Rajoy, Rubalcaba y Duran deben hablar

Mariano Rajoy ha convocado una rueda de prensa, de fin de año, para el viernes 28 de diciembre (el día de los santos inocentes) y esa será su oportunidad para pronunciarse ante la flagrante “rebeldía” política del presidente de la Generalitat Artur Mas, que amenaza con una colisión con el Estado, y que ha despreciado públicamente la legalidad y al Jefe del Estado , durante su pintoresca toma de posesión adornada con un paño negro para ocultar el retrato del Rey, al que ha querido expresamente ofender.

A pesar de su brusquedad y malas maneras Mas habló con claridad, cosa que no hizo el Rey Juan Carlos en Nochebuena donde no dijo nada sobre el desafío catalán y la amenaza del presidente catalán por poner rumbo de colisión con España desde su nave “corsaria” catalana (una “patera” en el inmenso océano de la UE) desafiando al acorazado del Estado español, tocado por numerosas vías de agua pero, al fin y al cabo, un poderoso navío con 500 años de Historia y un impresionante acervo político, económico y cultural, además de un idioma y una presencia en el mundo, especialmente en la UE, naciones árabes y América Latina, que en nada son comparables a la pretendida “diplomacia” de la Generalitat.

Mas se ha vuelto a equivocar, como erró con su adelanto de las elecciones que tan caro le ha costado en CiU, una vez que perdió el 20 % de sus diputados y quedó en manos de ERC, para no tener que dimitir. Y puede que tras su pacto con ERC el apoyo electoral de CiU y la solidez de su coalición no sea ni siquiera el mismo del ya devaluado en esa fecha- del 25-N de 2012. Como a buen seguro no contará con el mismo apoyo financiero y empresarial ni con la ayuda ciega de los medios catalanes, tales como La Vanguardia o El Periódico, por lo que la soledad y la dependencia de Mas y CiU de ERC será cada vez más asfixiante y difícil de mantener. Sobre todo este tiempo de crisis económica, que no conviene perder de vista, lo que tampoco parece entender Mas.

Pero mientras tanto, y sobre todo por causa del silencio de la Corona (muy mal calculado por los autores del discurso real), hace falta que Rajoy, Rubalcaba y Duran i Lleida abandonen sus cómodas trincheras y se pronuncien sobre la rebeldía política e institucional del presidente de la Generalitat. Aunque solo sea para garantizar que: España impondrá la Constitución y la legalidad hasta sus últimas consecuencias -lo que debió decir el Rey-; que el Gobierno y el Estado no piensan “financiar”, ni facilitar, el proceso soberanista del nuevo gobierno catalán; ni permitir que semejante deslealtad constitucional dañe ahora la estabilidad política española y la recuperación económica y de la confianza del Estado.

Esto lo ha de decir Rajoy -antes o después de un pacto con el PSOE, UPyD e IU (si es últimos se prestan a ello), y lo tiene que ratificar Rubalcaba, pasando por encima del PSC y abriendo una delegación del PSOE en Cataluña. Y desde luego lo deberá apoyar Duran  Lleida desde Unió si no quieren convertirse en un apéndice de ERC. Y convendría, para tranquilidad de todos los españoles y la UE, que estos pronunciamientos se hagan cuando antes mejor y sin esperar al anunciado momento de la “colisión”. Aunque, conociendo a Rajoy y el miedo escénico que le producen los retos de envergadura, cabe imaginar que el presidente no hablará, ni el día de los inocentes, ni después y que seguirá en la estrategia de no hacer nada y esperar el desgaste o el fracaso de los demás. Lo que incluye asumir una cota importante de falta de firmeza y de indignidad nacional.