“Nosotros, el Pueblo”

Espectacular, como siempre, la toma de posesión del presidente de los Estados Unidos, Barack Obama en su segundo mandato con un escenario digno de las superproducciones de Hollywood, una permanente alusión y oraciones a Dios, himnos y canciones a la patria, loas al Ejército y a la unidad del país y con un discurso de Obama más progresista que nunca, con menciones a la paz, a los derechos de los homosexuales, a las familias que sufren la crisis a los inmigrantes, a la Sanidad, al cambio climático, y a la certeza de de un tiempo nuevo sobre el que Obama dijo “si los tiempos cambian nosotros tenemos que cambiar también”.

Y todo ello hilvanado con un especial hilo conductor, del discurso presidencial en el que Obama repetía una y otra vez “Nosotros, el pueblo” tenemos que hacer esto, debemos hacer aquello para las nuevas generaciones y el tiempo presente, etc. Una ceremonia patriótica y de unidad nacional, frente a los desafíos presentes y futuros, y un presidente que habla en nombre no ya de un partido sino de toda la soberanía de sus ciudadanos y se pone al nivel del pueblo americano, a pesar de ser el hombre más poderoso de la tierra.

“Nosotros, el pueblo”. ¿Alguien imagina en España un acto así de homenaje a España y a sus ciudadanos con esta clase política y gobernante diciendo “nosotros, el pueblo”? Imposible, porque nuestros políticos se representan a sí mismos y no representan a los ciudadanos. O a lo más, al autócrata del partido que hace las listas de candidato al Parlamento y que luego nombra a jueces, ministros y administradores. Aquí, en este país, el pueblo va por libre, otra parte, cada vez mucho más lejos de la política y de los políticos.

Máxime ante el espectáculo de corrupción ambiental del Estado, sobre la que ayer el PP volvió a dar otro penoso espectáculo con ridículas negativas y promesas de investigación e incluso con amenazas judiciales -por qué no se querellaron contra Bárcenas, Matas, Camps, López Viejo, Baltar, etc- para quien ose acusar a los actuales dirigentes del PP de responsabilidades políticas en la corrupción, que las tienen y muchas por acción u omisión.

Preguntas urgentes, ¿nunca supo Rajoy en sus múltiples cargos en el PP si hubo pagos en dinero negro, como ha reconocido Javier Trías, ex diputado de este partido? ¿Por qué nombró a Bárcenas tesorero y senador, acaso no sabía quién era y qué hacía? ¿Por qué no lo expulsaron del PP de manera fulminante nada más conocerse el caso Gürtel? ¿De dónde sale la fortuna de Bárcenas?

Lo de ayer de Rajoy y del PP ha sido un adornado con el aviso incumplible de la expulsión del PP de quien haya cobrado algún dinero negro en la sede del PP. Los principales diarios del país dan por hecho que así ha sido, y que primeros dirigentes de los tiempos de Aznar y Rajoy podrían estar implicados. Y las medias mentiras y medias verdades de Cospedal -la que resulta que no se acuerda si habló con Bárcenas de pago en sobres- y de sus palos y sus velas, huelen muy mal como la presunta investigación interna que van a hacer ellos mismos (sic) sobre la historia del PP, para que luego, una vez tapado todo lo que haya que tapar, se entiende, llamar a un auditor externo a que bendiga el PP actual. Mejor es llamar primero al auditor externo y luego al del PP.

Rajoy no se dignó ayer a dar la cara ante los medios, como en él es habitual. Se volvió a esconder preso del pánico que le producen este tipo de situaciones. Pero lo de ayer se puede quedar en nada si vuelven a aparecer más datos, y si Bárcenas, que está perdido, sigue ofreciendo información y da los nombres y apellidos de los dirigentes del PP que cobraron en dinero negro, y los que sabían de esos pagos o cuenta de donde llegó ese dinero y quiénes eran los que lo sabían y autorizaron su uso por aquí y por allá.

“Nosotros, el pueblo”. Desde luego la clase política española no está en condiciones de hablar así y no es el Pueblo. Ni lo es ni lo representa con la dignidad que exige el disfrute y el uso del poder Ejecutivo, Legislativo y Judicial con limpieza y equidad.