El Gobierno insensible al drama nacional

El Gobierno de Rajoy no sabe lo que ocurre en España. Está encantado con sus reuniones europeas, con sus asuntos de corte económico y financiero, rescates bancarios y reformas políticas e ideológicas con las que divide y distrae un poco a la sociedad, pero permanece ajeno al drama nacional de la crisis, mientras crecen las protestas sociales en todas la ciudades de España y se está creando el caldo de cultivo de una gran rebelión y revuelta social, en casos animada por verdaderas situaciones de desesperación y de necesidad.

No se conoce ningún acuerdo del Consejo de Ministros o algún decreto contundente e importante en favor de los millones de españoles que están sufriendo, hasta límites insoportables, las inclemencias de la crisis económica española. Ayer mismo Caritas denunció que casi 600.000 familias españolas están en condiciones más que lamentables sin ningún tipo de ingresos ni ayudas, acogidas a centros de caridad o de solidaridad ciudadana, y añadió que todo ello es “un escándalo político, ético y moral”.

Y ¿qué ha hecho al respecto el Gobierno que preside Mariano Rajoy? Absolutamente nada. Ni siquiera el inventario o el mapa de la pobreza nacional que, por otra parte, afecta a miles de niños sin recursos de ninguna clase, y que merecería una acción de la máxima urgencia de este Gobierno que acaba de inyectar en los bancos intervenidos la friolera de 40.000 millones de euros, o que no recorta el gasto político, o da subvenciones a las fundaciones de los partidos políticos, empezando por FAES del PP, al tiempo que concede indultos a torturadores, defraudadores y corruptos.

La vicepresidenta Soraya Sáenz de Sáenz de Santamaría (a la que se le han transmitido mensajes para que el Gobierno se ocupe de los desamparados, y que nunca hizo caso de ello) y la ministra de Empleo (o más bien del paro), Fátima Báñez, las dos ministras que anunciaron que los jubilados no recuperaran la pérdida de su poder adquisitivo por la no revaloración, con el IPC, completa de sus pensiones, son las responsables -o mas bien irresponsables- en el Gabinete de Rajoy de abordar esta situación sobre la que no hacen, ni han hecho nada especial.

Estamos, pues, ante un auténtico drama nacional, que empieza a tener eco dentro y fuera de nuestro país -luego se escandalizan en Moncloa si The New York Times publica fotos de algún español buscando comida en los cubos de la basura- y que empieza a ser un polvorín y el gran fracaso político de este Gobierno, y a la vez moral por el desprecio con el que Rajoy se desentiende hoy de tan grave situación de miles de familias españolas.

Y no solo eso, ayer escuchamos al presidente decir en Toledo que el responsable de los problemas sociales de España es el anterior gobierno del PSOE, y que su Ejecutivo no oculta los problemas sino que los elimina. Y ¿cómo piensa Rajoy eliminar la crisis de las familias españolas que ha denunciado Cáritas? Además, tras un año al frente del poder nacional, el discurso de la herencia recibida del PSOE no tiene sentido ni credibilidad. Como carece de credibilidad la profecía hecha por Rajoy a propósito de que el año 2013 será el de la estabilidad económica de España y que a su final comenzará el crecimiento nacional y la recuperación de los puestos de trabajo.

Ojalá acierte Rajoy en semejante predicción, pero de momento lo que tiene que hacer es ocuparse del drama de supervivencia de los españoles que tienen problemas diarios de subsistencia. Un drama nacional que se suma al del paro y al de la creciente indignación de distintos colectivos de la sociedad por los ajustes y reformas -muchas de ellas inauditas como las de las tasas judiciales- que ya están caldeando el ambiente social hasta limites insospechados y que el día menos pensado puede estallar en una revuelta social y entonces Rajoy y su Gobierno entenderán que la mayoría absoluta no es para gobernar solo a favor de su ideología sino para atender al conjunto de la sociedad, y especialmente a los que sufren más.