocurra en las elecciones italianas y en las alemanas del próximo otoño, o lo que vaya ocurriendo en los mercados y la amenaza británica de salirse de la Unión Europea, porque está visto y claro que el presente y futuro inmediato de la situación española no depende solo de nosotros mismos, sino que a la vez depende de numerosos factores externos.

Pero siendo esto así lo que no podemos perder de vista es el impacto y el dolor que este año 2013 va a causar entre las capas y sectores más desfavorecidos de la sociedad, por causa de la crisis y del paro, pero también con motivo de los escándalos continuos y lamentables de la corrupción por doquier en partidos políticos e instituciones. Y a no perder de vista los indultos escandalosos de este gobierno, la amnistía fiscal y otros abusos de los poderes y de los gobernantes nacionales y autonómicos del país.

Está bien que el Gobierno envíe señales optimistas pero también ha de cuidar sus comportamientos y su ejemplaridad. Y de paso no hacer un alarde excesivo de las buenas expectativas cuando se sabe que, por lo menos, este primer semestre de 2013 va a ser muy duro desde el punto de vista económico y social. Por ello está bien que el Gobierno haya prorrogado la ayuda de los 400 euros a los parados sin subsidio, y que haya ofrecido cerca de 6.000 viviendas a los desahuciados de la hipotecas que están en las mas lamentables situaciones familiares. Pero no olvidemos que el coste de ambas iniciativas es una minucia si se compara con los miles de millones de ayuda a la banca. Algo que muchos ciudadanos tampoco van a olvidar. De manera que cuidado con el optimismo oficial, porque a corto y medio plazo se impone más bien el pesimismo de la realidad.

2 comentarios
  1. Chesmaloli says:

    En Crecía, como aquí, ofrecen el paraíso y después harán lo que puedan. El programa es inviable, como siempre que los comunistas ofrecen lo mejor y luego sucede lo peor y la culpa será del FMI o del BCE.
    Ellos no se equivocan nunca, de ahí los gulags.

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