Piña colada en el PSOE

La doble derrota del PSOE en Galicia y País Vasco, que pronto será triple por las elecciones de Cataluña, provocó un revuelo entre los dirigentes de los socialistas y pareció que el liderazgo de Rubalcaba se tambaleaba. Esta vez incluso sacudido con el apoyo del presidente del partido, Griñán, quien no descartó presentarse para optar al liderazgo absoluto del PSOE. Con estos mimbres se iniciaba ayer el Comité Ejecutivo del PSOE pero al final no hubo nada y sino el regresó al espíritu leninista de “hacer piña” en los momentos difíciles, el tiempo de -como diría Felipe González- “la militancia pura y dura” para lavar en casa la ropa sucia y para eludir la depuración de responsabilidades, cosa que en España se reduce a una cuestión verbal “asumo la responsabilidad”, dice el autor del desaguisado sin dimitir ni compensar el daño causado.

Y dijo Rubalcaba al término de la reunión: “tengo el apoyo unánime del partido”. Vamos una “piña colada” con ron blanco, coco y zumo de piña, un brebaje entre amargo y dulzón para pasar el trago, esperar a las elecciones catalanas y luego ya se verá. Los argumentos de Rubalcaba, mucho más dialéctico que todos sus adversarios, son campanudos y muy sencillos: España no merece esta crisis del PSOE en estos momentos decisivos para la unidad nacional y la crisis económica; están a la vista las elecciones catalanas donde el PSC y el PSOE se juegan el ser o no ser la alternativa en Cataluña y el resto de España; y ¿quién tiene al día de hoy en el PSOE la varita mágica para solucionar los problemas del partido y del país?

Silencio. Lo que sí se sabe es que quien tiene el record de derrotas electorales del PSOE es Rubalcaba. Pero el secretario general de los socialistas domina el arte de los juegos malabares con sus inagotables manos y retorcida lengua y al final se ha sacado otro conejo de la chistera y, como quien descubre la pólvora, y les ha dicho a sus compañeros del alma: hay que diseñar una alternativa al PP en vez de hacer solo oposición. ¿Y por qué no la diseñó antes? Pues porque estaban equivocados en otra cosa: en dar una de arena y otra de cal al Gobierno de Rajoy, ayudando pero sin ayudar. Y al final han decidido que así no se va a ninguna parte y que son ellos los que tienen que innovar y diseñar una alternativa de izquierdas a ver si recuperan los votos perdidos en medio de tanta desolación.

O sea que todo se queda más o menos como está, pase lo que pase en Cataluña, y lo que ocurra en el PSC que también se ha echado al monte de la “autodeterminación federal”, cosa que rechazan en el PSOE, y lo que le permite decir a Cospedal, en un trabalenguas cosa tan habitual en ella -no sabe hablar-: que Rubalcaba apoya el programa catalán del PP, como el único español y españolista en esa campaña electoral.

Es decir el PSOE está profundamente dañado y se ha escondido en su caparazón a esperar que pase la tormenta o el huracán, antes de dar rienda suelta a la renovación de líderes, ideas y programas. En suma a una refundación porque aún no han tocado fondo en su vertiginosa caída. Y porque además no hay una alternativa clara entre los presuntos candidatos, y menos aún Griñán que tiene en Andalucía el más flagrante ejemplo de fracaso de gestión política en España.

Y ¿qué ingredientes incluye esa nueva bebida de “la alternativa”? Pues muchos y variados: democracia interna del PSOE con unas primarias abiertas a los votantes; refundación ideológica al son de los tiempos modernos y de la crisis actual; reforma democrática del Estado; reforma del sistema autonómico; “españolización del partido”; punto final al Régimen de los poderes fácticos en el que siempre ha jugado el PSOE; y un nuevo y más joven liderazgo (Madina parece hoy el mejor situado para ello, si tuviera claras todas estas reformas). ¿Para cuándo? Pues para cuando “toque”, como decía el propio Rubalcaba, un especialista en el arte de la supervivencia política. De momento y en menos de un año lleva perdidas las elecciones generales, andaluzas (que las perdió por más que gobierne el PSOE con IU), gallegas y vascas, como va a perder las catalanas. Cinco derrotas y ahí está, diseñando el solito la alternativa nacional. Tiene su mérito pero al PSOE Rubalcaba lo puede destrozar.