Mentiras y modales

Como era de esperar CiU y ERC han alcanzado un pacto para la investidura de Artur Mas, con referéndum de autodeterminación incluido para 2014, y todo ello gracias y con la ayuda de los errores y malos modales del Gobierno de Rajoy, y en especial de su ministro Wert. Asimismo, los jueces han ejercido ayer su derecho de huelga contra las reformas del Gobierno en su sector y contra los modales de Gallardón. Y para completar el bonito espectáculo de la política, en un país en quiebra como España, Rajoy volvió a dar ayer otra lección de autoritarismo parlamentario. Y todavía los hay en el Gobierno, en el PP y en sus altavoces mediáticos que se quejan de la revuelta callejera que no cesa de crecer.

Al presidente Rajoy se lo llevan los demonios y pierde la paciencia con suma facilidad cada vez que un diputado de las minorías de la oposición le lanza una crítica sobre su actuación política. Lo vimos en la sesión de investidura donde respondió con virulencia a los portavoces de las minorías de la oposición y de nuevo ayer, durante la sesión de control al Gobierno a la que Rajoy acude cada vez menos, ante la diputada Rosa Diez de UPyD que sacó de sus casillas a Rajoy al llamarle mentiroso por no haber cumplido sus promesas sobre las pensiones, a lo que Rajoy, desde su inmenso poder le respondió diciendo a la diputada que la mentirosa era ella. Luego cuando Rubalcaba le imputó a Rajoy de estar causando grave daño al país y al estado del bienestar, el presidente se refugió en su habitual discurso de la herencia recibida de Zapatero. O sea, desde el poder se responde a las críticas de la oposición con el castizo: “y tu más”.

La rectificación de Rajoy en materia de pensiones -como en otras promesas fallidas del PP en materia de impuestos, reforma laboral, educación y sanidad, etc.- ha sido muy dura porque el presidente, personalmente, se había comprometido a no tocar las pensiones y por lo tanto debió ser el personalmente quien diera la cara y explicara la rectificación en vez de dejar tan ardua tarea a sus ministras Báñez y Sáenz de Santamaría, mientras el permanecía escondido, como suele ser habitual en Rajoy cada vez que debe enfrentarse a una situación comprometida. Pero al presidente le esperaban en el Parlamento y ahí fue cazado y en vez de reconocer su rectificación se dedicó a descalificar a la oposición con modales poco apropiados, y dando con ello la prueba de estar pillado y de haber mentido a sabiendas que iba a mentir, porque Rajoy sabía lo que le esperaba antes de llegar al poder y si no lo sabía peor aún, porque tuvo todos los datos al alcance de su mano.

No es la primera vez que vemos a Rajoy mofarse o agredir a las minorías sin decir verdad y desde luego no es el único de los gobernantes que ha actuado de semejante manera. Pero en el vigente y muy difícil momento español, con cerca de seis millones de parados, y decenas de casos de corrupción -muchos del PP- asomándose todos los días en los medios de comunicación, los comportamientos políticos, del presidente y sus ministros deben de ser ejemplares y ajenos a maneras chulescas y autoritarias, como las que ha exhibido ayer Rajoy, o las que utilizan con bastante asiduidad Gallardón, Wert o Montoro.

El hecho de que el PSOE sufra una grave crisis interna, y que el PP domine todo el poder central, autonómico, municipal, mediático y empresarial, no le permite a Rajoy y a sus ministros lucir el desprecio y la prepotencia como argumentos políticos. Porque, en contra de lo que creen, la mayoría absoluta no es un “derecho de pernada” ni nada que se le parezca sino que al contrario es una mayor responsabilidad que obliga al Gobierno a velar por el derecho de las minorías y en defensa del conjunto de la sociedad y no solo de sus militantes y votantes. Máxime cuando la economía y el desempleo van tan mal y cuando las tensiones sociales están a flor de piel. Pero los poderosos no se quieren enterar ni se dan cuenta de lo que ocurre a su alrededor hasta que el clamor nacional llegue a las puertas del palacio presidencial. Y si esto sigue así, llegará.

Pero está visto que el Régimen español vigente, nacido de la transición, está agotado y no tiene solución. Y que en España el mentir en la política no tiene consecuencias, como no hay responsabilidades políticas, ni nadie en el Parlamento hace una proclama contra la imparable corrupción. Además el poder judicial, ahora vapuleado por el Gobierno, tampoco está en condiciones de actuar con independencia y agilidad, y los medios de comunicación que van quedando se han convertido casi todos ellos en apéndices del PP, con algunas excepciones pro PSOE y pro nacionalistas. Con lo que el Parlamento queda como un trámite testimonial donde el poder legislativo actúa a las órdenes del Gobierno y a la oposición no se la deja ni rechistar.

2 comentarios
  1. Agromenawer says:

    Cospedal representa lo peor del PP: una profunda hipocresía, un enervante cinismo y una ausencia absoluta de capacidad de autocrítica. Sin el inmenso poder mediático y económico que el PP tiene a su favor, este partido estaría condenando a desaparecer del mapa político en las próximas elecciones. Por desgracia lo tiene, y gracias a él es muy posible que siga contaminando las instituciones de este país a no ser que el menguante pero considerable sector de la ciudadanía que aún le apoya abra los ojos de una vez y vote con dignidad y responsabilidad.

    Es difícil concebir en la actualidad un acto más ayuno de patriotismo que votar al partido de Cospedal y Rajoy. Ya se lo dijo Bárcenas con toda claridad a un miembro de la Camorra napolitana, como denunció hace unos meses ABC: "la política y la mafia son lo mismo". Lo decía con conocimiento de causa, era el tesorero del partido y seguía las instrucciones de sus dirigentes y el modus operandi heredado de su antecesor, que a su vez lo heredó de Naseiro. El PP está descomponiendo España y hay que detenerlo en las urnas, por responsabilidad y por lealtad a nuestra patria.

  2. S. Silvia says:

    Manu,
    Creo que su sueño nunca fue eso de ser una periodista respetada. Creo que el sueño de ella siempre fue ser famosa y lo periodismo era la forma más "fácil" de hacerlo.

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