El populista Berlusconi sacude a Europa

La crisis política italiana afecta a España y preocupa a Europa, porque el regreso de Berlusconi con su posible discurso populista y anti europeo creará inestabilidad financiera en los mercados y amenaza con romper los objetivos de déficit de la UE. Al tiempo que pone en Roma el primer foco de atención, lo que por una parte mejorará la posición española pero por otra crea un nuevo ambiente de inestabilidad y de contagio entre ambas economías sureñas, muy tocadas por su importante deuda pública y las cifras del paro.

Noruega el país que entrega el Premio Nobel de la Paz y que no quiso integrarse en la Unión Europea, ha concedido el preciado galardón a una Europa en crisis pero decidida a continuar la gran aventura de la paz y el entendimiento de las naciones del Viejo Continente, como reconocimiento a su esfuerzo y a su histórico proyecto de unidad y de centro de referencia democrática en el mundo. Y lo ha hecho en un momento muy difícil para la UE y para su moneda, el euro, agravado por la crisis política de Italia y los serios problemas de deuda de las naciones europeas del Sur entre las que se encuentran España, Portugal, Grecia y la propia Italia, hoy sacudida ante la caída del gobierno de Mario Monti provocada por el sorprendente regreso de Silvio Berlusconi a la política italiana.

Así, cuando parecía que el tiempo de los escándalos y los abusos de poder de Berlusconi tocaban a su fin y que Italia recuperaba la tranquilidad política bajo el gobierno tecnócrata de Monti, apoyado por Alemania, Francia y las instituciones europeas, el correoso e insaciable Berlusconi ha roto su palabra de alejarse de la política y ha vuelto a los primeros planos de la actualidad anunciando que será candidato a la presidencia del gobierno de Italia. Lo que le da un nuevo periodo de impunidad ante los tribunales que juzgan sus presuntos delitos de prostitución de menores y corrupción. Y lo ha hecho sacudiendo los pilares de la Europa en crisis, como ya quedó acreditado por la dura reacción de los mercados en contra Italia, e incluso de España, donde cayeron las Bolsas y volvió a subir la prima de riesgo que lastra el endeudamiento de ambos países.

Mientras tanto, Mario Monti, quien aún no ha revelado si va a participar en los comicios italianos -al parecer previstos para el próximo 24 de febrero-, ha pedido calma a los mercados, donde se especula, a igual que en Italia, sobre cuál será el apoyo popular que Berlusconi recibirá en estas nuevas elecciones, en las que el Partido Democrático de centro izquierda que lidera Pier Luigi Bersani aparecía como favorito, mientras un grupo empresarial promueve una nueva formación política liberal que le ofrece a Monti su liderazgo.

El regreso de Berlusconi ha sacudido la delicada estabilidad de la UE desde donde la Alemania de Merkel y la Francia de Sarkozy, antes, y ahora de Hollande habían propiciado cambios en países del Sur de Europa: como Grecia, sustituyendo a Papandreu por el técnico Papademos, en una primera fase, luego completada con la llegada de Samaras; o en Italia con la llegada de Monti en lugar de Berlusconi. Mientras que en Portugal y España, Sócrates y Zapatero, derrotados en las elecciones, daban paso a dos nuevos líderes del centro derecha, como Passos Coelho y Rajoy, con lo que los gobierno del Sur de la UE iniciaron una nueva etapa de lucha contra el déficit, en pos de la cohesión del euro y de una recuperación de la economía que no acaba de llegar a pesar de los duros sacrificios impuestos a los ciudadanos.

¿Qué ocurrirá en los próximos meses? Ayer durante la entrega del Premio Nobel de la Paz a la UE -a la que asistieron casi todos los mandatario europeos- el presidente del Comité del Nobel, Jagland, advirtió que los principales riesgos de la crisis europea eran “el populismo y el nacionalismo”, sobre todo si quienes pagan el coste de los ajustes solo son los ciudadanos de a pie.

Pues bien este es el argumento y el discurso de Berlusconi en su regreso, diciendo que Italia está peor que estaba cuando él se fue y que hay injerencia de Alemania y la UE en la política italiana, lo que es verdad. Como cierto es que de haber seguido Berlusconi Italia habría sido, probablemente intervenida, o habría entrado en un laberinto de casi imposible salida. Pero hasta ahora el discurso anti europeo había tenido éxito en minorías extremas de la UE y no había sido agitado por un líder nacional y un partido como el PDL de Berlusconi que ha pasado muchos años en el poder, de ahí el riesgo de las elecciones italianas y de las repercusiones que puede tener en el seno de la UE.

Oportunismo o venganza, lo cierto es que Berlusconi está en su derecho democrático a presentarse a las elecciones, como lo están los italianos para rechazarlo de una vez por todas o para darle la enésima oportunidad. En todo caso Italia tiene la palabra y todo ello debe hacer reflexionar a la UE sobre la dureza de sus ajustes, la urgencia de sus calendarios y su creciente injerencia en la soberanía de otros países e incluso en su vida política y democrática -con el desembarco de los tecnócratas teledirigidos- porque los ciudadanos de a pie no están para bromas y no pueden mas. Y porque esta situación crea un caldo de cultivo más que propicio para que ciertos políticos como Berlusconi, ultra nacionalistas y populistas, tengan otra vez su oportunidad.